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Publicado en Diario La Rioja - 06/02/2010

La patata caliente

Javier García. Concejal Socialista en Arnedo

06 Febrero 10

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En la pasada encuesta del CIS los medios de comunicación se hicieron eco de que los españoles consideraban como su tercera preocupación (tras la economía y el paro) a la clase política. Este hecho me gustaría analizarlo desde dos ópticas y sé que mi análisis, por ser equilibrado, probablemente no guste a nadie.

Lo primero consiste en reconocer los propios problemas que tenemos los políticos. Vaya por delante que el concepto de 'clase política' no me gusta, porque parece que los políticos son un estamento cerrado y corporativo. ¿Por qué no se habla de la clase de banqueros, la de funcionarios? Mas bien creo que hay de todo en todos los sitios porque los políticos, como otros sectores, somos un reflejo del tejido social de nuestro país. Para bien y para mal. Con sus grandezas y sus miserias. Pero es verdad que tenemos problemas de selección adversa. Muchas veces, gente incapaz llega a puestos de responsabilidad sólo por interés y con agendas ocultas.

Aquel famoso «Yo estoy en política para hacer dinero» de un ex ministro de Trabajo ha reemplazado a una sincera vocación de servicio público. Es verdad que hay de todo, pero los partidos tenemos que hacer un esfuerzo importante por cambiar la situación. Hay que servir al Estado para que medre, no servirse del Estado para medrar. Por eso urge un pacto entre los partidos. Más transparencia, partidos más porosos y abiertos a la sociedad civil, menos políticos de carrera y más políticos desinteresados.

Pero hay que reconocer también el problema que tiene la ciudadanía española. Porque se hace reiterativa la queja de que «todos los políticos son iguales, unos ladrones y corruptos», pero es una queja injusta. La mayoría de la gente en nuestro país, los mismos que se quejan de los políticos, se interesan poco o nada por la política, no se informan y apenas participan. Todas las encuestas sociales demuestran que España está a la cola en los niveles de información política, por poner un ejemplo. ¿Cómo no vamos a ser escépticos si ni siquiera nos informamos? ¿Cómo no vamos a ser manipulables si no nos interesamos por lo que pasa en nuestra realidad política? El deporte nacional es la tertulia de café, donde todo se critica pero luego nada se hace. Al final, por desgracia, Franco ha grabado en el cerebro de generaciones de españoles aquello de «Usted haga como yo, no se meta en política». El problema es que como la ciudadanía no hace nada, no se exige responsabilidades a los políticos, y es una pescadilla que se muerde la cola. ¿Cómo no va a haber políticos corruptos, que tan mala fama dan a la política, si la ciudadanía los reelige continuamente? La responsabilidad penal es del corrupto, pero la responsabilidad política es compartida.

La política es un asunto del Estado, es una práctica que se lleva a cabo en multitud de acciones cotidianas, y ciudadanos y gobernantes deben corresponsabilizarse; cada uno desde su ámbito. La democracia española es joven, pero para muchos países es un ejemplo a seguir. Nuestro sistema puede ser mejorable, pero facilita la información y participación de los ciudadanos con los asuntos de la comunidad. Debemos tomar partido, huir del conformismo, ser autocríticos con nosotros mismos, exigir a cada uno lo suyo y nunca bajar la guardia en lo que significa mejorar nuestro sistema y nuestro estado de bienestar. Las cosas nunca pueden quedarse como están, la política no es estática, y a veces hay que tomar decisiones valientes ante fenómenos distintos.

Lo que yo digo es que usted, como ciudadano, no debe resignarse a esta situación. Hay muchas formas de participar en la política. Desde una asociación vecinal, una ONG, un partido o una organización juvenil. Todas ellas, formas para cambiar la realidad. Y por lo que hace a la política de los partidos, yo le invito a que no se resigne. Apriétenos. Ayúdenos a ser mejor. Critique, pero vote en función de ello. Si ve un político corrupto, tírele huevos y recoja firmas para pedirle dimitir. Si quieren hacer un pelotazo urbanístico, monte una manifestación. Usted tiene el poder para cambiar las cosas. Si quiere, claro.

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