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El ex presidente del
Gobierno Felipe
González reclamó ayer, desde el altar de una iglesia del Raval, una ética de la
convivencia que se fundamente en los criterios ecológicos. "Si todos aceptamos
que es una barbaridad arrasar un bosque para plantar maíz, ¿por qué no
reclamamos una ética de la biodiversidad que proteja a la sociedad y la riqueza
cultural, religiosa e identitaria de las personas que la
forman?"
Junto a Felipe González se
sentaba el sacerdote romano Vicenzo Plagia, responsable espiritual de la
Comunitat de Sant Egidi, la llamada "diplomacia paralela del Vaticano", y el
obispo Joan Carrera, que moderó el debate El tema, "En qué creen los que
no creen", el título del libro editado por Empúries (va por la quinta edición)
en el que se recogen las cartas cruzadas entre el jesuita y "papable" cardenal
de Milán, Carlo Maria Martini, y el intelectual Umberto Eco, todas ellas a propósito del amor, es
decir, del punto en el que se encuentran laicos y creyentes cuando deciden
actuar a favor de los demás, sea desde la exigencia moral -los que
creen-, o desde la exigencia ética -los que no-.
Felipe
González, que se definió, como Eco, un laico de cultura
cristiana,
"es decir, un cristiano minusválido", explicó que había leído el libro en
primavera y se había interesado vivamente por el tema . Abogó por el entendimiento entre
los defensores de la fe -un regalo de Dios que se convierte en cruzada cuando
quiere imponerse a los que no la tienen- y de la razón -que deviene
fundamentalismo cuando se convierte en valor absoluto ; y citó a
Stalin y a Hitler, herederos de la Ilustración-, y puso como ejemplo de diálogo
y entendimiento a la comunidad de Sant Egidi, que ha protagonizado varios
encuentros por la paz entre fuerzas políticas de países en
guerra.
González
abogó por el diálogo y la tolerancia entre creyentes y laicos
argumentando que los primeros deben aceptar que su Dios les juzgará "por lo que
hacen y no por lo que creen", y deduciendo que "a más tolerancia, mayores
posibilidades de paz." (.)
Tanto Paglia como González
coincidieron en la caridad como un punto de encuentro. Paglia se refirió a los
laicos que aparecen en el evangelio de Mateo: "Tenía hambre y me disteis de
comer"; y González a
curas y monjas que ha visto entregarse a los demás -ética del compromiso, la
llamó- sin condiciones ni límites, "y no para convertirlos al cristianismo sino
para ayudarles como seres humanos."

