Declaración íntegra de José Blanco

Madrid, 18 de julio de 2013

Quiero comenzar expresando la satisfacción por el auto que hemos conocido en el día de hoy, por el que se procede al archivo de la causa que se seguía en el Tribunal Supremo sobre mi persona.

Han transcurrido 22 meses.

Han sido casi dos años duros, difíciles, muy difíciles.

Lo han sido desde luego para mi familia. Lamentablemente, mi padre no puede vivir este momento.

Lo han sido para mis amigos, para mis compañeros, para mi Partido y, por supuesto, para mí.

A todos quiero agradecer las muestras de confianza y de apoyo durante este tiempo. Su aliento me ha servido para mucho. No lo olvidaré, en algún caso, singularmente.

Esto ha concluido, a Dios gracias.

La verdad se ha abierto camino.

Quiero recordar que desde el momento en que tuve conocimiento de las acusaciones realizadas contra mi persona, declaré que eran absolutamente falsas. Y, al tiempo, centré todos mis esfuerzos en colaborar con la Justicia para esclarecer las falsedades que se me imputaban.

En su día, me dirigí al Juzgado de Lugo para averiguar qué imputaciones concretas se me realizaban. Pues sólo conocía las acusaciones que se habían realizado a través de los medios de comunicación.

Una vez que se elevaron los hechos al Tribunal Supremo, pedí declarar voluntariamente para esclarecer esas falsas acusaciones.

Siempre he tenido total confianza en el Estado de Derecho y en que quedaría meridianamente claro que las acusaciones habían sido total y rotundamente falsas.

Todas las falsedades se han ido desmontado paulatinamente a lo largo del proceso y hoy, definitivamente, se pone fin a esta situación.

Ha quedado claro que he sido injustamente acusado.

He sido víctima de un infundio político, que ha fracasado. Pero esto debería servir para que el infundio deje de ser un instrumento político.

Quiero concluir, por tanto, como he empezado, dando las gracias a mi familia, a mis amigos, a mis compañeros, a mi Partido y a mis abogados, por su apoyo, su confianza y su cariño.

Es cierto que nada puede reparar el daño causado. Pero hoy empieza un tiempo nuevo. Muchas gracias.