Sí a modernizar la economía

Competir en el mundo de hoy, sin perder los derechos sociales y el bienestar de ayer, es un reto de gran magnitud al que solo podemos hacer frente con éxito desde políticas socialdemócratas que tengan como objetivo explícito crecer mejor, y repartir de forma más equitativa los frutos de ese crecimiento.

Las reglas de la economía mundial se han visto drásticamente alteradas en los últimos años tras la aparición de muchos fenómenos nuevos, entre los que debemos destacar dos: la globalización efectiva de los mercados y de la producción, junto a una revolución tecnológica en marcha acelerada que transforma nuestras maneras de fabricar, distribuir y consumir los productos. Nada en la actividad económica hoy es como antes, ni volverá a serlo.

Para ver esos cambios como una oportunidad en lugar de como una amenaza deberemos impulsar un sistema productivo capaz de competir por hacer las cosas bien, mejor que los demás y no simplemente más baratas y unas reglas de reparto inclusivo de los frutos del crecimiento porque la cohesión social hace más fuerte nuestras sociedades y más potente nuestra economía.

Cambiar la manera de pensar y de actuar sobre la economía es fundamental si queremos salir del bucle de la crisis y sus efectos, para transitar hacia otro periodo estable que aúne crecimiento, empleo y bienestar. Algo posible, aunque con políticas diferentes a las practicadas por la derecha y la vieja izquierda.

A estos efectos, nuestras líneas principales de acción serán las siguientes:

  • Economía más productiva y eficiente en el uso de recursos y materias primas, que impulse la industrialización, la digitalización, la investigación y la innovación.
  • Empresas más grandes, más sólidas, más internacionalizadas.
  • Impulso a emprendedores y autónomos y apoyo el empleo innovador y a la economía social.
  • Sistema financiero más seguro, más estable, más diversificado, más abierto al crédito seguro a familias y empresas; capaz de anticipar e integrar una nueva lectura de los costes y oportunidades de la economía en el siglo XXI, generando confianza en los inversores de medio y largo plazo.
  • El ICO, en el plazo máximo de un año, actuará como banca pública que canalice los incentivos públicos a la modernización de la economía. Recuperación social de la inversión pública en entidades financieras nacionalizadas.
  • Hacer de la educación, la formación, la ciencia, el conocimiento y la cultura las bases esenciales de la productividad de nuestra economía y el fundamento de nuestra competitividad. Interiorizar en todos los ámbitos las oportunidades que proporciona la sociedad de la información, extendiéndolas a todos mediante conexión asequible a la red y superación de la brecha digital.
  • Impulso a una economía verde. Requiere una apuesta decidida por el uso más inteligente posible de la energía: máxima eficiencia, ahorro y un sistema energético de precios estables, predecibles y aceptables; requiere sentar las bases de una transición energética basada en fuentes limpias y renovables e impulsar un cambio en los modelos de movilidad, aprovechando estas demandas para generar industria e innovación, combinando las soluciones auxiliares que proporcionan las nuevas tecnologías y los nuevos materiales. Buena gestión y equidad en el acceso a los recursos naturales y los beneficios que generan. Agua, mares, costas, biodiversidad son bienes cuya protección y tutela resultan imprescindibles porque son recursos frágiles y limitados. Productividad de la economía es también la transición hacia una economía circular, capaz de aprovechar y reaprovechar sus recursos, reduciendo al máximo sus residuos.
  • Mercados bien regulados y transparentes.
  • Compromiso con los consumidores.
  • Control efectivo de ingresos y gastos públicos. Negociación de un nuevo calendario para el cumplimiento estricto de las condiciones del Pacto de Estabilidad Europeo al término de la legislatura.