Purificación Causapié: La reforma de la ley del aborto es una gran vergüenza para nuestro país

“Es la ley más restrictiva para los derechos de las mujeres en los 35 años de Constitución y democracia”. Aunque el PSOE aún tiene que estudiar en profundidad la reforma aprobada este viernes en Consejo de Ministros, la Secretaria de Igualdad, Purificación Causapié, denuncia que “prohíbe y penaliza la interrupción voluntaria del embarazo” e “incrementa la inseguridad jurídica de las mujeres y los profesionales”.

Causapié asegura que esta reforma “desprotege a las embarazadas” porque lo que el Gobierno llama “asesoramiento”, en realidad pretende “disuadir a las mujeres” de que aborten y “culpabilizarlas”. “Es un retroceso enorme” en cuestión de derechos y libertades y conduce a las mujeres a interrumpir su embarazo en la “clandestinidad”. Porque “diga lo que diga el PP, las españolas lo interrumpirán con la diferencia de que lo harán en la clandestinidad poniendo en riesgo su salud y su vida”. Por eso el PSOE usará “toda su fuerza” para combatir esta ley que es “una gran vergüenza para nuestro país y que nos deja fuera” de las legislaciones vigentes en la Unión Europea.

La dirigente socialista ha acusado además al ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, de “utilizar torticeramente” al Tribunal Constitucional y a Naciones Unidas porque el Constitucional “nunca ha dicho que una ley de plazos no fuera constitucional sino que había que garantizar los derechos de las mujeres”, tal y como hacía la ley vigente, de 2010, corroborado por juristas y por el Consejo de Estado. Y Naciones Unidas “no habla sobre malformaciones fetales”, uno de los aspectos más graves de la reforma del PP porque, según Causapié, Gallardón al “eliminar esta posibilidad de interrupción” del embarazo ante malformaciones “culpabiliza a esas mujeres” que además suelen ser casos “de embarazos deseados”. De ahí que Causapié haya pedido que el titular de Justicia deje de utilizar al TC y a Naciones Unidos en sus argumentos y “explique bien su posición”.

Una posición que sólo ha sido pactada con “con los grupos más ultraconservadores” pero que en ningún momento ha contado con la opinión y experiencia de las organizaciones sociales y de mujeres.