Valenciano: Las mujeres españolas no aceptamos que nos consideren inferiores

La candidata europea considera que Mariano Rajoy y Miguel Arias Cañete son dos "espléndidos" exponentes de la "derecha más rancia"

La "número uno" del PSOE a las europeas, Elena Valenciano, considera que Mariano Rajoy y Miguel Arias Cañete son dos "espléndidos" exponentes de la "derecha más rancia", que cree que las mujeres son casi ciudadanas "de segunda", y les avisa: "Las mujeres españolas no aceptamos que nos consideren inferiores".

Cañete es un "magnífico" representante de esa derecha; "por cierto, Rajoy también", asegura en una entrevista con Efe la cabeza de lista del PSOE al Parlamento Europeo cuando queda apenas una semana para las elecciones del próximo día 25.

Las palabras de Cañete de ayer diciendo que no quiso alardear de "superioridad intelectual" en el debate televisado entre ambos para no parecer machista han agitado la campaña electoral y han dado munición a los socialistas justamente en un tema en el que, según recuerda Valenciano, no toleran ni un desliz.

Que ganase las elecciones una persona como Cañete, que piensa que las mujeres son inferiores a los hombres, incide la dirigente socialista, sería muy malo para las mujeres.

"No es una cosa sólo de Cañete -lamenta Valenciano-; desgraciadamente, hay una parte del PP que piensa de esa manera, que las mujeres en el fondo somos menos listas, estamos menos preparadas, somos un poco ciudadanas de segunda categoría, estamos subordinadas a los hombres, estamos indefensas, por eso legislan las cosas que legislan".

Y a todos ellos les envía un mensaje: "Las mujeres españolas no aceptamos que nos consideren inferiores".

Recuerda en ese punto que la derecha española "no ha movido nunca un dedo por las mujeres a lo largo de toda su historia" y aprovecha para quejarse de que Rajoy, ni antes como jefe de la oposición ni ahora como presidente del Gobierno, nunca ha hablado en público de la violencia machista.

Valenciano, que hoy sábado protagoniza un mitin en Valencia, se muestra confiada en las posibilidades del PSOE en este examen con las urnas y, sobre todo, está convencida de la necesidad de que haya un cambio en Europa y en España para salir del bucle crisis-recesión al que está condenada por las políticas de derecha europea.

Según dice, tanto la campaña como la precampaña le han permitido constatar una gran movilización y motivación en los militantes y simpatizantes del PSOE, "con muchas ganas de ganar", algo que también aprecia en otra mucha gente no afiliada pero que está cansada de las políticas de la derecha.

Admite que el PSOE necesita "resetearse profundamente" para volver a conectar con ciudadanos y colectivos que le volvieron la espalda en el 2011 por su gestión de la crisis, pero asegura que eso es precisamente lo que llevan haciendo los dos últimos años.

"En eso estamos, en una renovación profunda de las ideas, de las maneras de hacer política, de los discursos, de las agendas...", explica para negar a renglón seguido y de forma tajante que su futuro en el partido esté vinculado al del secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, y a lo que pueda pasar en las primarias abiertas de noviembre, teniendo en cuenta que ella es la vicesecretaria general.

Por eso, se muestra vehemente al ser preguntada sobre si su futuro orgánico está ligado al de Rubalcaba: "Ni el orgánico, ni el químico, ni el bioquímico", zanja, y defiende que cada uno es dueño de sus decisiones. Dependerá, por lo tanto, de sus propias decisiones y de las de sus compañeros de partido.

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