El Partido Socialista Europeo propone desarrollar un nuevo modelo económico basado en la tecnología más avanzada y en los empleos "verdes"

El Secretario General de la Fundación Europea de Estudios Progresistas (FEPS), Ernst Stetter, y Maria Joao Rodríguez, Consejera Política del Partido Socialista Europeo (PES) y miembro del Comité Científico de la Fundación Ideas para el Progreso, han presentado esta mañana en Madrid, en la sede de la Fundación Ideas, un informe que recoge las propuestas de carácter progresista para sustituir los pilares del modelo económico vigente, que ha desembocado en la actual crisis, por nuevos sectores basados en la tecnología más avanzada y los empleos ligados a la economía sostenible. El proceso de transformación debe ejecutarse desde un plan coordinado por las instituciones comunitarias y los países miembros de la UE, debe garantizar los sistemas de protección social y contribuir, primero a estabilizar y después a regular, el sistema financiero.

En el marco de una mesa redonda de debate titulada “Un nuevo plan de recuperación progresista para Europa”, que ha contado con la asistencia de Juan Fernando López Aguilar, Presidente del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo, Maria Joao Rodrigues ha explicado que, desde la perspectiva del Partido Socialista Europeo, los países de la Unión Europea deben utilizar los instrumentos comunitarios para coordinar una respuesta a la crisis que, al tiempo que salvaguarde el mayor número de empleos posibles y evite la destrucción de más empleos, estimule el desarrollo de sectores ligados a las nuevas tecnologías y a la llamada “economía verde” y sostenible, garantizando en todo caso la protección social de los colectivos más desfavorecidos. Todo ello debe ir acompañado de estímulos fiscales, así como de iniciativas que alienten la recuperación de los flujos monetarios y el saneamiento del sistema bancario, sin perjuicio de que se impulse una nueva regulación del sistema financiero que revise los productos y proteja los ahorros de los ciudadanos.

Rodrigues ha admitido que en los meses de septiembre y octubre del 2008 se estuvo al borde de la catástrofe, debido a que, desde finales de los años 90, los actores del sistema capitalista empezaron a asumir de manera irresponsable una serie de riesgos que provocaron un divorcio entre la economía financiera y la real.

Por ello, para evitar que esta nueva situación se produzca, ha insistido en la necesidad de acometer profundas reformas que, primero, garanticen la estabilidad del sistema monetario y la viabilidad de las empresas, pero que, en una segunda fase, fijen normas que controlen los excesos del capitalismo. Ambas fases precisan de un Plan Europeo coordinado, que evite situaciones tan paradójicas cómo las diferentes ayudas nacionales al sector de la industria automovilística, que en la práctica suponen una competición interna en la propia Europa.

En el debate posterior a la presentación del estudio, por parte española, el Presidente del Grupo Parlamentario Socialista en el Parlamento Europeo, Juan Fernando López Aguilar, ha expresado sus dudas acerca del calado de las reformas estructurales que está dispuesta a asumir la derecha europea, reclamando para el referido proceso de reformas claras diferencias ente los modelos socialdemócrata y de centro-derecha.

Por su parte, el diplomático Carlos Westendorf ha indicado que el problema principal que subyace a la hora de decidir qué reformas ejecutar pasa por definir qué debe ser Europa, si una mancomunidad de países o si, por el contrario, va a encaminarse cada vez más a un modelo de Europa unida y con una sola voz.

Asimismo, Antonio Estella, responsable del Área Internac...