Trinidad Jiménez afirma que "la crisis no puede ser una excusa para desmantelar el Estado del bienestar"

Caldera avisa al Gobierno de que recortar en dependencia es un error económico

El PSOE ha advertido este martes al Gobierno de que recortar en prestaciones previstas en la Ley de la Dependencia es "una política absolutamente errónea desde el punto de vista económico" porque esta política tiene un "multiplicador de gasto extraordinario".

Según el dirigente socialista Jesús Caldera, impulsor de esta ley cuando fue ministro de Trabajo entre 2004 y 2008, cada euro invertido en dependencia tiene "una tasa de retorno a quien invierte, a las administraciones públicas, superior al 70 por ciento".

Por su parte, la actual responsable de Política Social en la dirección del PSOE, la también exministra Trinidad Jiménez, ha reclamado también al Ejecutivo que no aplique recortes en las políticas destinadas a "los más vulnerables".

A su juicio, lo que debería hacer el Gobierno con la ley de dependencia es retomar "cuanto antes" el proceso de incorporación de los dependientes que no están cubiertos aún en la aplicación de la ley. "La crisis no puede ser una excusa para desmantelar el Estado del bienestar", ha señalado, avisando de que el PSOE seguirá insistiendo en que la austeridad que "lamentablemente" es obligada en este momento no debe "afectar a la política social, ni a la sanidad, ni a la dependencia".

Ambos exministros se han expresado así antes de participar en la conferencia Progreso Latinoamericano, organizada por la fundación del PSOE, IDEAS, con representantes de partidosprogresistas de esa región.

En su intervención inicial, Caldera, vicepresidente ejecutivo de la fundación, ha dejado claro su deseo de "escuchar y aprender" de los progresistas de Latinoamérica, "un continente gobernado por la izquierda que está superando la crisis con gran pujanza" y, además, reduciendo las desigualdades.

ECONOMÍA GESTIONADA CON "IRRESPONSABILIDAD"

El exministro, que ha calificado la actual crisis de "global" y "sistémica", considera que en las últimas décadas la economía se ha gestionado con "graves dosis de irresponsabilidad" que han tenido como consecuencia un "resultado profundamente regresivo", especialmente el aumento de la desigualdad.

Caldera ha señalado especialmente las reducciones de impuestos a grandes corporaciones y a los individuos más ricos como factores que han empobrecido a la clase media en los países de la OCDE y han hecho perder valor a los bienes públicos.

Por eso, ha llamado a la izquierda a ser "lo más creativos posible" para presentar una alternativa económica que tenga en cuenta los aspectos sociales y medioambientales, especialmente en un momento en que la política de desregulación "campa por sus respetos".

En este punto, ha cargado contra la reforma laboral aprobada por el Gobierno porque, a su juicio, en lugar de tomar nota de los efectos que ha tenido la "desregulación financiera", propone ahora una "desregulación social". Es más, Caldera ha dicho temer que, después de 30 años en los que España ha avanzado en cohesión social, ahora se empiece "a retroceder".