"Atravesaremos un período de dificultad, con el máximo apoyo desde el Gobierno a los trabajadores y a los sectores más débiles"

El presidente subraya que "vamos a dar una batalla para frenar la destrucción del empleo y para cualificarlo mejor"_x000D_

Señora Presidenta, Señorías,

Comenzaré esta intervención explicando las razones por las que he solicitado, al inicio mismo de este período de sesiones, comparecer ante ustedes.

Hace tan sólo dos meses, el 2 de julio pasado, intervine ante esta misma Cámara para exponer la posición del Gobierno sobre la evolución de la economía y las medidas que habíamos decidido adoptar en respuesta a la misma. Manifesté entonces que atravesábamos “una situación ciertamente difícil y complicada”, caracterizada por “un claro y rápido empeoramiento” de nuestra economía. Afirmé que se trata de una situación “que padecen muchos ciudadanos”, muchos ciudadanos que han visto reducida su capacidad adquisitiva, y no pocas empresas que encuentran dificultades de financiación. Y, en particular, destaqué el fuerte ajuste que se está produciendo en el sector de la construcción, más rápido e intenso del que habíamos previsto, que se está saldando con un alto coste en términos de empleo.

Esta descripción de la situación sigue siendo hoy sustancialmente válida. Las semanas transcurridas desde la sesión de principios de julio no han hecho sino confirmar este escenario serio, cuando no agravar aún más su percepción.

Quiero exponer los datos nuevos y las perspectivas del inmediato futuro; explicar las decisiones que ha adoptado en este tiempo el Gobierno y las que tiene previsto adoptar en adelante; llamar al esfuerzo y al compromiso colectivos, y tratar de fortalecer la confianza de los ciudadanos sobre las posibilidades ciertas, reales, no lejanas de la sociedad española de salir de esta situación. Éstos son los objetivos de mi intervención y éstas son las razones que hoy me traen ante Sus Señorías.

Señora Presidenta, Señorías,

En los dos últimos meses pocas cosas de fondo han cambiado y las que lo han hecho han ido, en general, en la mala dirección. Esto es lo que reflejan los datos de las principales economías del mundo industrializado y esto es lo que subrayan los analistas más especializados y prestigiosos de España y de fuera de nuestras fronteras.

Lo han hecho para las previsiones, para el crecimiento, para la inflación, para la producción industrial, para la evolución de los mercados hipotecarios y también para algo más intangible, pero tan importante o más que todo lo anterior, las sensaciones y temores de los ciudadanos, aunque no esté de más recordar que los índices de confianza que en España se han hecho públicos hace tan sólo unos días muestran una notable recuperación de las expectativas de los españoles, de su confianza en el futuro y de su convicción de que ganaremos, más pronto que tarde, este importante reto, este momento delicado.

Hay, sin embargo, un dato nuevo, positivo, cuya relevancia no cabe ignorar: en estas últimas semanas se ha producido un descenso significativo del coste del petróleo, que ha empezado a aliviar ya la fuerte presión sobre los precios de todas las economías desarrolladas que habían ejercido las desmedidas alzas de la primera parte del año. Cuando se produjo mi intervención en julio, el petróleo cotizaba a 145 dólares, doblando los 72 dólares por barril de hace un año; pero ayer lo hacía en torno a los 100 dólares. Es mucho todavía, pero es sensiblemente menos que hace dos meses.

Si hay coincidencia en que el movimiento al alza explica buena parte ...