Espinosa ratifica la política de agua seguida en la pasada legislatura y la derogación del trasvase del Ebro

Explica a los consejeros autonómicos el decreto-ley aprobado este viernes por el Gobierno para abastecer de agua a Barcelona

La ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, ha dicho este sábado "con rotundidad" que seguirá "íntegramente" la política de agua de los últimos cuatro años y ha afirmado "alto y claro y que no quede absolutamente ninguna duda" que mantiene la derogación del trasvase del Ebro.

Así lo ha manifestado Espinosa en conferencia de prensa tras reunirse con los consejeros de las comunidades autónomas para explicarles el decreto-ley aprobado ayer por el Gobierno, por el que se regula el abastecimiento de agua a Barcelona, una medida

"excepcional, urgente y temporal".

La ministra, quien ha agradecido el clima de diálogo de los responsables de todas las comunidades autónomas, ha dejado claro que la aprobación del decreto-ley no cambia la política de agua establecida, puesta en marcha por la anterior titular de Medio Ambiente, Cristina Narbona.

Espinosa desmentía de esta forma a las comunidades gobernadas por el PP que, por boca de la consejera de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, María Jesús Ruiz, aplaudieron la aprobación del decreto-ley, al considerar que el Ejecutivo "rectificaba" así su "política errónea" en materia de agua de los últimos cuatro años.

La ministra ha explicado que la comparecencia de Ruiz, quien habló en representación de los consejeros populares, se produjo antes de que acabase la reunión y, por tanto, antes de que ella ratificase la política de agua del Gobierno.

La nueva titular de Medio Ambiente se ha mostrado abierta al diálogo con las autonomías para revisar determinados aspectos de la política hidráulica derivados de las "distorsiones" que se han producido en la demanda por motivos ajenos a las comunidades autónomas y al Gobierno.

Entre estos factores, la ministra ha citado el aumento de la población debido al fenómeno de la inmigración, los planes de ordenación urbanística de determinados ayuntamientos y el cambio climático.

Espinosa ha insistido en que ese diálogo se llevará a cabo "siempre ajustado a la política y al programa AGUA" puesto en marcha por el Gobierno, que apuesta por el ahorro y la eficacia en el consumo de agua, la desalinización y la depuración de aguas residuales.

Respecto al decreto-ley de medidas excepcionales y urgentes, la ministra ha puntualizado que se trata de una solución temporal "para unir el periodo que va desde mediados de octubre hasta junio del 2009" cuando entre en funcionamiento la desalinizadora de El Prat, que deberá abastecer a Barcelona.

Ha señalado que Barcelona se encuentra en una situación de emergencia, ya que los índices de lluvia de los últimos meses son inferiores a los registrados en los últimos sesenta años, y ha explicado que la solución adoptada es una conducción de agua desde Tarragona a Barcelona, con cargo a la disposición adicional tercera recogida en el Estatuto de Autonomía de Cataluña.

La ministra ha insistido en que se trata de una medida temporal, "marcada por una capacidad máxima y que será compensada para que el río Ebro no sufra ningún impacto en su caudal", con aportaciones por cesiones de uso voluntarias de las comunidades de regantes.

Espinosa ha asegurado que todos los consejeros han entendido que había que actuar y ha reiterado que actuaciones iguales a la planteada para Barcelona ya se llevaron a cabo con Valencia, Alicante y Murcia, y tampoco en esos casos se habló de trasvase.

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