El PSOE sostiene que la venta libre de la píldora postcoital es una forma de "dar respuesta a situaciones de emergencia" y de terminar "con la desigualdad territorial"

Se trata de una medida "para el desarrollo del derecho fundamental a la salud sexual y reproductiva de toda la ciudadanía"

Soledad Cabezón, Secretaria de Políticas del Igualdad y Marisol Pérez, Secretaria de Bienestar Social del PSOE, ante la medida anunciada hoy en rueda de prensa por las Ministras de Igualdad y Sanidad para la venta libre en farmacias de la píldora postcoital, consideran que dicha medida va a terminar con la desigualdad territorial en el acceso a la planificación familiar.

El uso de esta píldora se encuentra aprobado en España desde el año 2001 como recurso para “prevenir embarazos no deseados”. Ambas dirigentes socialistas señalan que se trata de una propuesta enmarcada dentro del conjunto de medidas “para el desarrollo del derecho fundamental a la salud sexual y reproductiva de toda la ciudadanía” y “determinante para acabar con los embarazos no deseados y con la desigualdad territorial” de acceso a los recursos de planificación familiar implantados en las Comunidades Autónomas.

Según las cifras oficiales del Ministerio de Sanidad referidas a 2007 sobre interrupciones de embarazos en jóvenes y adolescentes, éstas se han elevado a más de 6.000 en menores de 18 años lo que representa “un problema real que hay que abordar con firmeza y hay que solucionar”, máxime cuando se produce por “no desarrollar el derecho a la Planificación Familiar, a la información y educación sexual y el acceso a los métodos anticonceptivos en la totalidad del territorio” señaló la Secretaria de Igualdad del PSOE.

“No es, efectivamente, un anticonceptivo más” pero sí es una forma de “dar respuesta a situaciones de emergencia” que las mujeres quieren solucionar y no pueden “por las trabas que se le ponen para su acceso”. En los países de entorno similar al nuestro, donde se ha puesto en práctica esta medida, el número de interrupciones de embarazos en jóvenes y adolescentes “ha descendido notablemente, incluso a la mitad, como en Francia” según las dirigentes socialistas.