Caldera reclama en Nueva York políticas globales sobre inmigración que garanticen la integración y los derechos de los migrantes

Encuentro de líderes progresistas organizado por la Fundación IDEAS y el Center for American Progress

Garantizar la primacía de la legalidad y el control sobre los movimientos migratorios, fortalecer la cooperación internacional para mejorar las condiciones de vida, económicas y sociales en los países emisores, y desarrollar una política de inmigración clara, que provea de derechos y obligaciones a los ya emigrados. Estas fueron las tres ideas que ayer por la tarde (madrugada en España) lanzó Jesús Caldera en su intervención en el encuentro de líderes progresistas que tiene lugar en Nueva York organizado por la Fundación IDEAS y el Center for American Progress.

En su opinión, las fuerzas progresistas deben, a nivel mundial, establecer políticas claras de inmigración, que, al tiempo que permitan ordenar los movimientos masivos, favorezcan la aceptación de los emigrantes en los países de acogida, frenando así los discursos racistas y xenófobos que los partidos conservadores están extendiendo, con cierto éxito electoral, en Europa y EE UU.

Caldera recordó que la crisis económica ha sido utilizada por la Derecha para prender la mecha de la xenofobia, un peligroso discurso que, sin embargo, le ha permitido obtener réditos electorales en elecciones regionales y nacionales en Europa, en Flandes, Hungría, Holanda, Austria, Italia, y también en EE UU, con la aparición del fenómeno del Tea Party.

El máximo responsable de IDEAS realizó una excepción al respecto con el caso de España, “un país que ha pasado en 20 años de tener una población inmigrante que equivalía al 1 por ciento del total a la situación española. Y todo ello sin que se haya producido ningún conflicto reseñable y sin que haya prendido el discurso racista”. De hecho, Caldera resaltó la gran aportación del fenómeno de la inmigración a la economía española, que cifró en un 2,6 por ciento en el PIB en el periodo 1995-2005.

Aprovechando el final de la Cumbre del Clima de Cancún, que ha concluido con acuerdos de mínimos, Caldera puso el acento sobre la “catástrofe climática que se nos avecina. Si, como auguran los científicos, la temperatura media de la Tierra sube 2 grados centígrados, en 2030 habrá al menos 200 millones de emigrantes solo por razones climáticas, la gran mayoría sumidos en la pobreza y sin acceso a agua potable”.

Finalmente, agradeció la creciente cooperación entre IDEAS y el Center por American Progress, “un diálogo transatlántico que hizo posible la conferencia Global Progress en Madrid en 2009 y que ahora nos permite impulsar la constitución del Consejo de Progreso Global”. Caldera concluyó su intervención animando a los líderes progresistas del mundo a fijar políticas conjuntas no solo en inmigración, sino también la búsqueda de una salida social a la crisis, que tenga en cuenta los importantes cambios demográficos que se están produciendo en Europa y EE UU, y que favorezca el cambio de paradigma en el modelo de desarrollo para desembocar en uno que sea económica, social y medioambientalmente sostenible.