Intervención de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados del 6 de abril de 2016

06/04/2016

Gracias, presidente. Señorías, bienvenido a la tribuna del Congreso, señor Rajoy. Es la primera vez que usted interviene como presidente en funciones. El Congreso es la casa del diálogo, al menos en la presente legislatura. Por tanto, no debe usted temer a sus señorías. Aquí venimos a debatir, a hablar, a escuchar. Yo, desde luego, pienso tratarle en esta y en todas las futuras ocasiones, que espero por motivos obvios sea una o ninguna, con todo el respeto que su condición de presidente del Gobierno en funciones merece.

Señorías, el Grupo Parlamentario Socialista no ha reclamado en esta Cámara su presencia, o la de su Gobierno, por ningún afán revanchista. Nosotros hemos reclamado su presencia porque es necesaria, es obligada.

Hay un Parlamento recién salido de las urnas que representa la voluntad popular renovada.

Y debería haber un Gobierno en funciones que se creyese de verdad, un Gobierno. Un Gobierno con su capacidad política menguada, como marca la Constitución, pero que toma decisiones, y sobre todo responde por ellas ante las Cortes.

Señor Rajoy, en funciones usted como Gobierno ha gastado tres mil quinientos millones de euros. En funciones ha otorgado, por ejemplo, a una industria papelera una polémica prórroga de nada menos que de sesenta años. Es decir, ha condicionado a quince futuros hipotéticos gobiernos que tuvieran otra opinión. Y sin embargo ha pretendido usted hacernos creer que tales decisiones representan trámites burocráticos sin importancia.

Siguen ustedes instrumentalizando las instituciones, señor Rajoy, como ya hicieron con los PGE presentados dos meses antes de las elecciones. Unos presupuestos, señorías, que nadie se creyó, ni dentro ni fuera de estas fronteras. Nadie. Ni siquiera usted. Porque los números no mienten, el que mintió fue usted y su Gobierno, que conocían y negaban el número de incumplimientos de déficit que denuncia Europa. Señorías, miles de millones de euros de desfase presupuestario que suponen un engaño masivo para los ciudadanos y una herencia envenenada para el próximo Gobierno.

Señoras y señores diputados, qué decir de las decisiones que toma usted en los Consejos Europeos, o que toman sus ministros y ministras en los Consejos de Ministros de la Unión. Obviamente, la Unión no puede pararse porque en alguno de los 28 estados miembros haya habido elecciones o haya gobiernos en funciones. Yo no le he pedido que se abstenga de acudir o que no vote en tales reuniones. Al contrario. Los intereses españoles tienen que estar representados de la manera más sólida posible.

Lo que no se puede admitir es que su Gobierno haya dicho que, precisamente por estar en funciones, tenía que ir con las manos libres y con mandatos abiertos. Todo lo contrario, señor Rajoy. En una situación como la que está viviendo ahora mismo la política española, el Gobierno está más sujeto que nunca al mandato y al control parlamentario. Precisamente porque no está en plenitud de sus funciones y trabaja con una legitimidad disminuida, que contrasta con la legitimidad plena de un Parlamento recién elegido.

Así que Gobierno en funciones, señor Rajoy, no significa Gobierno descontrolado. Yo agradezco sinceramente, su comparecencia de hoy, pero le digo que será una mera pose si su Gobierno se niega a rendir cuentas, se niega a someterse a las debidas sesiones de control, como desgraciadamente ayer ocurrió con la ministra de Fomento en funciones.

Señorías, señor Rajoy,

Como en otras muchas cuestiones, no existe sintonía entre su Gobierno y la opinión pública española en materia de refugiados. Es sorprendente que un Gobierno representante de una sociedad tan solidaria como hemos visto en estos últimos meses, pueda apadrinar políticas tan alejadas de la sensibilidad de sus ciudadanos y ciudadanas.

Parecen ustedes representantes de una sociedad temerosa de la inmigración, cuando es todo lo contrario.

Y sin embargo, su Gobierno ha mostrado en demasiadas ocasiones una completa insolidaridad con aquellos inmigrantes que más apoyo necesitan, que son precisamente los refugiados y las refugiadas.

Una actitud egoísta e insolidaria elevada a la máxima potencia el pasado 7 de marzo, con su apoyo al preacuerdo de la vergüenza entre la Unión Europea y Turquía. Un preacuerdo que tiraba por la borda los principios fundacionales de la UE y también el respeto a los Derechos Humanos.

Antes del 7 de marzo, la Unión ya había planteado un Plan de Acción con Turquía que incluía financiación europea como usted ha relatado.

Un Plan por el que se convertía en una especie de sala de espera y distribuidor de refugiados a Turquía. Un Plan que era la coartada perfecta para Gobiernos perezosos, como el suyo, señor Rajoy, y un respiro, hay que reconocerlo, para aquellos países superados por el aluvión, como el gobierno alemán. Les quitaba presión política y alejaba el molesto problema ético de la vista de nuestras sociedades. Así como en la Edad Media, señorías, estábamos comprando una bula para lavar nuestros pecados.

Pero el flujo y la muerte no se detuvieron tras el Plan de Acción, por lo que el asunto ha seguido siendo uno de los principales problemas y prioridades de la agenda europea. La idea común de todas las partes era y es evitar que la gente ponga en peligro sus vidas y las de sus hijos pagando además cuantiosas sumas a los traficantes.

Y para ello lo que tenemos que hacer es desalentar esa tentación creando vías seguras alternativas para llegar a Europa. Este era el objetivo de la cumbre con Turquía del pasado 7 de marzo.

Pero los planes que había preparado para esa cita el presidente del Consejo, el señor Tusk, se vinieron abajo cuando la delegación turca ofreció a Alemania un modelo basado en la devolución a Turquía de todos los llegados a Grecia.

La luz verde alemana, dictada por una cada vez más compleja situación doméstica, hizo el resto. Y si hubo, verdad, resistencias al preacuerdo no fueron conocidas y, desde luego, no vinieron de usted, señor Rajoy. Porque hay recordar su rueda de prensa posterior, donde usted dio por buena una solución que incluía la falsa e ilegal solución de las deportaciones colectivas.

Y además, en la negociación ambas partes habían cometido un error a nuestro juicio impresionante: y era mezclar las soluciones para los refugiados con la cuestión de los visados y la candidatura turca al ingreso en la Unión Europea.

Miren, la propia tarde del 7 de marzo mi partido ya registró una iniciativa parlamentaria criticando lo que denominamos expresamente el subarriendo de la gestión de Derechos Humanos. E instamos a su Gobierno en funciones a reconsiderarlo en su negociación definitiva en el posterior Consejo. Proponíamos, señorías, además, vías seguras diferentes de las que se habían preacordado por el Consejo Europeo, al tiempo que le recordábamos una vez más sus compromisos asumidos e incumplidos de traer refugiados, y el reiterado ofrecimiento de muchas comunidades autónomas y de ayuntamientos de nuestro país.

Junto a nuestra oposición frontal, comenzaron también a elevarse voces de otras fuerzas parlamentarias, señor Rajoy, también a elevarse voces críticas por parte de las ONG, de la ONU, de algunos gobiernos y también dudas jurídicas de los servicios de la Comisión Europea. Nunca en esos días por parte de su Gobierno se escuchó una voz crítica, que, además, se negaba formalmente a comparecer para debatir aquí esos compromisos en el Congreso de los Diputados.

El viernes 11, sin embargo, ustedes empezaron a desdecirse. En medio de un clima cada vez más crítico con el preacuerdo, su vicepresidenta anunció la conveniencia de alcanzar un consenso parlamentario sobre la posición del Gobierno en el Congreso de los Diputados. Al día siguiente, el ministro de Asuntos Exteriores se sumaba con cautela a las críticas jurídicas a las expulsiones colectivas, y en un par de días estaba declarando a quien quisiera oírle que el Gobierno se había opuesto al preacuerdo “desde el primer minuto”. Un “primer minuto”, señor Rajoy, que a los socialistas se nos había hecho bastante largo.  Concretamente su “primer minuto” duró seis días.

Y de nuevo este Congreso tomó la iniciativa. Llamamos al Gobierno para proponerle que se redactara un texto pactado que contuviera la posición española de cara al Consejo del 17 y 18 de marzo. Hubo buena acogida y los grupos nos pusimos a trabajar sobre la base de un borrador, al que se fueron incorporando mejoras por parte de todas las fuerzas parlamentarias y que iba siendo comunicado al Gobierno en funciones.

Con ese acuerdo, con un acuerdo parlamentario unánime, el Gobierno acudía a Bruselas con un margen de maniobra suficiente, pero con una legitimidad política indudablemente reforzada. Creíamos que era un buen precedente por si esta situación de interinidad se mantenía en el tiempo.

En ese acuerdo se exigía al Gobierno oponerse a cualquier expulsión “expresa o indirectamente” colectiva, el tratamiento individualizado y completo de los expedientes de asilo, garantías a Turquía, una revisión de la cantidad de refugiados a acoger y el establecimiento de vías adicionales de llegada segura, especialmente para los más vulnerables.

Y se reiteraba, señorías, por enésima vez, que el Gobierno debía cumplir con sus compromisos de reubicación tomados el pasado año 2015. Compromisos cuyo incumplimiento, señor Rajoy, sigue siendo una vergüenza que su Gobierno traslada a toda España.

En la declaración conjunta de la Unión Europea con Turquía desaparecían expresamente las ilegales expulsiones colectivas, y se aseguraba la tramitación individualizada de los expedientes de asilo por parte de Grecia de conformidad con la Directiva europea de asilo. Por eso usted aseguró públicamente, y lo ha dicho hoy aquí de nuevo en tribuna, que el acuerdo cumplía toda la legalidad internacional y con el acuerdo parlamentario del pasado día 16.

Sin embargo, el consenso parlamentario exigía al Gobierno que se opusiera a cualquier sistema que “expresa o indirectamente”, quiero recordarlo, pudiera desembocar en expulsiones colectivas.

Y ahí está, señor Rajoy, nuestra advertencia. Porque solo habrá verdadero tratamiento individualizado si tras cada expediente personal unos refugiados se quedan y otros son devueltos. Eso es individualizar, dar lugar a soluciones diferentes según las condiciones de cada una de las personas.

Así que no habrá tratamiento individualizado real si de cada tramitación se deduce siempre y en todos los casos la expulsión por el solo dato de venir de Turquía. Eso es dar apariencia de legalidad a una expulsión colectiva. Y eso es lo que le instamos a usted a exigir a las autoridades europeas. Que el acuerdo se respete en su literalidad a la hora de ejecutarse, para que no se produzca una devolución de todos los refugiados que vengan de Turquía por el solo hecho de venir de Turquía.

De ahí nuestra advertencia, que se garantice el escrupuloso respeto en el desarrollo del acuerdo.

Porque ni podemos desde el punto de vista de los valores, cerrar los ojos, subarrendando la crisis humanitaria de los refugiados. Porque ni desde el punto de vista jurídico, podemos retorcer el derecho internacional y el propio para dar apariencia de legalidad a una violación grosera de los Derechos Humanos. Ni desde el punto de vista político podemos someter a la Unión, a un enorme desprestigio.

Señor Rajoy, en otro orden de cosas, ¿cuál es su balance real de la crisis de refugiados? Permítame recordárselo con datos oficiales de la misma Comisión Europea del pasado mes de marzo. Del compromiso del pasado 20 de julio por el que nos correspondía como Gobierno de España reasentar a 1.449 refugiados, ¿el resultado saben cuál es? Cero. Cero, señor Rajoy.

¿Y qué me dice de los compromisos de reubicación desde Grecia e Italia alcanzados el verano pasado? De los 9.323 refugiados que nos correspondían, solo hemos comprometido por la vía formal de los acuerdos de Dublín, 200. Y solo hemos recibido 18 refugiados, señor Rajoy, 18 refugiados.

Millones de personas desplazadas de su hogar huyendo de la muerte y la barbarie, y su Gobierno solo ha demostrado tener capacidad para acoger a 18 seres humanos.

Es una auténtica vergüenza, señor Rajoy. Una vergüenza que nos hace usted pasar a todos los españoles y españolas, cuyas CCAA y municipios están esperando poder ejercer esa solidaridad que usted les niega, negándosela a los propios refugiados y negándosela también a los socios europeos que los acogen con enormes dificultades.

Así que no basta con pedir en vano, como usted hace, cuotas y esperar a que los refugiados piensen en España. No lo van a hacer; señor Rajoy, están deslumbrados con Alemania, y los que ven más allá de ese resplandor alemán lo único que ven es Austria y los países nórdicos; están deslumbrados por Alemania y los países nórdicos, hay que ir, señor Rajoy, a buscar activamente a  esos 18.000 refugiados que nos hemos comprometido acoger.

Hay que crear equipos mixtos del Gobierno, de las CCAA y de la FEMP, como le han dicho, señor Rajoy, e ir a mostrar a los posibles solicitantes la condiciones que van a tener, su acceso a la sanidad y educación, el respeto a sus creencias religiosas y sociales, la tolerancia con nuestra sociedad, las condiciones iniciales de acogida, el perfil de nuestros pueblos y de nuestras ciudades.

La solidaridad nos obliga a ir a buscar a los refugiados, señor Rajoy, y no esperar a que Turquía cobre por retenerlos o Alemania estalle en conflictos por acogerlos.

Eso es, señorías, lo que yo haría inmediatamente si fuera presidente del Gobierno, cumplir lealmente los compromisos que usted ha ido adquiriendo sistemáticamente e incumpliendo desde el verano pasado. Señor Rajoy, señorías del Grupo Parlamentario Popular, ¿dónde están las campañas de sensibilización acordadas y comprometidas?, ¿dónde está nuestra cooperación bilateral con los países de tránsito o de primera acogida?, ¿dónde está al menos el borrador de reglamento de la ley del año 2009?, ¿dónde está la cooperación con las otras administraciones, señor Rajoy?

Y no se escude en que debemos sacar la crisis de refugiados de la lucha partidaria. Por supuesto que sí; eso es lo que usted ha dicho, señor Rajoy; eso es lo que me dijo usted a mí en una carta, claro que sí. Yo leo las cartas que usted me envía, no sé usted. Miren, el respeto a los Derechos Humanos está por encima de cualquier ideología, claro que sí. Pero una cosa es no usar a los refugiados como arma política y otra muy distinta abandonarles a su suerte. O dejar que su Gobierno siga instalado en esa eterna siesta de la que, si todo va bien, pronto le despertaremos.

Mire, usted no ha sido leal a los acuerdos alcanzados como país en materia de refugiados. No, no lo ha sido. La escueta lista de 18 nombres de personas acogidas es la prueba del algodón, la prueba más que suficiente que demuestra su incumplimiento. Y de paso también le pregunto, señor Rajoy, por los compromisos concretos que su Gobierno ha ofrecido en la Reunión de Alto Nivel de la pasada semana en Ginebra, auspiciada por la ONU. ¿Cuántos visados humanitarios ha ofrecido usted, señor Rajoy?, ¿cuántas becas para estudiantes?, ¿cuántas movilidades laborales?, ¿cuántas reunificaciones familiares?, ¿cuántos patrocinios privados ha negociado con empresas españolas?, ¿cuántas evacuaciones médicas hemos comprometido? Cero, señor Rajoy, cero otra vez, y ello a pesar del acuerdo parlamentario que le exigía a su Gobierno concretar estos y otros ofrecimientos en su reunión del pasado día 30.

Mire, señor Rajoy, señorías, si soy presidente del Gobierno convertiré a España, como ya lo son otros estados europeos, en un país de acogida, con estructuras políticas, jurídicas y administrativas de acogida, con un papel de referencia de acogida y con una voluntad decidida de promover en los organismos internacionales y en la UE una política eficaz de acogida.

Eso no va a poder hacerse de un plumazo en unas semanas. Lo que sí se puede hacer en unas semanas es aportar soluciones para las urgencias del presente, específicamente con los sirios desplazados por su conflicto civil.

Por eso, en primer lugar, lo que tenemos que hacer es defender, un cumplimiento leal y no puramente formal de toda la legalidad internacional en materia de asilo y refugio.

Tenemos que defender una verdadera y completa política europea común de asilo y refugio, que incluya la revisión del sistema de Dublín. Por supuesto me parece que es una muy buena noticia lo que hemos conocido hoy en los medios de comunicación, que es la propuesta de la Comisión Europea de crear una agencia europea de asilo.

Pero, entretanto, tenemos que ser solidario con los países de la Unión Europea que son lugares de llegada, tránsito o destino del flujo de refugiados.

Primero, cumpliendo con nuestras obligaciones de reubicación.

Y, segundo, valorando la ampliación del número de refugiados a acoger, en la línea con las peticiones marcadas por ACNUR. Grecia no necesita reproches ni amenazas, señor Rajoy, necesita asistencia de sus socios.

En tercer lugar, tenemos que ser solidarios con los países vecinos de Siria que acogen una desmesurada cantidad de refugiados con unos medios ínfimos, mediante una política de reasentamientos de medio plazo.

En cuarto lugar, tenemos que mantener relaciones francas y leales con Turquía en materia de refugiados y de Derechos Humanos, reconociendo su esfuerzo en el primer ámbito y denunciando sus carencias en el segundo.

En quinto lugar, debemos dar preferencia en las reubicaciones y reasentamientos a los individuos o familias en riesgo como menores no acompañados, discapacitados, enfermos o madres solas con hijos.

En sexto lugar, explorar todas las vías humanitarias para la llegada de personas necesitadas de protección, desde los visados humanitarios expedidos por nuestras legaciones a las reunificaciones familiares,  pasando por becas para estudiantes, adaptaciones laborales o patrocinios privados.

En séptimo lugar, lo que tenemos que hacer es concertar las políticas de reubicación y reasentamiento con las CCAA y con la FEMP, señor Rajoy, ¿a qué espera usted? Tenemos que distribuir proporcionalmente a las responsabilidades asumidas los fondos europeos para estos fines.

En octavo lugar, tenemos que consultar la política general de refugio con las agencias pertinentes de la ONU y con las ONGs especializadas, activando para ello una Comisión Interministerial específica.

En noveno lugar, debemos realizar con carácter inmediato una campaña de sensibilización que refuerce el compromiso solidario que los españoles muestran en las encuestas y que corte de raíz cualquier intento de criminalización y de xenofobia.

Y en último lugar, en décimo lugar, colaborar de todas las formas posibles en los esfuerzos de la comunidad internacional para el alto el fuego en Siria y para una solución de medio y largo plazo al conflicto que está en el origen de la actual crisis de refugiados.

Esto sería, señor Rajoy, señorías del Gobierno en funciones, lo que haría mi Gobierno, a diferencia de lo que ha hecho el suyo, señor Rajoy. Remolonear, poner excusas y crear prejuicios, difundir rumores, desatender sus obligaciones, ignorar la petición de las CCAA y de los Ayuntamientos, olvidarse de la sensibilización, no desarrollar la ley y esconderse tras los pliegues de Bruselas sin mostrar ni una sola opinión o propuesta propia, siempre a remolque de los acontecimientos o los movimientos de los demás.

Mire, señor Rajoy, por inacción o por incumplimiento de sus compromisos, con usted como presidente del Gobierno España ha dejado de pertenecer al corazón de las decisiones de la Unión Europea; es así, es así. Y por eso le digo a sus señorías que esta también es otra razón para poner fin a sus cuatro años de gobierno, señor Rajoy.