Caldera anuncia que equidad, flexibilidad y gradualidad son los tres principios que seguirá en la negociación de la reforma del sistema de pensiones

El vicepresidente de IDEAS destaca la fortaleza y el carácter redistributivo del modelo de pensiones español, pero asegura que la baja tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida obligan a una reforma "necesaria y precisa"

El vicepresidente de la Fundación IDEAS, designado este martes por el PSOE coordinador de la negociación de la reforma del modelo de pensiones, anunció que las conversaciones deben culminar en un consenso “que no suponga recortes, garantice derechos presente y futuros y fortalezca el propio sistema de pensiones”.

En el marco de un acto coorganizado por la Fundación IDEAS y la Fundación Friedrich Ebert, Caldera se mostró orgulloso del Estado del Bienestar y, en concreto, del modelo de pensiones “que los españoles nos hemos dado en poco tiempo, un modelo equitativo, de reparto, que supone que la pensión mejor retribuida sea solo 3,5 veces superior a la peor, la mejor ratio de los países desarrollados y una muestra de que hemos sabido aprovechar nuestras oportunidades para repartir la riqueza”.

Así, Caldera explicó que “gracias a ese carácter justo y equitativo, hoy en día podemos decir que el riesgo de pobreza entre los mayores de 65 años es menor que el de otros sectores de población”.

Pero, según el ex ministro de Trabajo “España ha sufrido grandes cambios en poco tiempo, uno de ellos, muy positivo, es que la esperanza de vida ha aumentado notablemente, y somos el segundo país del mundo, después de Japón donde más se vive y con una gran salud”. “Hoy en día, –añadió- la esperanza de vida después de la jubilación es de 19 años de media y en el futuro se prevé que aumente, por lo que, si vivimos más, necesitaremos contribuir más”.

El vicepresidente de IDEAS apuntó, junto al aumento en la esperanza de vida, a otros dos factores como causas que hacen inevitable la reforma del sistema de pensiones, “la baja tasa de natalidad, 1,38 hijos por mujer, la segundo menor del mundo después de Italia, y el hecho de que las propias pensiones hayan ido mejorando en los últimos años en términos reales de capacidad de compra”.

Por todo ello, animó a las distintas partes implicadas en la negociación a buscar el consenso, dejando claro que “mantener la equidad, favorecer la flexibilidad en la edad de jubilación para trabajos penosos, peligrosos o para personas que hayan cotizado muchos años, y asegurar una implantación gradual de las medidas son los principios que deben inspirar la reforma”.

EL CASO ALEMÁN

En el acto también ha participado Walter Riester, ex ministro de Trabajo de Alemania, quien fuera el ideólogo de la reforma aprobada por el Bundestag germano y que supone extender progresivamente (entre el 1 de enero de 2012 y el 31 de diciembre de 2028) la edad de jubilación a los 67 años.

En su intervención, Riester explicó que, efectivamente, “el aumento en la esperanza de vida obliga a la reforma”, y recomendó a España “adecuar las reformas al aumento de los estándares de bienestar y de los salarios, y no solo de la inflación”, así como “no dilatar las medidas a aplicar, pues en caso contrario no le será posible en el futuro hacer frente a unas pensiones que garanticen buenos estándares de calidad de vida”.

El ex ministro germano recordó que en 1957, los alemanes vivían una media de 10 años retirados, mientras que ahora “son 18 e incluso está previsto que sean 21. La pensión, en términos de volumen de pago, ha aumento un 80% y eso hacía inevitable abordar el reto”.

Riester expuso que, junto al aumento en la esperanza de vida, otros condiciones hacían imprescindible la reforma. “En primer luga...