Un cambio de ritmo en un nuevo escenario

Entra en la noticia para leer el artículo de José Luis Rodríguez Zapatero publicado en "El Socialista"

El 6 de abril pasado comuniqué a S.M. El Rey y posteriormente anuncié públicamente cambios tanto en la composición como en la estructura del Gobierno de España. El propósito que he perseguido con esta remodelación del Ejecutivo –y así lo expliqué en la comparecencia días más tarde en el Parlamento- es imprimir un cambio de ritmo en la acción del Gobierno, para acelerar la ejecución de las medidas previstas en el Plan E, con el objetivo de preparar y anticipar la segunda fase de lucha contra la crisis, que ha de caracterizarse por ser la de la recuperación económica y del empleo con un modelo de crecimiento renovado.

Con ocasión del Debate del estado de la Nación, celebrado los días 12 y 13 de mayo, hice un balance de la aplicación del Plan E, expliqué cómo está incidiendo ya positivamente en nuestra economía contribuyendo a contener la destrucción de empleo, y anticipé las grandes líneas del nuevo modelo de crecimiento en el que queremos fundar la recuperación y el futuro del sistema productivo español.

Esta crisis está poniendo a prueba no sólo la capacidad de respuesta de los países y de sus gobiernos sino también de la incipiente gobernanza global de la economía. Esta es, creo, la gran lección que hemos de extraer. Ante una crisis global -o como algunos teóricos se han atrevido a definirla, “de la globalización”-, cuyas causas y efectos trascienden ampliamente las fronteras nacionales, se ha impuesto la necesidad de una respuesta global. Una respuesta global y concertada..

La sociedad mundial puede tener hoy la certeza de que sus representantes políticos han sabido comprender la naturaleza de la situación, reaccionar a tiempo y con contundencia, y elegir el camino correcto para sentar las bases de lo que habrá de ser en el futuro una economía más sólida, más productiva y más sostenible en el medio y largo plazo.

Me parece oportuno resaltar que la necesidad insoslayable de buscar soluciones desde el ámbito político ha derribado uno de los dogmas más recurrentes de los neoliberales y neoconservadores, que insistían en alejar al espacio público del mercado, con el argumento de que éste resolvía sus propios problemas y se ajustaba a sí mismo. La intervención estatal, promovida incluso en los países hasta hace solo unos meses más complacientes con el (ya viejo) neoliberalismo, se ha revelado imprescindible ante un mercado financiero internacional que ha fallado precisamente como consecuencia de unas prácticas del capitalismo asentadas en sobreentendidos tales como la codicia sin límites, el enriquecimiento sin esfuerzo (especulativo) y la desregulación.

Como bien saben los ciudadanos españoles, el foro internacional en el que ha cristalizado el interés de la comunidad internacional por tejer una estrategia compartida es el G-20, en el que los participantes hemos tomado la decisión de convertir al Consejo de Estabilidad Financiera (del que España es ahora miembro de pleno derecho) en el órgano que va a desarrollar y ejecutar los acuerdos que hemos tomado en el ámbito de las reformas financieras.

Desde el punto de vista de los intereses de nuestro país, la inclusión de España en el G-20, con una participación activa en las cumbres de Washington y Londres, ha sido un éxito de nuestra política exterior y ha demostrado el acierto del Gobierno en reclamar una presencia que considerábamos justa y coherente con el peso de nuestro país, y cuya aportación sab&ia...