Sí a recuperar el valor del trabajo

Casi cinco millones de ciudadanos están desempleados. Basta ese dato para comprender por qué el paro sigue siendo, con mucho, la mayor preocupación de los españoles. Pero es algo más que una preocupación. El paro es la mayor injusticia que pervive en nuestra sociedad pues extiende sus efectos a todos los ámbitos de la vida. Y, también, el paro es el mayor problema de nuestra economía: mientras no sea capaz de dar oportunidades de trabajo para todos, no será la adecuada a nuestros principios y a nuestras necesidades.

Pero la crisis, y las decisiones del Gobierno popular frente a ella, no se ha limitado a destruir puestos de trabajo y empresas. Ha hecho algo más: como nunca en nuestra historia reciente, el trabajo ha perdido buena parte de su valor. Hoy, los salarios han caído en forma estrepitosa. Hoy, la flexibilización del despido convierte a los trabajadores en elementos desechables. Hoy, la rotación laboral, la precariedad laboral, el empleo sumergido, debilitan los derechos de los trabajadores hasta el punto de que desempeñar un puesto de trabajo ya no es garantía de posibilidad de un proyecto de vida, ya no es garantía de una vida digna.

Es una tragedia que adopta tintes particularmente inquietantes en los colectivos más castigados: parados de larga duración, mujeres, jóvenes, especialmente los carentes de formación y cualificación.

Las principales líneas de acción que seguiremos serán las siguientes:

  • Reducir a la mitad, en la legislatura, la tasa actual de desempleo.
  • Plan de choque para el empleo para parados de larga duración, mayores de 45 años, mujeres y jóvenes con baja formación. Podrá afectar hasta un millón y medio de trabajadores y se aprobará en el plazo máximo de cuatro meses.
  • Derogación inmediata de la reforma laboral del PP.
  • Impulso inmediato a la aprobación, antes de fin de año, de un nuevo Estatuto de los Trabajadores que recupere su condición inicial de carta de derechos laborales: por un trabajo digno, estable y con derechos.
  • Aprobación, antes de fin de año, de una ley de igualdad salarial para mujeres y hombres: a trabajo igual, salario igual.
  • Extensión de la protección por desempleo.
  • Reestructuración de los Servicios Públicos de Empleo y redefinición, seguimiento, evaluación y control de las Políticas Activas de Empleo.
  • Ampliación de las dotaciones, facultades y recursos de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.
  • Atención a una forma distinta de trabajo. Inclusión de los autónomos dependientes en el Estatuto de los Trabajadores. Rigor en la exigencia pero flexibilización en el momento de pago de las obligaciones tributarias y con la Seguridad Social de los autónomos. En el plazo de un año, cuenta de compensación con las Administraciones entre las cargas fiscales y las facturas pendientes de cobro.