07 Enero 12
EDUCACIÓN Y FUTURO
Parece que todo empezó en septiembre, pero no es así. Los recortes en la educación pública madrileña llevan años haciéndose, y si la opinión pública no se ha percatado antes es porque a los que ahora se les acusa de vagos y alborotadores han estado sosteniendo la calidad de nuestra enseñanza con un sobreesfuerzo raramente agradecido.
Mientras elimina recursos imprescindibles y despide a miles de profesores, el gobierno de la Comunidad de Madrid, ayudado por su ejército mediático, se atreve a demonizarlos, cuando han sido ellos quienes han aguantado durante años las sucesivas vueltas de tuerca de este gobierno déspota.
Los madrileños debemos dar las gracias a nuestros maestros, ya que si ellos no se hubiesen levantado, la educación pública en Madrid hubiese quedado reducida a la mínima expresión, antes de que los padres pudiesen organizarse y defender los derechos de sus hijos. Este desmantelamiento encubierto, que también se da en la sanidad, queda oculto bajo la matraca de los medios afines y la carísima publicidad institucional, que paradójicamente nos invita a sumar, a la vez que se nos restan derechos.
La situación es grave. La lucha por mantener una educación pública de calidad resulta enormemente difícil e injusta, porque aunque contamos con la voluntad de los profesores y la indignación activa de padres y alumnos, enfrente se encuentra el poder ejecutivo, el poder mediático y la insolidaridad de muchos de los que se creen a salvo porque pueden pagar un colegio para sus hijos.
Si hoy se hiciese una encuesta sobre el conocimiento de este conflicto, muchos nos dirían que los profesores quieren trabajar poco, que no quieren negociar, que están privando a los alumnos de su derecho a estudiar, que sus huelgas son políticas o que algún rojo está defraudando a Hacienda con la venta de camisetas verdes. Y la difusión de todas estas falacias la consigue una señora sin moverse de su despacho, mientras miles de profesores, padres y alumnos de la escuela pública salen a la calle, esperando que el resto de la ciudadanía les haga caso y se de cuenta de que el problema será de todos.
Todos deben saber que no se trata de que los profesores trabajen más horas, sino de que las clases de laboratorio o de informática no pueden impartirse adecuadamente por falta de profesores, de que las bibliotecas no pueden abrirse por falta de profesores, o de que los alumnos que necesitan más ayuda se quedan descolgados porque no hay profesores de refuerzo. Se trata de que nuestros hijos no pueden tener una buena formación, porque los que gobiernan no tienen la educación entre sus prioridades y son tan necios que no ven que de ella depende la prosperidad de su propio país.
Aunque suene antiguo, estamos ante una verdadera lucha de clases. Cuando confluye un poder en manos de la derecha más rancia, personificada en Esperanza Aguirre, con la necesidad de apretarse el cinturón, es inevitable que el golpe se lo lleven las clases media y baja, mientras unos pocos mantienen sus privilegios y aumenta la brecha entre clases. No podemos permitir que las aspiraciones de nuestros hijos dependan de si tenemos dinero suficiente para su educación. La inversión en educación pública es rentable y buena hasta para los que creen estar por encima del resto, porque una sociedad formada es una sociedad más productiva, más segura y de mayor riqueza en todos los sentidos.
Una educación de calidad no es sólo la que enseña bien, es la que enseña a todos y la que no se deja a nadie por el camino. Es la manera de garantizarnos un buen futuro, un futuro para todos.
Lo que nos jugamos es mucho y no debemos ceder
El secretario general de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, ha visitado Algete para reclamar "con urgencia" a la Comunidad de Madrid "una actuación integral" de la carretera M-123 y denunciar el "deterioro general" de la urbanización Valderrey.
La Comunidad de Madrid le dice a los residentes en las zonas urbanas de Algete afectados por el ruido de los aviones, que no les queda otra opción que aguantar y soportar el ruido que hagan los aviones que sobrevuelan sus viviendas.
La comunidad educativa ha asistido con consternación a los recortes educativos recogidos en los PGE 2012 y en las medidas adicionales de recorte de 3.000 millones de euros. Estas medidas tienen repercusiones directas sobre la casa de niños, (en el decreto de alcaldía de 9 de Marzo ya se confirmaba un importante recorte a sus trabajadores), los colegios públicos e institutos de nuestra localidad.

