Cristianos Socialistas apela a los católicos que discrepan "del rumbo que está tomando la Iglesia" a "tomar posición"

Denuncia que “la mayoría de los católicos” no comparte el acto del pasado domingo en Madrid

El coordinador del grupo de Cristianos Socialistas del PSOE, Carlos García de Andoin, animo hoy “encarecidamente” a todos los cristianos católicos “que discrepan con sensatez del rumbo que está tomando la Iglesia católica en España a tomar posición tanto dentro de ella como en la sociedad”, puesto que, subraya este político socialista, “el silencio no es evangélico, menos aún cuando hay quienes están usurpando el nombre del Evangelio y abusando del sentido de fidelidad y comunión de la mayoría de los cristianos católicos”.

Tras el acto Por la Familia Cristiana que tuvo lugar el pasado domingo en Madrid promovido por el arzobispo Rouco Varela, García de Andoin destaca que “la mayoría de los católicos, incluidos presbíteros, religiosos, laicos y parte de los obispos no comparte el espíritu de un acto realizado bajo el sesgo sectario y fundamentalista de algunos movimientos católicos”, al tiempo que incide en que “los católicos presentes en Madrid se representan a sí mismos, no al conjunto de la Iglesia católica”.

“La visión cristiana sobre la familia es una propuesta positiva y enriquecedora para la vida social, pero esta pierde credibilidad cuando en lugar de ser un ofrecimiento a la libertad por la vía del testimonio o de la declaración se usa, por parte de representantes de la Iglesia, como elemento de confrontación social y política”, afirma De Andoin, para quien “el amor familiar cristiano tiene capacidad para acoger y promover en su seno los valores positivos presentes en el cambio cultural, tal como es la libertad del amor y la emancipación de la mujer”.

Cristianos Socialistas expresa que comparte “las políticas llevadas a cabo en esta legislatura en favor de la conciliación entre la vida laboral y familiar, la ampliación de derechos, la lucha contra la violencia de género, el apoyo a las situaciones de dependencia y la educación de los hijos en una ciudadanía activa”.

“La preocupación ética por el derecho a la vida del no nacido, por la investigación médica embrionaria o por la alta tasa de divorcios reclaman políticas activas que deben escapar en efecto del pragmatismo relativista, pero también del moralismo legalista”, concluye De Andoin.