Intervención de Pedro Sánchez ante el Consejo de la Internacional Socialista

Saludos. Gracias Presidente de la Internacional Socialista. Gracias Secretario General. Gracias a los Vicepresidentes. Gracias al Consejo de la Internacional Socialista.

 

Muchas gracias por la confianza y por este nombramiento como vicepresidente de la Internacional Socialista que me honra a mí y también honra a mí organización, una organización de más de 140 años de historia en España, con fuertes raíces en Europa, y por supuesto también con unos lazos hermanos con Latinoamérica y también con África.

 

Antes lo ha dicho el presidente y también el secretario general de la ONU, creo que la Internacional Socialista es hoy más necesaria que nunca.

 

Nuestra misión, en definitiva, no es más que volver a reivindicar en el siglo XXI los principios fundamentales de la socialdemocracia, del socialismo, que engarzan con los principios de la revolución francesa: que son la igualdad, la libertad y fraternidad.

 

Por eso, creo, y antes se ha dicho por el secretario general de la ONU, que la socialdemocracia tiene que abogar y tiene que defender una globalización justa, una globalización que sirva a la mayoría de los ciudadanos, sobre todo a aquellos que se sienten perdedores de la globalización, que apueste por la igualdad de género, como bien comentaba antes la compañera del Consejo, y, por supuesto, que incorpore el cuidado de nuestro planeta, es decir, la lucha contra el cambio climático y la sostenibilidad de nuestro planeta

 

Por eso, considero también que una de las principales prioridades de los socialistas debe ser, sin duda alguna, recuperar la alternativa y la iniciativa a un proyecto de globalización diferente, que lidere la agenda y las grandes transformaciones y desafíos que tenemos, y que antes han sido puestos en común por parte del secretario general de la ONU: el cambio climático, las migraciones, las desigualdades y por supuesto también la paz y la democracia en muchas de las latitudes de nuestro planeta.

 

Un enfoque completamente diferente al aislacionismo y al ultranacionalismo que estamos viviendo en muchas partes de Europa pero también que tiene que ser diferente a la globalización sin ley que ha impuesto el neoliberalismo en muchas partes del planeta.

 

Creo, compañeros y compañeras, que los socialdemócratas debemos luchar por un multilateralismo exigente y normativo de vocación universalista. Un multilateralismo progresista debe aspirar a afrontar, a resolver los grandes retos y asuntos políticos, económicos y de desarrollo globales y regionales que sufre nuestro planeta y que, por supuesto, tenemos que hacerlo respetando los contenidos de la Justicia Universal, que están inscritos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que el año próximo cumple 70 años.

 

Y frente al imperialismo que pretende imponerse unilateralmente o frente al nacionalismo que se repliega en muchas de las sociedades, por ejemplo, del continente al que pertenezco: Europa, creo que es fundamental reivindicar el multilateralismo que debe responder a una filosofía de vocación igualitaria y universalista a partir de la realidad de un mundo cada vez más multipolar y global.

 

Se trata de apostar, en definitiva, por un multilateralismo que favorezca una paz con justicia que es la única forma de garantizar una paz duradera.  Hacer referencia a la famosa frase del filófoso Kant, que decía que la paz sin justicia es “la paz de los cementerios”. Nosotros lo que queremos es justo lo contrario: queremos paz con justicia. Un paz con justicia social. Con justicia medioambiental. Una paz con justicia y derechos humanos, sobre todo para las mujeres y los jóvenes de nuestro planeta. Esa es la paz que queremos y que reivindicamos los socialdemócratas.

 

Debemos aspirar, a mí juicio, a levantar un nuevo multilateralismo eco-progresista que ponga por delante los derechos humanos, la lucha contra la desigualdad, el medioambiente y la paz.

 

Esto exige, reforzar, en primer lugar, las principales instituciones multilaterales de nuestro planeta, fundamentalmente las Naciones Unidas, que ahora dirige nuestro querido compañero y compatriota ibérico Antonio Guterres.

 

Esto exige también que los socialdemócratas debemos ser los primeros en defender, desarrollar e implantar la agenda 2030 de Naciones Unidas para el desarrollo sostenible.

 

La agenda 2030 es una agenda socialdemócrata, socialista, por su priorización de la lucha contra la desigualdad y su visión global del desarrollo entrelazada, como decía antes el secretario general de Naciones Unidas, al medio ambiente, a la democracia, a la igualdad y a los derechos humanos, que al final son los desafíos comunes a los que nos enfrentamos todos y todas.

Porque, compañeros y compañeras,

 

No hay desarrollo sin derechos humanos, ni tampoco hay igualdad entre hombres y mujeres, sin paz, y sin equidad.

 

Y me atrevería a decir, y centrarlo aquí, en este foro, sin democracia, y por eso a mí me gustaría aprovechar para felicitar a Leopoldo López, Lilian y a todos los compañeros y compañeras de Voluntad Popular y de todos los partidos de Venezuela vinculados con la Internacional Socialista, porque quiero que sepáis que, desde luego, vuestra causa, vuestra lucha, es nuestra lucha, nuestra causa, desde todas las latitudes que pertenecemos aquí a la Internacional Socialista estamos con vosotros y vosotras.

 

Me gustaría centrar los últimos minutos de mi intervención en que no podemos desvincular la agenda socialdemócrata y socialista de la agenda del cambio climático.

 

La lucha contra el cambio climático y la transición ecológica de la economía se han convertido  en una urgencia ineludible, inexcusable.

 

Sabemos que la economía global debería crecer alrededor de un 20% durante los próximos años para acomodar al crecimiento demográfico, pero es en ese mismo periodo de tiempo, hasta el año 2030, donde se requiere una reducción de, al menos, un 20% de los gases de efecto invernadero. Es decir, tenemos que actuar y lo tenemos que hacer de manera urgente. Es más, creo que la salida de la administración de Trump de los acuerdos de París lo que tiene que hacer es reforzar y afianzar nuestro convencimiento y nuestra convicción como socialdemócratas de que tenemos un desafío ineludible, como es el de mitigar los efectos del cambio climático en todos y cada de los países del planeta.

 

Si uno mira lo que ha ocurrido en la foto del G-20 y el aislamiento en el que se encuentra ahora mismo la administración Trump y la respuesta que está habiendo en muchísimas calles y estados de EEUU, creo que hay una espacio para la esperanza y para que dentro de poco en EEUU vuelva a recuperarse esa senda progresista que desgraciadamente durante estos últimos meses hemos perdido por la administración Trump.

 

Por eso, porque creo que es importante que centremos el debate sobre la sostenibilidad en la Internacional Socialista- sé que se está haciendo por parte del presidente y del Consejo- me gustaría proponeros una iniciativa que pueda ser debatida en los puntos posteriores de esta agenda, y es el que creemos un Comité, un grupo de trabajo, con el objetivo de elaborar un “Plan de Cambio Climático y Energía para el Progreso Inclusivo” en el seno del Consejo de la Internacional Socialista.

 

Un plan que lo que tiene que hacer es contribuir a implementar en la medida de nuestras posibilidades los Acuerdos de París. Un programa en el que debemos proponer mecanismos que aseguren la solidaridad para con quienes no tengan opción. Un plan en el que debemos exponer cómo planteamos la participación y la responsabilidad en la gestión del cambio, y cómo concebimos, en definitiva, un nuevo marco de desarrollo.

 

No tenemos más que tres años por delante para evitar lo peor, para sentar las bases de una transformación profunda de nuestra economía. Tres años de trabajo duro en los que nuestro esfuerzo es imprescindible, sobre todo de los socialdemócratas.

 

El cambio no se va  a hacer solo, ni a tiempo, ni será justo, ni exento de riesgos si no nos involucramos todos y todas de manera activa.

 

Pero la inversa también es cierta… la socialdemocracia no puede permanecer de espaldas a estos desafíos… debemos ser osados y justos, solidarios y certeros, debemos reconstruir nuestra agenda entendiendo las desigualdades y vulnerabilidades de nuestra época y promoviendo y abrazando las oportunidades que esta gran transformación trae consigo.

 

Compañeros y compañeras, termino con alguna otra reflexión.

 

La primera que tenemos que abogar por una nueva visión del multilateralismo que debería atajar también,-y yo sé que esto ha sido objeto de muchos debates en el Consejo de la Internacional Socialista- los agujeros en el sistema fiscal que han encontrado los poderosos en este entorno globalizado y que reducen gravemente nuestra capacidad para financiar nuestros Estados del Bienestar y las políticas sociales.

 

Un multilateralismo progresista debe otorgarle tanta importancia al necesario desarrollo de tratados comerciales, como a la lucha contra la evasión fiscal y los paraísos fiscales.

 

En relación con los tratados de libre comercio, creo que es importante separar lo que es el proteccionismo de lo que es proteger a los perdedores de la globalización y también de los tratados de libre comercio. Y creo que la socialdemocracia tiene que ser exigente en la firma de esos tratados de libre comercio para pensar, sobre todo, en los perdedores, y sobre todo, pensar en cómo proteger a los perdedores de esos tratados de libre comercio. Proteger no es igual a proteccionismo y creo que esa también será la clave para luchar contra los populismos que estamos viendo en muchísimas partes del mundo como consecuencia, precisamente, de esa globalización injusta que se está imponiendo en muchos países.

 

En definitiva, compañeros y compañeras, quiero acabar mi intervención con un canto a la unidad

 

Creo, compañeros y compañeras, que no importan las dificultades, los socialistas no podemos descuidar nunca y menos hoy la bandera internacionalista. Si cabe ahora tenemos que volver a alzarla con más fuerza que nunca.

 

Es imprescindible que todos los progresistas del mundo nos unamos para poder hacer realidad nuestros anhelos de justicia y de progreso en nuestras sociedades. Y a mí, presidente y secretario general, no se me ocurre mejor instrumento que la Internacional Socialista para poder lograrlo y, desde ese punto de vista, como secretario general del Partido Socialista Obrero Español podéis contar con el PSOE y con mi persona para poder trabajar y hacer mejor este trabajo.

 

Muchísimas gracias, compañeros y compañeras.