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Reforma del Sistema Electoral Canario

08 Octubre 09

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POR QUÉ LA REFORMA DEL SISTEMA ELECTORAL CANARIO

En todas las sociedades que dicen ser democráticas, las normas que regulan el procedimiento electoral, el ejercicio del voto y el reparto de escaños entre las diferentes candidaturas son de lo más importante.
La razón de esa importancia consiste en que, a través de esas normas, la sociedad (‘civil’ , como dicen algunos queriendo imitar a Hegel) conecta con su sistema de gobierno, pretendiendo superar el abismo que siempre ha existido entre quienes mandan y quienes obedecen, hacer realidad la utopía de compaginar la libertad individual y la obediencia al poder estatal y cumplir el principio democrático por excelencia, el que establece que todo poder legítimo procede del pueblo.
El Estatuto de Autonomía de Canarias proclama solemnemente que el Parlamento es el órgano que representa al pueblo canario, titular del derecho a autogobernarse. Por eso el Parlamento toma las decisiones políticas más importantes: la elección del presidente del Gobierno y la aprobación de las Leyes, incluida la Ley del Presupuesto de cada año.
Pero ocurre que desde 1982, año del nacimiento de la Comunidad Autónoma, hasta la fecha se vienen aplicando unas normas en las elecciones al Parlamento de Canarias que impiden que el Parlamento represente fielmente la realidad del pueblo canario, con la riqueza de ideas, de intereses y de situaciones territoriales tan característica de un Archipiélago como el nuestro. El resultado es el debilitamiento del Parlamento, de su representatividad y, al fin y al cabo, de su autoridad moral. En 1996, aprovechando la reforma del Estatuto en las Cortes Generales, Coalición Canaria y el Partido Popular modificaron el sistema para empeorarlo definitivamente. Lo hicieron con plena conciencia y a su entera conveniencia.
Los socialistas canarios hemos hecho propuestas, algunas ya clásicas -como la de crear una circunscripción regional con el propósito de fortalecer la idea y la sensación de que los canarios somos un único pueblo, y no la mera suma de siete pueblos distintos-, que seguiremos defendiendo.
Pero estamos convencidos que hay dos aspectos que deben ser necesariamente corregidos, si queremos que el Parlamento sea de verdad lo que dice el Estatuto: la distribución de escaños entre las Islas, para acercarnos al principio de que el voto ha de ser igual, es decir que el voto de cada ciudadano tenga el mismo peso a la hora de definir la composición del Parlamento. Esto requiere que a las Islas donde reside el 80% de la población les corresponda un mayor número de escaños.
Resolver esto no es fácil, porque las islas no capitalinas consideran que el peso que tienen en el Parlamento, muy superior al que les correspondería con arreglo a su población, ha sido una herramienta eficaz para superar abandonos muy antiguos. Para poder avanzar en esta dirección se requieren no sólo acuerdos entre partidos políticos, sino un amplio consenso territorial que hasta la fecha no se ha dado. Cada vez que se ha intentado reformar el sistema electoral planteando todos los aspectos al mismo tiempo, ha sido precisamente éste, el de la distribución de escaños entre las islas, el que ha servido de coartada a los que desean que nada cambie.
Por eso, los socialistas hemos presentado una propuesta de reforma muy sencilla que se refiere al otro aspecto: rebajar las barreras electorales, porque ésta es una medida que se justifica por sí misma. Se trata de que el Parlamento se elija con una fórmula proporcional, como rezan la Constitución y el Estatuto de Autonomía, evitando que más de 150.000 votos válidos de los canarios se tiren a la basura, justo en el momento crucial de repartir los escaños de diputados, por aplicación de una guillotina que deja fuera del Parlamento a las candidaturas que no hayan obtenido nada más y nada menos que el ¡¡30%!! de los votos en cada isla. Proponemos algo tan sencillo como aplicar las mismas reglas que las que se utilizan en las elecciones de concejales o de consejeros de los cabildos insulares.
¿Quiénes pueden oponerse a algo tan JUSTO como bajar las barreras electorales?. Sólo aquellos que TEMEN que con un Parlamento que refleje fielmente la realidad del pueblo canario se les caigan los palos del sombrajo del que han venido DISFRUTANDO durante demasiado tiempo.
Por eso hoy te animamos a que te unas a nuestra propuesta por una reforma justa de un sistema electoral injusto.

 

Reforma del Sistema Electoral Canario