Elena Valenciano lamenta la “nueva tragedia” en Lampedusa y reitera la necesidad de “impulsar una política común europea de inmigración que no sea solo una puerta cerrada”

Los Socialistas europeos proponen una verdadera estrategia basada en la prevención, la protección y la integración

La número uno del PSOE al Parlamento Europeo, Elena Valenciano, ha lamentado hoy la “nueva tragedia” ocurrida en Lampedusa, donde al menos 17 inmigrantes han fallecido tras el naufragio de la barcaza en la que viajaban y puede haber decenas de desaparecidos, y ha vuelto a reiterar la necesidad de impulsar “una política común europea de inmigración que no sea solo una puerta cerrada”.

Valenciano ha subrayado que los socialistas europeos “nos hemos comprometido a impulsar en la próxima legislatura una verdadera estrategia europea de inmigración, fuertemente financiada, basada en tres pilares: la prevención, la protección y la integración” y proponen para ello “intensificar la ayuda y los recursos para la frontera sur de Europa”.

“La política de inmigración de la UE no puede reducirse a una gran puerta cerrada al resto del mundo, porque la valla nunca será lo suficientemente alta para aquellos que no tiene nada excepto hambre y desesperación”. Por ello, la candidata socialista abogó por “luchar, en colaboración con los países de tránsito, contra las mafias y el tráfico de personas”, así como por “fomentar activamente la apertura de canales para la migración legal, por medio de acuerdos con los países de origen y tránsito, basándose en las necesidades, muy reales, que la Unión tiene”.

A su juicio, la UE tiene que abordar también las causas de carácter político y económico que subyacen al fenómeno de la inmigración, “reforzando nuestra política de desarrollo, dotándola adecuadamente, en especial cuando Estados miembros como España han rebajado a la mínima expresión su ayuda en este ámbito con el gobierno del PP”.

Asimismo, Valenciano abogó por “mejorar los mecanismos de solidaridad entre los Estados Miembros con un reparto de cargas equilibrado” y por un “escrupuloso respeto de las normas nacionales e internacionales, especialmente en la vigilancia de nuestras fronteras, que garanticen la integridad física y moral y los derechos fundamentales, incluido el de asilo, de quienes quieren cruzarlas”.