Gobierno y eléctricas negocian alargar vida centrales a cambio de tasas

El PSOE denuncia que detrás del cierre de Garoña se oculta una negociación "soterrada" entre el Gobierno y las eléctricas para que éstas acepten las tasas sobre el combustible nuclear a cambio de prorrogar la vida útil de sus nucleares

El PSOE ha mantenido hoy que detrás del cierre de Garoña se oculta una negociación "soterrada" entre el Gobierno y las eléctricas para que éstas acepten las nuevas tasas sobre el combustible nuclear y, a cambio, se les permita prorrogar la vida útil de sus nucleares hasta los 60 años.

En declaraciones a EFE, el secretario de Ordenación del Territorio y Sostenibilidad del PSOE, Hugo Morán, ha definido como "muy complicada" la situación generada, que tampoco se resolverá en el próximo Pleno del Congreso del jueves y en el que debatirá para su aprobación definitiva el proyecto de ley de medidas fiscales para la sostenibilidad energética.

El texto legislativo establece gravar con 2.190 euros cada kilogramo de combustible nuclear generado por las centrales, algo que en el caso de Garoña le supondría 153 millones de euros, o 90 millones en el caso de Almaraz I. La primera considera este coste "inasumible" e inviable para

su actividad económica, por lo que anoche paró su reactor y está a la espera de lo que ocurra con las tasas para clausurar o no la planta de forma definitiva.

Según Hugo Morán, al Congreso de los Diputados solo le quedan el próximo jueves dos vías: convalidar las enmiendas aprobadas por su grupo en el Senado o votar en contra, con lo que habría que aprobar el texto primero que llegó a la Cámara Baja.

Y el proyecto original debatido en el Congreso, que ya preveía los nuevos impuestos sobre el combustible nuclear gastado, no se puede modificar. "Este texto es tan catastrófico como el del Senado", ha destacado Morán, en cuya opinión lo único razonable que puede hacer el Gobierno es aprobar con carácter de urgencia una ley con un único o varios artículos.

En todo caso, ha añadido, "lo que oculta Garoña es una negociación soterrada en la cual el proceso negociador es que las

empresas eléctricas acepten los nuevos impuestos a cambio de que el Gobierno les permita alargar hasta los 60 años la vida de las

centrales", en lugar de los cuarenta años actuales.

Según el secretario de Ordenación Territorial y Sostenibilidad del PSOE, Garoña ha hecho aflorar los costes reales de la tecnología nuclear, ya que en el momento en que se pretende que las empresas internalicen los costes, estas afirman que el negocio no es rentable.

"Han hecho un reconocimiento explícito de que la energía nuclear ha sido viable gracias a que se socializaba buena parte de sus costes", ha añadido.

A todo esto, "se suman los costes que Garoña debería hacer para adaptarse a las medidas post-Fukushima", estimados en alrededor de 120 millones de euros, ha concluido.