Patxi López: "Al PNV no le vendría mal pasar a la oposición para repensarse"

"La política tiene que estar al servicio de la ciudadanía y el autogobierno para resolver los problemas. Y los ciudadanos han visto que Ibarretxe lleva diez años proponiendo sólo lo que él quiere"

Gabriel Sanz / J.L. Jaraba

Los excelentes resultados del PSE en las generales y el aparente suicidio a plazos de un PNV que converge con Batasuna han propiciado un clima de optimismo en el equipo de Patxi López, donde se hacen unos cálculos que dan como resultado que la victoria en las autonómicas de marzo es posible. Ahora que el PNV ha abandonado la «centralidad» en busca del voto radical, el PSE articula un discurso que habla de vivienda, paro y sanidad, «los problemas que sí preocupan a los vascos». Huelen la victoria.

-Hace dos semanas congregó a los más granado del empresariado vasco y esta semana al mundo del euskera. ¿Qué ha cambiado para que una victoria del PSE, que parecía imposible hace tres años, ahora se vea posible?

-El hartazgo. La política tiene que estar al servicio de la ciudadanía y el autogobierno para resolver los problemas de los ciudadanos. Y los ciudadanos han visto que Ibarretxe lleva diez años proponiendo sólo lo que él quiere. Empezó en Estella, luego fue el plan que lleva su nombre, luego el derecho a decidir, ahora la consulta. Todo es lo mismo y cubre con ello la inactividad de un gobierno que no se dedica a resolver problemas. Y hay gente del mundo del PNV harta y que quiere un nuevo tiempo con un nuevo liderazgo que se dedique a unir al país y a resolver problemas.

-¿Qué significa eso que dijo de que el euskera no será determinante para conseguir un puesto de trabajo?

-Dependerá del puesto. A mí me parece muy bien que en Euskadi, donde hay dos idiomas oficiales, todo aquel que atienda directamente a la ciudadanía deba expresarse en los dos idiomas. Para que la gente tenga garantizado su derecho a expresarse en euskera o en castellano. Ahora, lo que es sangrante es que para obtener una plaza de cirujano puntúe dos veces más el euskera que el currículum. Eso es lo que tiene que desaparecer. Hay que valorar las cosas en sus justos términos y alejarnos de la política de imposición del euskera, porque lo único que ha generado es rechazo. Nos comprometemos con la promoción del euskera pero no con la imposición.

-¿Le ha sorprendido que Ibarretxe repita candidatura?

-No, me habría sorprendido lo contrario: que un PNV que ha plegado velas en el último año y ha sido una correa de transmisión de lo que Ibarretxe mandaba, en el último momento se impusiera a los criterios de Ibarretxe. El PNV ha vuelto a demostrar que es incapaz de proponer una política novedosa y sigue en el conflicto, la bronca, en el lenguaje de «las alambradas, y los derechos pisoteados y del pueblo oprimido», que es más propio de la izquierda abertzale que de un lendakari que puede defender sus ideas libremente.

-Está Ibarretxe porfiando por atraerse el voto radical.

-Es evidente que Ibarretxe ha jugado durante diez años a ser simpático a ese mundo radical. Lo hace sólo como un banderín de enganche para entrar en ese mundo del abertzalismo radical. Lo que pasa es que eso lleva al PNV a la radicalización, fuera de la centralidad. Ahora, la centralidad la ocupa el PSE. Ellos sabrán qué compañeros de viaje quieren tener.

-Es Ibarretxe entonces el mejor candidato para Patxi López.

-Sí, pero es el peor candidato para el país. A mí no me gustan los cálculos electorales. Este país necesita recuperar los consensos y que nos podamos entender todos. Así hemos conseguido la sanidad, la educación, la Ertzaintza, la euskaldunización....