Marcelino Iglesias: "La sociedad no reclama veteranía, sino seguridad"

"A Montilla le quedan aún muchas cosas que decir en Catalunya y en el PSC"

JUAN CARLOS MERINO

Venía advertido Marcelino Iglesias de que fuera con mucho ojo, que la vida política en Madrid es una jungla. Sólo han pasado cinco días desde que Zapatero anunció que Iglesias sustituiría a Leire Pajín al frente de la secretaría de organización del PSOE, propuesta que el pasado sábado ratificó con entusiasmo el comité federal del partido. Pero Iglesias, con ademán sereno y poco amigo de crispaciones, admite que, al menos en su primera impresión, la cosa no es para tanto. Con él llega un estilo de hacer política muy poco habitual en la frenética vorágine madrileña. Basta decir que Iglesias no tiene teléfono móvil..., lo que ya ha dejado descolocado a un Zapatero habituado a despachar a golpe de móvil.

Usted ya estaba de salida en Aragón. ¿Tomar las riendas del aparato federal del PSOE es un cargo que afronta como el canto del cisne de su larga trayectoria política o es, por el contrario, el inicio de una larga y fecunda nueva fase política con proyección más allá del 2012?

Pues no lo he pensado. Hasta el martes de la semana pasada no pasó por mi cabeza esta responsabilidad en ningún caso. Zapatero me lo planteó y tampoco podía decirle que no. Tendré que reinventar mi trayectoria de aquí en adelante. Pero no es fruto de una estrategia preestablecida, ni mucho menos. Me sorprendió.

Carme Chacón dice que en el PSOE los nombramientos no se hacen por "dedazo". Algunos piensan que no era tanto una crítica al PP cuanto un mensaje interno, ahora que también algunos ven en Rubalcaba a un posible sucesor de Zapatero. Su nombramiento ha sido muy bien recibido en el PSOE, pero es la primera vez que este cargo no surge de un congreso.

Es verdad. Zapatero se lleva al Gobierno a Pajín y me hace la propuesta a mí. En el PSOE las propuestas, tanto de iniciativa política como de nombramientos, las hace siempre el secretario general, que es a quien compete. Pero luego la decisión va al comité federal, que es el máximo órgano entre congresos.

¿Su llegada a Ferraz pacificará las tensiones producidas entre José Blanco y Leire Pajín?

He encontrado menos tensiones de las que he leído.

Augura que se va a entender muy bien con Blanco. ¿No teme verse oscurecido por su alargada sombra en Ferraz?

No. Si Blanco no fuera el responsable del comité electoral, yo le propondría, porque es el que sabe. Yo nunca he dirigido una campaña, y Blanco ha ganado ya muchas. En cualquier hipótesis, le habría pedido colaboración.

Con esta profunda remodelación, el rostro del Gobierno y del PSOE se ha masculinizado y ha subrayado su veteranía.

En mi caso, porque Pajín es joven y es mujer. Y ahí, desde luego, ella me gana por goleada.

¿Pero no cree que la sociedad reclama veteranía en los momentos de incertidumbre?

Lo que reclama es seguridad. Nos exige que le sepamos explicar y que sepamos por dónde se sale del laberinto. Es el enfoque que ha querido trasladar Zapatero con un Gobierno muy potente y con capacidad de explicación.

Hablemos de elecciones. Las primeras son las catalanas...