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Reyes Mate, 2000: Carta a los Cristianos en el PSOE

Los cristianos en el socialismo también tienen la palabra

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  1. El esfuerzo callado de estos último años llevado a cabo por socialistas que son cristianos encuentra en esta página virtual un nuevo modo de expresión. Algo tan obvio como que cristianos se encuentren a gusto en el Partido Socilista ha necesitado, sin embargo, un tiempo de diálogo con la dirección socialista, no para crear, ni por asomo, algo así como una corriente dentro del Partido Socialista, sino para establecer que los cristianos tienen voz dentro del Partido y el campo libre para hacer fructificar sus virtudes políticas.
  2. Los cristianos tienen algo que decir dentro del socialismo por la sencilla razón de que el socialismo no es una pura y despiadada lucha por el poder, sino una utilización del poder para conformar una sociedad más justa y más libre. Ahora bien, como la justicia y la libertad y la solidaridad y la igualdad no son valores que se invente la política, sino que son el substrato sobre el que germina la política, el socialismo necesita un caldo de cultivo previo, es decir, una sociedad virtuosa en la que se cultiven estos valores.
    El empobrecimiento moderno de la política no se debe a que los políticos sean mejores o peores, sino a que se ha empobrecido la sociedad. Nos imaginamos erróneamente que la justicia o la libertad son realidades naturales y no valores conquistados, por eso nos llama la atención que la política nos pida sacrificios cuando toma medidas para incrementar la justicia o para defender la libertad. Pues bien, el cristianismo, que no se mueve en clave de partido político sino de movimiento social, es una de esas culturas prepolíticas o tradiciones de las que un proyecto político, centrado en la justicia, no puede prescindir porque son su alimento nutricial.
  3. Los cristianos no son militantes de segunda categoría, es decir, no tienen que venir al Partido ocultando o disimulando sus creencias. Al contrario, tienen que estar como lo que son. Si su fe no se agota en el ámbito de la conciencia porque es pública, tiene que ser capaz de decir algo nuevo, algo exigente en muchos de los temas de los que se ocupa la política. Algo tendrá que significar la catolicidad del cristianismo a la hora de enjuiciar el tema de las fronteras y emigrantes; el discurso cristiano sobre la paz y la reconciliación, algo podrá decir sobre las guerras en las que nos involucran y sobre la violencia del País Vasco; la centralidad religiosa de  figuras como “la viuda, el huérfano y el pobre”, algo tendrá que decir sobre políticas distributivas; el sermón de la Montaña, algo deberá decir sobre virtudes cívicas.
  4. En este momento de calma chicha, la teoría y la praxis están necesitadas de revulsivos que vayan a la raíz. El cristianismo puede ser uno de ellos: lo fue en los orígenes del socialismo, lo continuó siendo en los momentos críticos y puede serlo en tiempo como los actuales, afectados de fuerte resignación y acomodo. Los cristianos no pueden refugiarse ya detrás de cómodos tópicos tales como el del anticlerialismo del socialismo. El Partido Socialista abre sus puertas y ahora hay que demostrar que los cristianos tenemos algo que decir. Estamos invitados a hacerlo.

 

Reyes Mate, 2000

 

 

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