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03 Febrero 10
Nuestro SNS es fruto de la acción política del PSOE que se creó con la Ley General de Sanidad de 1986, que fue aprobada sin el apoyo del PP (entonces Alianza Popular). En estos casi 25 años que lleva funcionando se ha convertido en uno de los mejores del mundo. Actualmente la gestión de los servicios sanitarios está fuertemente descentralizada, mejorando así la asistencia sanitaria en España y el grado de satisfacción de los ciudadanos.
Pero también esa descentralización nos ha traído una serie de retos que junto a otros desafíos ligados al aumento demográfico, al envejecimiento de la población, a la incorporación de nuevas tecnologías y nuevas prestaciones, a la necesidad de involucrar más aún a los profesionales sanitarios y a responder a las aspiraciones de los pacientes y ciudadanos, reclaman la puesta en marcha de más y mejores mecanismos para poder afrontarlos con la máxima eficacia.
Tenemos que adecuarlo a la realidad social que vivimos, tenemos que poner los medios para hacer efectivos los derechos de los ciudadanos en relación con el servicio sanitario público, garantizar la calidad y la seguridad de las prestaciones sanitarias. No hay ninguna razón para que se diferencie la asistencia sanitaria a unos ciudadanos de otros.
Por todo ello, es tan importante y conveniente alcanzar un Pacto por la Sanidad, que nos permita fortalecer y afianzar nuestro sistema sanitario público para que siga siendo uno de los mejores del mundo y uno de los servicios mejor valorado por los ciudadanos. Que siga siendo público, universal, equitativo y de calidad, que refuerce los derechos de los ciudadanos y una mayor coordinación entre el trabajo de las distintas administraciones competentes.
Así, el Gobierno de España al inicio de esta legislatura propuso un Pacto por la Sanidad, siendo respaldado por todos los grupos parlamentarios, con la voluntad de fortalecer, modernizar y dar sostenibilidad al SNS. Un gran pacto con las CCAA, partidos políticos, sindicatos, sociedades científicas, colegios profesionales y asociaciones de pacientes para seguir garantizando a los ciudadanos una asistencia sanitaria pública de calidad y equitativa en el futuro, y preservar el motor
económico que para España supone el SNS.
Desde el primer momento los socialistas desde las distintas responsabilidades enlos gobiernos, parlamento y desde el partido están impulsando, liderando y trabajando intensamente con todas las partes interesadas, para que todos juntos, logremos un gran acuerdo político e institucional, que consolide, garantice y refuerce la cohesión territorial y desarrolle políticas eficaces que aseguren la
equidad a todos los españoles en el acceso a los servicios sanitarios, en cualquier parte del territorio nacional.
Se está trabajando en cuestiones cruciales tales como la política de recursos humanos para definir las necesidades del sistema y su adecuada planificación, la cartera común de servicios, la racionalización del gasto y así contribuir a la sostenibilidad del sistema, y políticas de salud pública, entre otros, para consensuar propósitos comunes y acordar qué hacer para alcanzarlos, en función
de las competencias que ostenta cada administración.
El resultado de este gran proceso, con el conjunto de aportaciones y con la voluntad por parte de todos, ha de contribuir a consolidar y mejorar el sistema sanitario público y ofrecer seguridad a todos, especialmente a los ciudadanos, de que los temas cruciales de la sanidad no serán objeto de controversia política sino que todas las administraciones aunarán sus esfuerzos para conservar y mejorar el SNS sobre una base común que ha de generar un acuerdo nacional y, desde el
respeto competencial de cada administración.
Se está haciendo un trabajo serio y riguroso por parte de todos, para lograr unos acuerdos concretos en cuestiones de mucha envergadura y trascendencia, que van a tener un importante efecto sobre la sostenibilidad y sobre la calidad asistencial. Por eso es difícil entender las incursiones esporádicas de algunos responsables, que simple y llanamente pretenden crear confusión o dificultar el
acuerdo. El Pacto debe marcar unas pautas de actuación consensuadas en los temas verdaderamente importantes de la política sanitaria. Todas las partes implicadas en este proceso deben sentirse partícipes del resultado de las decisiones. Hay que apostar y seguir apostando por el futuro de nuestro sistema sanitario público.
No debemos olvidar que la salud es una cuestión central en la vida de las personas y que su cuidado es esencial para tener un buen nivel de bienestar, que todos, en algún momento de la vida vamos a necesitar de los servicios sanitarios.
La sanidad debe estar en la agenda política por entidad propia y porque hemos de dar respuesta a los ciudadanos que nos piden que resolvamos sus problemas. Y eso es lo que está haciendo el Gobierno de España, todo lo que está a su alcance para llevar a buen término el Pacto por la Sanidad con la colaboración de todos. Es una obligación que tenemos con los ciudadanos.
Para los socialistas la sanidad es una priorización en la articulación de las políticas sociales.
Tenemos un compromiso y una enorme responsabilidad en seguir consolidando, fortaleciendo y modernizando nuestro sistema sanitario público. Que siga siendo público, universal, equitativo y de calidad, y que refuerce los derechos de los ciudadanos.
Entre todos hemos de conseguir un Gran Pacto Sanitario para mejorar la atención sanitaria en beneficio de todos los ciudadanos. Poner piedras en el camino que dificulte e impida el mismo, sólo servirá para defraudar a los ciudadanos y, quienes así lo hagan, tendrán que asumir la responsabilidad.

