Zerolo pide que se esclarezcan las circunstancias del asesinato del activista ugandés David Kato

 

 

El secretario de Movimientos Sociales y Relaciones con las ONG, Pedro Zerolo, ha condenado el vil asesinato del activista ugandés por los derechos de las personas lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (lgtb), David Kato, y pide “que se esclarezcan los hechos”. Por ello, ha instado a los organismos internacionales y al Gobierno español a que “realicen las gestiones necesarias ante el Gobierno ugandés para que investigue el crimen y se persiga a los asesinos del activista”, al tiempo que ha reclamado “una investigación independiente sobre la relación de este crimen con una campaña homófoba contra el movimiento LGTB del país, como denuncia Human Rights Watch”, explicó.

 

El nombre de David Kato y de otros activistas ugandeses apareció hace unos meses en la revista ugandesa “Rolling Stone” dentro de una campaña dirigida contra las personas homosexuales. “El Gobierno ugandés debe proteger a los activistas y evitar y perseguir las incitaciones al odio”, ha subrayado el responsable de Movimientos Sociales, quien ha reclamado al ejecutivo ugandés que la homosexualidad deje de considerarse delito.

 

Asímismo, Zerolo se ha sumado a la profunda preocupación que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó el pasado 20 de enero por las amenazas, graves hechos de violencia y asesinatos de integrantes de la comunidad transgénero en Honduras, a través de un comunicado en el que señalaba que en los últimos dos meses siete activistas hondureñas han muerto en circunstancias no esclarecidas, que se unen a las muertes violentas de 34 integrantes de la comunicad LGTB hondureña registrados desde junio de 2009.

 

Pedro Zerolo ha pedido un acuerdo internacional ya para la despenalización de la homosexualidad, y ha recordado que la homosexualidad es ilegal en 76 países, y en cinco de ellos está penada con la muerte. “Hay demasiados países, donde la persecución y estigmatización social del colectivo lgtb es inaceptable y su mantenimiento o aceptación supone una fragrante violación de los derechos humanos”, concluyó.