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Sin duda es necesario conocer profundamente esa realidad internacional a la hora de iniciar un nuevo marco de relaciones entre las comunidades cristianas y el partido socialista. Esa necesidad fue la que motivó que a finales del año 1999 el Partido Socialista Obrero Español convocara un encuentro en Madrid, el III Encuentro Cristianismo y Socialismo, presidido por el Secretario General del PSOE y con la participación de destacados dirigentes del Partido con el fin de escuchar a algunos líderes de esos movimientos de cristianos en partidos socialdemócratas europeos. Con la misión de relatar aquella mesa redonda en texto escrito legible (aun así el lector percibirá un expresivo tono informal en los textos que no hemos querido restar para conservar su carácter coloquial), en este artículo vamos a recoger resumidamente las aportaciones de los siguientes ponentes. Ramón Jáuregui y José Bono tuvieron diferentes intervenciones desde sus responsabilidades en el PSOE; Carlos García de Andoín narró la experiencia vasca del grupo de cristianos en el socialismo; y Evert Svensson, David Harlam, Stefano Ceccanti explicaron las realidades de los cristianos socialistas en Suecia, Reino Unido e Italia, respectivamente.
1. LA URGENTE NECESIDAD DE ABRIR PUERTAS Y TENDER PUENTES ENTRE SOCIALISMO Y CRISTIANISMO. Ramón Jáuregui, Partido Socialista Obrero Español, moderador de la mesa redonda.
Es fundamental conocer las experiencias de organización de cristianos en los partidos socialdemócratas europeos con el fin de aprender de ellas para avanzar en ese camino de tender puentes y abrir puertas entre la comunidad cristiana y el partido socialista. Este diálogo con los partidos socialdemócratas tiene como objetivo final que encontremos el método, la organización adecuada para que quienes son cristianos tengan sin reservas también en el partido socialista su casa. Esta búsqueda de experiencias se produce dentro de una apertura del PSOE a la sociedad y cómo no, de apertura a la comunidad mayoritaria en nuestro país, los cristianos. Las razones que nos han llevado a esta política de apertura del partido al cristianismo son varias.
La primera razón de dicha apertura es superar la fractura histórica del PSOE con el mundo cristiano por los desencadenantes históricos por todos conocidos. Somos todos hijos de la guerra y nuestra historia nos marcó en la república, en la guerra civil, en la dictadura, creando un foso extraordinariamente ancho entre nuestros respectivos mundos ante el cual, una vez superados los perjuicios y prejuicios por ambas partes, había que tender puentes. Hay que superar esa separación comprensible pero injustificable porque con frecuencia hemos confundido jerarquía eclesiástica con cristianismo; porque necesitamos llegar a un mundo socialista que no está en nuestra casa y que sin embargo es más socialista que nosotros y lo vemos todos los días en cantidad de organizaciones que hacen socialismo día a día, socialismo de verdad, socialismo de compromiso, socialismo auténtico sin carnet. Y si queremos acercarnos a la gente que es socialista y queremos renovar generacionalmente el partido y abrirlo a los núcleos sanos de nuestra sociedad, tenemos que llegar a las comunidades cristianas y para ello es necesario que abramos puertas y que tendamos puentes entre socialismo y cristianismo.
Si queremos renovar ideológicamente el partido en el marco de la globalización y de las nuevas circunstancias, tenemos que incorporar parte de esa espiritualidad, toda esa fuerza de los móviles éticos que se incorporan al movimiento cristiano y tenemos que incorporarlo como bases de reflexión a la renovación de la izquierda. Pero sobre todo debemos lograr puentes y puertas abiertas porque tenemos mucho que ofrecer a muchos que día a día realizan una pequeña tarea transformadora con su acto solidario en la lucha por la solidaridad Norte-Sur, en su lucha por el pacifismo, en la lucha contra la exclusión en el barrio, en la inserción social de tanta familia desconectada, en la educación de adultos y en tantas y tantas tareas que están protagonizadas por organizaciones de matriz cristiana…; tenemos que persuadirles de que su instrumento practico, de que el complemento necesario a esa acción es un partido político. Tenemos que ofrecerles la credibilidad de que el Partido Socialista es el partido que complementa su compromiso desde la concepción de un partido de la izquierda transformadora que utiliza el B.O.E. (Boletín Oficial del Estado) para hacer justicia. Yo creo que ésta es una idea capital para que nuestros mundos converjan.
Yo veo al Partido Socialista cada vez más claramente como el macropartido de la izquierda que se alía y que admite complicidades sin exigir la disolución de nuestros compañeros de viaje, ya sean a la izquierda, ya sean partidos verdes, ya sean cristianos y organizaciones semejantes que acompañan la travesía de este partido para alcanzar la mayoría social en España. Yo veo claramente que nuestro partido en la medida en la que recoge la voluntad popular en las elecciones tiene que ser capaz de articular los sentimientos mayoritarios de la izquierda, expresados estos de manera tan diversa como lo que ya antes he mencionado, a través de grupos diversos y que todos ellos caben en la "causa común" que dijera un día Joaquín Almunia. Esto es en esencia lo que nos mueve y en ocasiones no será fácil avanzar porque habrá tentaciones corporativas y de seguir considerando que el partido es casi un fin en sí mismo o una propiedad particular más que un instrumento de la sociedad. Nuestra historia y nuestro orgullo de partido a veces es confundido por muchos de nosotros para concebir que la nuestra es la única casa y que sólo quienes entran en él con el carnet en la boca pueden participar en la causa y no es así. Creo que la línea de encuentros y el resto de iniciativas de participación pública de los cristianos en el PSOE responden a ese proyecto de apertura y servicio a la comunidad social.
2. LA ORGANIZACIÓN CRISTIANA DE LA SOCIALDEMOCRACIA SUECA. Evert Svensson, Presidente de la Liga Internacional de Socialistas Religiosos, exdirigente de la Comisión Ejecutiva del Partido Socialdemócrata Sueco y miembro del Movimiento de Cristianos en el Partido Socialdemócrata Sueco.
Estuve en España en el año 1976, un periodo de transición para todos y especialmente el Partido Socialista Obrero Español, y nos reunimos con amigos del partido en un lugar clandestino de la ciudad de Madrid. Después de aquello he vuelto a Madrid varias veces y he seguido atento la evolución y los logros históricos del PSOE, y me alegro mucho de que el Partido siga creciendo y avanzando y sé que esta apertura a las comunidades cristianas ayuda a ese crecimiento y profundización. Mi actividad de muchos años como diputado en el Parlamento Sueco y en la Ejecutiva de mi amigo Olof Palme fue originada desde mis convicciones cristianas y articulada por la pertenencia a los grupos de socialistas cristianos en Suecia.
En el año 1924 una serie de personas socialistas de las agrupaciones socialistas de una pequeña ciudad de Suecia decidieron crear un grupo de socialistas cristianos. La experiencia obtuvo eco en el Partido y en la sociedad y en 1929 creamos la organización nacional y comenzamos a editar una publicación semanal que dinamizaba a todos los grupos. Actualmente somos 160 grupos cristianos repartidos por todo el país. Desde el principio esta organización se caracterizó por la lealtad y la libertad de espíritu porque somos una organización independiente articulada por un comité estatal. A la vez estamos profundamente arraigados en el partido como muestra que 30 de los diputados socialdemócratas en el Parlamento Sueco sean miembros de nuestros grupos. Nuestra organización propone muchas iniciativas al partido y al grupo parlamentario sobre todo en materia de relaciones internacionales, paz, ayuda externa, medio ambiente, igualdad y pobreza. Desde los orígenes las cuestiones sociales son las que más nos ocupan. En la actualidad formamos varios comités que se dedican a investigar varios temas y formular marcos de fondo o propuestas operativas. Esas propuestas se hacen públicas en la revista de nuestra organización estatal e incluso las presentamos como mociones en el Parlamento. Con el tiempo hemos establecido contacto con la comunidad musulmana porque nos parece muy importante que se integren en todo este movimiento de participación.
Finalmente, hace algunos años que me han responsabilizado de la presidencia de la Liga de Socialistas Religiosos: las personas de las diferentes religiones que participan en grupos organizados en los partidos socialistas de todo el Mundo toman parte en esta liga extendiendo los fines estatales y regionales al ámbito internacional. La Liga es miembro permanente de la Internacional Socialista haciendo una aportación muy activa en cada una de las citas como la reciente conferencia en París. Reunimos en la Liga experiencias extremas de todos los continentes que canalizamos en forma de marcos y propuestas hechas a la Internacional Socialista y a los diferentes organismos internacionales. En esa convergencia de vivencias recuerdo ahora especialmente las últimas aportaciones de Nicaragua, Congo, Bolivia, Palestina, Estados Unidos, Australia, Sudáfrica, los países escandinavos y espero que pronto España. España tiene la ocasión de incorporarse a partir de la próximo congreso trienal que se celebra en Hungría, cita a la que desde esta misma mesa convoco a la Red de Cristianos en el PSOE para que acuda enviada por el Partido[1].
3. LOS GRUPOS VASCOS DE CRISTIANOS EN EL SOCIALISMO. Carlos García Andoín, responsable de formación seglar de la Diócesis de Vizcaya, militante del PSOE, coordinador de Cristianos en el PSOE
La experiencia del grupo de cristianos en el socialismo en Bilbao no inicia la presencia de cristianos en el Partido Socialista de Euskadi sino que ésta comienza antes de los tiempos de la República. Es conocido que Largo Caballero intervino a favor de la admisión de un cristiano de comunión diaria, Vitoriano Martín, como afiliado de la agrupación de Sestao y argumentó Largo Caballero que cuándo se había visto que el Partido Socialista hubiera hecho declaración de ateísmo. Aquél Vitoriano Martín, por cierto, fue el primer fusilado cuando las tropas franquistas entraron desde Santander. También precede al trabajo de este grupo el hecho del voto socialista católico, algo más que un tercio del votante socialista vasco, se manifiesta no sólo católico en general, sino especialmente católico practicante. Un estudio del Partido en 1996 sobre el perfil del elector socialista, desvelaba reveladores datos respecto a la autoidentificación religiosa: el 6% se declara muy buen católico y el 32% se declaraba católico practicante. Creo que es un dato que conviene tener presente ya que falta conciencia de este hecho tanto en la Iglesia como en el Partido. Ciertamente habría que decir, con Felix Pons que si fuese incompatible el apoyo al socialismo y a la condición de católico, tendrían que cerrar la mitad de las iglesias o tendría que cerrar el Partido Socialista.
Nuestra experiencia comienza hace seis años y existen tres condiciones que la hacen posible:
1. La primera, es el impulso que en la Iglesia de Vizcaya (cuando me refiero a la Iglesia incluyo a los sectores de curas, asociaciones laicales, Fe y Justicia, Acción Católica, incluyo a los obispos como Juan María Uriarte en particular en aquel momento)… el impulso que se da al impulso transformador , a la opción preferencial por los pobres traída de la teología de la liberación y al compromiso político como dimensiones esenciales de la evangelización.
2. La segunda, es el conocimiento de la práctica del Partido Comunista Italiano, un conocimiento que nos llega de la mano de Rafael Díaz-Salazar a través de su escrito “Refundación de la Izquierda y Cristianismo”. Lo que más nos sorprendía de aquella experiencia en Italia, era la naturalidad, la positividad, la publicidad con la que el partido como tal y sus dirigentes, valoraban la realidad cristiana y su función social.
3. La tercera condición de posibilidad de nuestra experiencia es el proceso de convergencia de Euskadiko Eskerra con el Partido Socialista de Euskadi. En particular la actitud de Ramón Jaúregui aquí presente, que promueve varias iniciativas de acercamiento a personas cristianas que trabajábamos fundamentalmente en el ámbito de los movimientos sociales y en ejes.
Estos tres factores son los que crean las condiciones de posibilidad de este grupo de trabajo de cristianos en el socialismo. Nos encuadramos orgánicamente durante un tiempo dentro de la Secretaria General del partido y en otra etapa en la Secretaria de Movimientos Sociales. Hay que decir que claramente este grupo surge a contracorriente tanto en el partido como en la comunidad eclesiástica. Voy a destacar dos dificultades: una en el partido y otra en la comunidad eclesial.
En el Partido, laicismo y anticlericalismo histórico de la cultura política socialista, no en vano ante nuestra existencia ha habido actitudes con sorna, un tanto despectivas, también de indiferencia y rechazo abierto. Las dificultades, no obstante, creo que hoy no son las del pasado. Hoy hay una aceptación clara de que un cristiano puede ser socialista y ello es un logro del diálogo cristianismo marxismo de la década de los setenta. Lo que ya no parece tan educado en el ambiente y en la cultura del partido es que la fe cristiana se exprese públicamente: donde se levanta el muro invisible es en la publicidad y en la politicidad de esta identidad cristiana. Lo cristiano se percibe como un asunto estrictamente privado, algo que pertenece al foro interno de la persona. Así se desplaza lo cristiano hacia un espacio externo al partido, hacia un espacio fuera de la política, y así creo que se dilapidan las posibilidades de enriquecimiento al proyecto político socialista de lo que pudiéramos llamar una cultura política cristiana. Es más, con el tiempo voy pensando que lo que hay es una represión de una dimensión de la personalidad socialista; una dimensión de la personalidad socialista es esta dimensión cristiana.
La segunda dificultad procede del campo eclesiástico. Así como hay un importante voto socialista católico, sin embargo el partido socialista en el tejido eclesial activo ha tenido una escasísima presencia de apoyo. En 1988, hace ya más diez años, se hizo un estudio sociológico del laicado activo de las diócesis vascas (lo dirigieron Manuel Zubero y Víctor Urrutia). Consistía en saber cómo se expresaba el laicado cristiano activo, el que está en los consejos pastorales, como catequistas o como militantes de asociaciones laicales. La correlación política así: PNV 28%, E.E. (en aquel momento existía como tal) 15`6%, Eusko Alkartasuna 7`3%, el ya extinguido CDS 3`7 %, la entonces bautizada Alianza Popular 3`4%, PSOE 1`9% y HB 1`4%. Un 2% prácticamente era el voto hacia el Partido Socialista, específicamente en la franja de edad de los 18 a los 41 mientras que el voto a E.E. (dato importante) era superior al voto al PNV. De hecho, el polo socialista cristiano era E.E.; el del PSOE no existía prácticamente dentro del laicado que marca estilo en las parroquias y en la diócesis.
Una obsesión nos ha guiado en estos años: tender puentes. El objetivo principal de estos años ha sido tender puentes entre el mundo cristiano y el partido socialista. El grupo ha dinamizado una acción permanente del partido socialista hacia el mundo cristiano y por otro lado ha vehiculado demandas del mundo cristiano hacia el interior del partido socialista. ¿En torno a qué cuestiones y de que manera? Resumidamente, han sido cuatro los campos de actuación.
1. Primero, la exclusión social. Hemos organizado jornadas dirigidas hacia el mundo cristiano y al mundo socialista con participación tanto de ponentes de uno y otro mundo, como de invitados y asistentes de uno y otro mundo. Hemos participado también en la comisión de elaboración del Proyecto de Ley de Voluntariado en el País Vasco y en el proceso de debate público sobre el mismo. Hemos promovido encuentros de trabajo sobre el ingreso mínimo de inserción y las políticas de integración social, reuniendo a responsables políticos socialistas y dirigentes de asociaciones cristianas de lucha contra la exclusión. Hemos facilitado gestiones concretas entre las diferentes secretarías y entidades sociales cristianas, información de actividades, etc.
2. En el ámbito de la pacificación, hemos organizado jornadas de reflexión, promoviendo clima de diálogo entre diferentes posiciones, dando juego a Gesto por la Paz, a Elkarri, cristianos presentes en estas organizaciones intelectuales de ámbito socialista y cristiano. Hemos fomentado también encuentros entre dirigentes del partido y de la Iglesia para intercambiar diagnósticos y propuestas.
3. En el campo de la Solidaridad Internacional hemos conseguido el apoyo del partido a la campaña promovida por Cáritas, Manos Unidas, Confer y numerosas entidades cristianas a favor de la condonación de la deuda externa y hemos hecho nuestras aportaciones a la elaboración del programa electoral.
4. La cuarta dirección ha sido el debate más teórico entre socialismo y cristianismo. Organizamos jornadas bajo el título Cristianos en el Socialismo Vasco, publicamos un libro domestico con el mismo título, montamos una mesa para el Congreso para difundir el libro y la actividad del grupo, dimos eco en el partido y en la iglesia de Vizcaya y en la iglesia Vasca al libro de Rafael Díaz-Salazar, “La izquierda y el cristianismo”, y también hemos organizado tertulias con diferentes personalidades como José María Mardones, Reyes Mate, Joaquín Leguina, Antonio García Santesmases, Ignacio Sotelo, Josep Carbonell, etc.
Cuentan que el comité de la agrupación socialista de La Arboleda, pueblo en el corazón del margen izquierdo bilbaíno y zona minera en los años 20, convocó una reunión con el siguiente orden del día: primero tratar sobre la existencia de Dios; segundo, en caso de que exista, ¿qué trato tener con él?. De forma humorista, diría que quisiera que a lo largo de los próximos años las ejecutivas socialistas se plantearan un orden del día parecido a aquél: primero, tratar sobre la existencia de un cristianismo solidario; segundo, en caso de que exista ¿qué trato tener con él?
4. EL MOVIMIENTO SOCIALISTA CRISTIANO DEL REINO UNIDO. David Harlam, pastor metodista, Presidente del Movimiento de Socialistas Cristianos del Partido Laborista del Reino Unido.
Las raíces del socialismo cristiano se remontan a la década de 1840. Hace poco tiempo hemos celebrado el 150º aniversario de los comienzos. Los fundadores en el Reino Unido eran mayoritariamente anglicanos y su reto el de la superación de las injusticias resultantes de la revolución industrial. Los valores bíblicos que les movían eran los de igualdad, justicia, compasión y comunidad. Socialistas cristianos como Hendersen fueron los partícipes de ese primer desarrollo. Hendersen fue elegido parlamentario por primera vez en 1902 y posteriormente fue el secretario general del Partido Laborista y redactor de la Constitución del Partido, ministro de asuntos exteriores y receptor del premio Nobel.
Los socialistas cristianos siguen siendo hoy en día una columna fundamental en el movimiento laborista y en el Partido Laborista. Desde su inicio los cristianos han fundado y ayudado al crecimiento de los sindicatos sobre todo en los sectores minero y agrario. En la crónica del socialismo cristiano recuerdo al respecto la condena por subversión a seis militantes que fomentaban el sindicalismo agrario por la que fueron sentenciados a ser deportados a Australia. Esto sucedía el siglo pasado, pero actualmente los cristianos socialistas siguen siendo uno de los sectores más activos y comprometidos del laborismo británico. La organización de cristianos tal como funciona a día de hoy se constituyó en los años sesenta con carácter ecuménico y congrega a cinco mil personas anglicanas, metodistas, católicas y pentecostales. La relevancia de este movimiento en estos momentos es muy fuerte: varios ministros actuales como Gordon Braun, Jake Strauss, Chris Smith o el mismo Tony Blair pertenecen al movimiento; además más de cuarenta diputados también provienen y participan de este movimiento. El movimiento es una de las nueve sociedades adjuntas al Partido Laborista y esto nos permite contribuir efectivamente a los debates en el Partido y enviar dos delegados a la conferencia nacional.
El Movimiento Socialista Cristiano tiene un comité de veinticuatro personas que incluye a representantes de las once regiones que existen y mantiene una oficina próxima al Parlamento con un director empleado a tiempo completo y un administrativo a tiempo parcial. Nuestra organización publica una revista cuatrimestral y celebra conferencias donde nos reunimos con otros miembros del Partido y dirigentes destacados. Además incluimos una celebración religiosa. Recientemente Tony Blair, por señalar un gesto significativo, asistió y realizó una de las lecturas de la celebración en una de las conferencias. Los asuntos a que dirigimos la reflexión son variados: relaciones exteriores, educación, economía, etc. Cada conferencia cuenta con uno o más ponentes que exponen y debaten y se trata de generar propuestas de fondo o concretas que tengan carácter práctico para guiar los debates públicos o del Partido o enriquecer la acción de gobierno. Los objetivos a que dirige su actividad el Movimiento de Socialistas Cristianos se suscribirían bajo la rúbrica de la paz y reconciliación, la redistribución de la riqueza, el urbanismo y el medio ambiente, la desigualdad social, etc.
En general y también respecto a esa apertura que ha realizado el Partido Socialista Obrero Español, a mí me parece que la motivación por la fe es necesaria en el panorama de la política y es más probable que las personas practiquen la igualdad si aceptan que todos los seres humanos valemos lo mismo: el que busca asilo, el que sale de prisión, el menor discapacitado, el banquero o el gobernante. Todos somos iguales ante Dios y por eso creo que necesitamos que el socialismo atraiga a personas radicalmente cristianas, como socialistas necesitamos unos principios de fe. El mundo necesita tanto al socialismo como al cristianismo para poder sobrevivir estos tiempos injustos e inciertos.
5. EL MOVIMIENTO DE LOS CRISTIANOS SOCIALES ITALIANOS. Stefano Ceccanti, profesor de Derecho Constitucional Comparado en la Universidad de Bolonia, asesor del grupo socialista en la Comisión Parlamentaria de Asuntos Constitucionales, dirigente del movimiento de cristianos sociales de Italia.
En Italia existe la experiencia de los cristianos sociales como forma colectiva de adhesión al partido Democracia de la Izquierda. Es un movimiento en el que participan once mil personas. El movimiento de cristianos sociales nace en la crisis política de los años 90 en Italia como agregación de los cristianos que se reconocían en el progresismo. Esta organización de cristianos sociales fue una de las entidades fundadoras de la Democracia de la Izquierda. La organización de los cristianos sociales está formada por miembros de diferentes asociaciones laicales de Iglesia como la Acción Católica Obrera o la Acción Católica Estudiantil, organizaciones de trabajadores y sindicalistas católicos y personas procedentes de la izquierda demócrata cristiana. Todos estos se sumaron a muchos militantes activos previamente en el Partido Socialista Italiano. El resultado fue que el movimiento de cristianos sociales fue una de las entidades partícipes de la reforma política y de la fundación del nuevo marco partidista de la izquierda italiana. Un indicador que refleja la relevancia es el hecho de que en este corto periodo de tiempo transcurrido desde su fundación, diez diputados y dos viceministros son miembros de dicho movimiento.
Nuestra actividad fundamental es generar iniciativas que sean políticamente relevantes y ofrecer personas con amplia experiencia para liderarlas. Dirigimos nuestros trabajos a varios sectores: las políticas sociales contra la exclusión social, la atención a la modernización socioeconómica, la construcción institucional de la administración italiana, el federalismo y la solidaridad interregional y el desarrollo de las libertades y la democracia, etc. Con el fin de darle cuerpo al movimiento y a su actividad, publicamos dos revistas, una más dedicada a cuestiones de fondo con un tratamiento amplio que aparece una vez al año y otra más variada y volcada a la actualidad que editamos varias veces al año. Además disponemos de páginas en Internet y de una modesta agencia de prensa que distribuimos a nuestros once mil afiliados.
6. LOS VALORES UNIVERSALES DE LOS CRISTIANOS Y SOCIALISTAS. José Bono, Presidente de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha
Lo más inteligente que podría hacer el Partido Socialista en España sería caminar en la búsqueda de valores cristianos. Como experiencia personal podría decir que para muchos de nosotros, desde luego para mí, constituyen un ejemplo llamativo aquellas personas, que hay hoy día en los lugares más conflictivos del planeta, allí donde la miseria cuestiona el propia valor de la vida y que realizan una labor solidaria bajo el rótulo de la cooperación. Es un dato que no puede escandalizarnos afirmar que hay bastantes más creyentes que no creyentes en esa misión y en algunos ámbitos solamente hay personas alimentadas por convicciones religiosas y hago funcionar no sólo el corazón sino también la cabeza. Me viene a memoria que hubo un tiempo no lejano aquí en España, en el que fueron los impulsos éticos vividos de lo que llamamos el cristianismo de base, los que nos empujaron a muchos, desde luego a mí entre otros, hacia un compromiso radical con la izquierda. Puede existir una distancia generacional entre el joven solidario y cooperante de hoy con el activista antifranquista de ayer, pero también hay un lazo de unión entre aquél activista antifranquista que llega a la política por una convicción o un sentimiento religioso y el cooperante de hoy.
En mi experiencia, lo que une por encima de las cenagosas aguas por las que a veces discurre la política es la ética como factor de la política. Ése, a mi modo de ver, es el fertilizante que como fundamento ético permite que estemos hoy unidos en este III Encuentro Socialismo y Cristianismo al margen de cuál pueda ser el resultado de esta reunión o de si constituimos o no un grupo más o menos formal, según han informado los ponentes sobre la experiencia actual europea. Yo creo que sería preciso que la igualdad amplíe sus fronteras, se salte las fronteras y eso sólo se consigue con un valor cristiano: la fraternidad que nace del universalismo. En ese sentido, la universalidad del socialismo nos puede permitir caer en la cuenta, cuando escribía estas notas lo notaba casi con un cierto rubor, de que el socialismo fue sobre todo internacionalista cuando no llegó al poder en ninguna nación y a medida que fue tomando el poder en diversas naciones o Estados fue abandonando las posiciones internacionalistas, que es tanto como abandonar las posiciones de igualdad.
Es importante la experiencia de los cristianos militando en partidos de izquierda socialistas para conseguir el poder político, me parece fundamental, pero me parece mucho más importante la proyección universal de los valores comunes de la fraternidad y la compasión. Esto de la compasión en España se entiende peor pero significa "padecer con": claramente es un valor cristiano y es un valor socialista. El día que no padezcamos con quién padece probablemente solo nos quede el materialismo científico para motivarnos y éste a algunos no nos motivó nunca y sin embargo hace tiempo que estamos construyendo el partido socialista.
No se trata de ofrecer en esta casa a los cristianos que no sois militantes una habitación con vistas a nuestro patio. Lo que queremos con nuestra hospitalidad hoy en esta casa como socialistas es contradecir la idea predominante en gran parte del pensamiento de la izquierda de que cualquier progreso concebible desde la política debía discurrir no ya con independencia sino forzosamente al margen de cualquier religión y que tildar de vaticanista o tildar de planteamiento cristiano un resumen estratégico o táctico era tanto como descalificar. Ésta es la hospitalidad de mutua pertenencia y colaboración que brindamos a los cristianos, que nos brindamos a nosotros mismos y que nos gustaría que no retrocediera. Quizás convenga levantar la vista de nuestro país y las experiencias internacionales que se nos presentan han sido muy reveladoras. Para acabar quisiera levantar la mirada hacia un nombre tan excepcional como Monseñor Hélder Câmara cuando decía algo muy significativo y conviene recordarlo “cuando ayudamos a los pobres me dicen que soy santo y cuando pregunto por qué hay pobres me dicen que soy socialista”.
[1] Efectivamente, en octubre de 2000 un representante de Cristianos en el PSOE fue enviado por la recién elegida Ejecutiva del Partido para participar en nombre de España.

