Hugo Moran: "Necesitamos una Ley de Cambio Climático que refuerce la transformación de nuestro modelo económico y productivo"

El Secretario de Medio Ambiente y Desarrollo Rural del PSOE Hugo Morán ha manifestado, en relación con la presentación ayer en el Parlamento de las recomendaciones para la lucha contra el cambio climático que aportará el Grupo Parlamentario Socialista a la Comisión Mixta Congreso – Senado que “las propuestas que se han realizado deben servir de base para consensuar una estrategia integral de lucha contra el cambio climático cuyas consecuencias ya están sufriendo muy directamente los países y ciudadanos más vulnerables”

El documento al que hace referencia Morán es el resultado de los trabajos realizados por la Comisión que fue creada al inicio de esta legislatura. Son noventa y nueve recomendaciones que incorporan medidas de muy diversos sectores como la economía, la energía y la industria, la movilidad y el urbanismo, el comercio, la gestión de los resíduos o la I+D+i, entre otros, y todos ellos desde la perspectiva de la sostenibilidad ambiental en un modelo de transición “justo”.

Para Morán una de las recomendaciones más importantes, la elaboración de una Ley de Cambio Climático, “deberá dar coherencia en términos de transversalidad a buena parte de las políticas de Estado y hacer aflorar el enorme potencial que nuestro país posee en la llamada economía verde”

El responsable socialista en materia medioambiental ha destacado la fijación de un objetivo de reducción de emisiones de CO2 en el sector energético del 100% en 2050, y, además, trabajar activamente en el ámbito comunitario para lograr una ampliación del compromiso unilateral de la UE para reducir las emisiones en 2020 hasta el 30%, y hasta el 95% en 2050.

El texto también reclama la modificación de la Ley 29/1985 de Aguas, para incorporar el conocimiento acumulado en estos veinticinco años en materia de mitigación y adaptación a los escenarios que plantea la lucha contra el cambio climático.

 

Por último, Morán ha hecho referencia a la oportunidad de que tecnologías de generación como la gran hidráulica o la nuclear, que disfrutan de notables beneficios económicos derivados de la explotación de bienes públicos como el agua, o de aportaciones, inversiones y exenciones de naturaleza pública y que no se traducen en un abaratamiento de los precios finales de la energía para los consumidores, contribuyan a la financiación de los incentivos a las tecnologías de energías emergentes, que son más seguras, medioambientalmente aceptables, y que permiten mayor independencia de suministro y desarrollo económico nacional: “En política energética estamos ante una opción estratégica trascendental en la que debemos tener muy claros los escenarios a 2020, 2030,2040 y 2050. Debemos habilitar los mejores instrumentos para evolucionar hacia una economía baja en emisiones, menos dependiente del exterior y mucho más justa”, ha concluído.

 

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