Comunicado del Partido Socialista Obrero Español

Madrid, 23 de enero de 2016.

 

Primero. La decisión de Mariano Rajoy de declinar el encargo del Rey para presentar su candidatura a la investidura como presidente del Gobierno y, al tiempo, anunciar que no renuncia, es inaceptable, solo comprensible desde la complicada situación judicial que afronta su Partido, imputado estos días por corrupción.

 

Lo que ha hecho el señor Rajoy sitúa a España ante una nueva utilización partidista de las instituciones y de las reglas democráticas como nunca se había conocido en nuestra historia en democracia.

 

Segundo. El PSOE defiende el cumplimento escrupuloso de los procedimientos democráticos, y por tanto cree que Rajoy tiene la obligación constitucional de aceptar el encargo real y presentar su candidatura a la investidura o renunciar definitivamente a ella. Mantenerse a la espera, por razones de supervivencia política y personal, amparándose en la existencia de hipotéticas mayorías alternativas, es una irresponsabilidad poco acorde con los intereses de los ciudadanos y con los retos que tiene planteados nuestro país.

 

Tercero. El Rey ha convocado una nueva ronda de consultas de la que debería salir, de nuevo, el encargo de formar gobierno a una persona propuesta por el primer partido en la Cámara. Por ello, y mientras tanto, el PSOE no va a emprender negociaciones con otras fuerzas políticas para intentar fraguar una alternativa de Gobierno estable y, mucho menos, cuando se plantean desde el chantaje y anteponiendo los intereses de partido a los intereses de los ciudadanos.

 

Cuarto. Sin embargo, el PSOE sí mantiene y mantendrá contactos y diálogo con todas las fuerzas políticas, y lo va a seguir haciendo, con el fin de evaluar la situación y acercar posiciones en torno a cómo afrontamos los graves desafíos que España tiene, y a los problemas que acucian a muchos ciudadanos.

 

Las prioridades para construir un nuevo proyecto de país en el que se comprometa una mayoría deben girar, a juicio del PSOE, en torno a políticas e ideas concretas, nunca en torno a tácticas, intereses partidarios o imposiciones unilaterales. Es un momento para el diálogo, la negociación y el acuerdo en interés de España y de los españoles. Esta ha sido siempre nuestra guía de conducta, y la vamos a seguir manteniendo.