Iratxe García: "ni un presidente de gobierno ni la iglesia pueden poner límites a la libertad y la dignidad de las mujeres"

Lamenta que desde la derecha se haya tratado de evitar que este debate se celebrara, pero "callar la voz de la mayoría en este Parlamento, a día de hoy, no es posible".

Iratxe García ha asegurado que puede haber quien alegue una cuestión de competencias para escapar de esta discusión "pero me resisto a poner muros cuando se trata de valores fundamentales de la Unión, porque hablamos de libertad, de dignidad, del peligro que corremos de que en una parte del territorio europeo pueda sufrir un grave retroceso en los derechos de la mitad de su población: de las mujeres".

"Europa no puede permanecer impasible mientras el Gobierno de Rajoy pretende acabar con décadas de lucha en favor del derecho de las mujeres a decidir sobre su vida, a decidir sobre su maternidad". "Ni un ministro, ni un gobierno, ni la iglesia puede entrometerse en una decisión personal de las mujeres", ha señalado.

En ese sentido, ha destacado que "hoy en España no era necesario ninguna modificación de la legislación actual si no es con el claro objetivo de imponer la moral de una minoría y acabar con la libertad de las mujeres a decidir". Para la eurodiputada socialista, la actual ley no obliga a ninguna mujer a abortar, mientras que la reforma que quiere imponer el gobierno de Rajoy sí obliga a las mujeres a ser madres aun cuando ellas no lo deseen", ha añadido.

García Pérez ha explicado que el anteproyecto de ley pretende proteger a los concebidos no nacidos, y se pregunta por qué no se ocupa el Gobierno de la protección de los niños y mujeres abandonados a su suerte. "Es vergonzoso que nos obliguen a tener hijos con malformaciones para después retirar las ayudas a las familias de los dependientes".

Además, ha recordado que esta reforma ley del Partido Popular es sumamente hipócrita y recorta derechos a las mujeres sin recursos económicos, porque aquellas que dispongan de medios no tendrán ningún problema para acudir a otros países de Europa a interrumpir sus embarazos. "Abocamos a las mujeres sin recursos a ser madres sin desearlo o a poner en peligro sus vidas abortando en la clandestinidad, algo que pensábamos que formaban parte de la historia", ha subrayado.