Respuestas políticas pendientes

Artículo de Leire Pajín, Secretaria de Organización del PSOE

El año 2009 pasará a la historia como el de la primera crisis financiera global. La peor en 60 años. Se han derrumbado muchos símbolos del neoliberalismo económico. Se deshace un modelo que parecía inquebrantable. La mayoría de los gobiernos han tenido que concertar sus políticas para evitar lo peor. Pero hubo comportamientos y declaraciones paradójicas que habrá que recordar, porque aquellos que más defendían la no intervención del Estado fueron los primeros en reclamar su intervención cuando cayeron sus negocios. Entonces, se necesitaban respuestas que frenaran el primer golpe y, lo más importante, que sustenten el futuro.

Mientras se desplomaba el sistema financiero también lo hacían las economías familiares. La economía real, cuyo horizonte es el fin de mes, busca ahora soluciones en la política. Se han tomado medidas, pero muchos ciudadanos siguen desconfiando de la política como instrumento eficaz para solucionar sus problemas. Seguramente porque, además de ser más exigentes en época de crisis, algo absolutamente normal, asisten perplejos al espectáculo que están ofreciendo algunos políticos que hacen un uso despreciable de la política. No es bueno para nuestro país. No es bueno para nuestra democracia que, tras un año en el que España ha sufrido uno de los envites más feroces que se recuerdan, aparezcan los políticos en las encuestas como uno de los principales problemas.

En algo nos estamos equivocando todos; no estamos aquí para eso. Estamos para recordar y defender que la democracia participativa es la mejor forma de Gobierno que ha habido a lo largo de la historia. Y para que la democracia funcione necesita de los partidos políticos. También de todas las instituciones democráticas y eficaces. Y de leyes justas y transparentes. Así como de miles de servidores públicos que a diario construyen y hacen que exista el Estado de Derecho. Por supuesto, también necesita medios de comunicación libres y responsables.

Pero sin duda los políticos debemos ser mucho más exigentes al afrontar los problemas de la gente, de ejercer un servicio público. La realidad cambia a un ritmo vertiginoso y exige adaptarnos a cada momento. Hoy, nos enfrentamos a la destrucción de empleo, también al malestar ciudadano. Debemos recuperar ambos y generar confianza. Los socialistas vamos a dedicar toda nuestra energía a esta tarea. Debemos ser más exigentes con nuestros sistemas de prevención y lucha contra la corrupción, recordando también que en estos cinco años, la Fiscalía anticorrupción ha desempeñado una labor profesional excepcional.

Al comienzo de las dificultades, el Gobierno puso en marcha el Plan E, que activó más de un centenar de medidas para incrementar la liquidez e incitar la demanda. Un plan pensado para ayudar a las familias, las empresas, para generar empleo y modernizar también nuestra economía. El Plan E amortiguó el golpe. Unas medidas fueron más efectivas que otras, eso es innegable, pero el Fondo de Inversión Local, el incremento de las líneas ICO-Pymes y otras para sectores estratégicos, como el de los automóviles, han dado resultados que desaceleraron la destrucción de empleo.

Sin embargo, hoy son muchas las familias que tienen a alguno de sus miembros en paro, son muchas las empresas, emprendedores y autónomos que pasan dificultades y que arriesgaron todo su talento y esfuerzo e intentan continuar su tarea. No son buenos datos y no podemos conformarnos porque, pese algunos buenos resultados, no es suficiente.

Ded...