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Colectivos Cristianos de Base, Miembros de Comunidades, Grupos Cristianos Socialistas, ante las elecciones generales del próximo 14 de marzo, teniendo en cuenta la nota de la Conferencia Episcopal Española del pasado 18/02/04, nos vemos obligados a proclamar
1º.- El gobierno del Partido Popular es responsable moral, en concepto de inductor y alentador, de la Guerra, a todas luces ilegal e injusta, contraria al derecho de gentes, sin respaldo de las Naciones Unidas y denunciada por el Papa Juan Pablo II, que protagonizada por los Gobiernos de los Estados Unidos y del Reino Unido en Irak, ha causado miles de muertos, y, sin duda, de cada uno de los asesinados a consecuencia del desorden y el caos propiciado a lo largo del último año. No vale con echar la culpa al terrorismo internacional, a las facciones o grupos étnicos irakíes. Que asuman la responsabilidad que les corresponde. La tutela del “derecho primero y fontal a la vida” y el deber de preservar la convivencia y la paz en el mundo actual exige denunciar e incapacitar como gestores políticos a los responsables.
2º.- El gobierno del Partido Popular es responsable político del desastre ecológico causado por el hundimiento del “Prestige”, de la falta de cumplimiento del protocolo de Kyoto en nuestro país, de los excesos medioambientales que se derivan del Plan Hidrológico. La urgencia de incorporar medidas medioambientales en la agenda política, convertida en auténtico derecho humano, exige destituir, democráticamente, a los actuales gestores políticos.
3º.- En los ocho años en que hemos estado gobernados por el PP, pese al importante crecimiento económico y progreso en términos macroeconómicos, se ha disminuido ostensiblemente el gasto social, se ha desactivado el Estado de Bienestar, se han anulado las mejoras a las prestaciones no contributivas, se ha incrementado el dualismo social, cada vez hay más pobres en una sociedad donde algunos se enriquecen escandalosamente. Y mientras crece la presión fiscal, se rebajan los impuestos directos, que gravan a quienes más tienen y ganan y se traslada la carga a los impuestos indirectos, a los consumidores, lo que supone una alarmante agresión al principio de progresividad fiscal y, en definitiva, a la Justicia Social. Aquí se ha jugado decisivamente el presente y el futuro de los pobres y desfavorecidos, que son los preferidos y “bienaventurados a los ojos de Dios”, (y lo hemos perdido ... gracias al gobierno del Partido Popular.
4º.- La protección a la familia, célula fundamental de la sociedad, no se juega en la defensa a ultranza del concepto ideológico que representa el matrimonio indisoluble, heterosexual y monógamo. Se juega en proteger efectivamente a todas las familias y garantizar su función nutricia, educativa y humanizadora, también las monoparentales o las formadas cualquiera que sea la opción sexual de sus miembros; en la propiciación de medidas para conciliar la vida laboral y familiar, en la generalización del ciclo de educación infantil de 0-3 años, en el apoyo económico directo – y no en las desgravaciones fiscales para ricos - , en un plan que garantice la atención adecuada a las personas discapacitadas que se encuentran en una situación de dependencia. Y en todo esto, el gobierno del Partido Popular ha merecido un suspenso.
5º.- Un ámbito en el que se debe hacer especial incidencia en el reparto de los beneficios sociales es en el de la vivienda. El derecho a la vivienda pertenece a los derechos más básicos vinculados a la “dignidad de la persona humana”. A la progresiva exclusión residencial, afectada por la carestía y la especulación de la vivienda, y la escasez del mercado de alquiler de vivienda ha aflorado un grave problema de infravivienda y precariedad: a las personas sin-techo se añade un numeroso sector de ciudadanos de rentas bajas y medias, principalmente jóvenes que quieren emanciparse, incapaces de adquirir una vivienda digna, y que deben destinar un importante porcentaje de sus recursos al pago de elevados alquileres. La solución del partido popular es, claro está, dejar la regulación del preciado bien de la vivienda al libre mercado y a la especulación del suelo (de la que se benefician muchos de sus militantes).
6º.- El derecho a la educación se satisface en el fomento de la calidad educativa, principalmente de los centros públicos, dotándole de recursos suficientes, y no recortándolos (para permitir sucesivas rebajas del impuesto sobre la Renta), incentivando la integración de alumnos con necesidades y no segregándolo. Hoy la educación se juega no sólo en la adaptación al cambio tecnológico, sino de manera particular en la educación en el sentido, también el religioso, de la persona humana y en los valores para la convivencia social en justicia, paz y solidaridad en un mundo global.
En definitiva, considerando en conciencia que el Partido Popular supone un grave peligro para los valores de la Paz internacional, la protección medioambiental, la justicia social, la protección a la familia, el derecho a una vivienda digna y a la educación propugnamos el voto para el cambio que representan JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO y EL PSOE.

