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Resumen del documento en diez puntos (selección de los editores de la web):
1. Yo era congregante mariana. Los principios sociopolíticos que defendíamos provenían de la doctrina social de la Iglesia y del método del cardenal Cardijn ("ver, juzgar y actuar"), que se reducía a las siguientes normas: la persona como sujeto de la vida político-social, la solidaridad con los pobres y desde los pobres, desarrollo democrático y prioridad de la sociedad sobre el Estado para que éste sea servidor de la sociedad y garantía de los derechos individuales.
2. Como decía san Francisco, 'necesito pocas cosas, y esas cosas las necesito poco"
3. "Este despacho, dentro de todo, tampoco ha cambiado demasiado. Hace veinticinco años atendíamos a clientes sin recursos económicos y hoy lo seguimos haciendo igual."
4. "Cuando estuve presa en Yeserías, organicé una consulta con las presas comunes después de la cena."
5. "Nosotros solucionamos las injusticias urbanas de algunos barrios de Madrid en los años sesenta y setenta; pero, ¿quiénes resuelven las de los últimos veinte años?"
6. "La Historia es interminable. Hubo una hora en la que había que cambiar la estructura de Vallecas y resolver una injusticia, como fue eliminar el chabolismo. Pero también la hora en la que hay que ir a Ruanda, a Tanzania, a El Salvador o a Guatemala. Estar allí. Ayudar. Comprender. Respetar. Quién sabe si el mundo puede cambiar y una nueva ideología surgida en el Tercer Mundo se logra imponer al capitalismo."
7. "Si de algo le sirve a otra mujer mi experiencia, quiero que sepa que todo lo que existe fuera de uno mismo es importante, pero el río que navega por nuestro interior es la fuente esencial, e insustituible..."
8. "Una nueva ideología desde el principio de rectificación que tanto necesitamos, crece sin parar entre la generaciones más jóvenes: devolver al ser humano su cualificación y a las personas la dignidad.
9. "¿Y qué decir con respecto a la religión? Creo que los seres humanos nos planteamos constantemente el comienzo de la vida, la muerte y el sentido de ambas cosas. Por ello es lógico que queramos y pensemos en una trascendencia que dé más sentido a nuestras vidas. (.) La religión es un fundamento vital."
10. "Tal vez habría que buscar nuevos caminos y, para esa búsqueda, no sobramos nadie. Ni siquiera los miembros de mi generación. En ello estoy."
DOCUMENTO COMPLETO
Recomendamos vivamente a los visitantes de nuestra web la lectura de este libro de memorias de Paca Sauquillo, mujer, cristiana, socialista a la que, desde luego, hay que agradecer, como generación, el esfuerzo de escribirlo.
- Es un libro entrañable para los que compartieron con ella la aventura de la refundación de la democracia en España tras la negra dictadura franquista; pero también interesantísimo para la siguiente generación que estamos comprometidos en lo social y lo político.
- Es un libro entrañable también porque no es un libro de ajustes de cuenta sino escrito con el corazón, donde lo personal tiene una fuerte e inevitable presencia, algunas veces dolorosa y, casi siempre, en coherente unidad con su vida pública.
- Una obra para recuperar la memoria de la generación del 68 y un libro también para hacer camino la generación del 92 y las siguientes. Hay que llevarlo en la mochila.
Es un libro pero podían haber sido tres o cuatro a tenor de las numerosas movidas que ha organizado o en las que se ha implicado. Paquita Sauquillo es muy conocida por todos pero, no obstante, hacer repaso de los movimientos y movilizaciones a los que se ha entregado nos descubre su biografía como un observatorio privilegiado de la militancia de la generación del 68.
Es cierto que cada vida es única, pero en la historia de Paquita Sauquillo nos encontramos algo de crónica colectiva de parte de su generación que, como ella, trazaron trayectorias de cristianos de fuerte compromiso social y político contra la dictadura, que dedicaron grandes esfuerzos a la construcción de la democracia social y que actualmente siguen comprometidos sin esperar medallas en los nuevos empeños a favor de los excluidos y aquellos que viven en el sinsentido:
"Lo que sé es que soy una persona muy marcada por el sello de la generación a que pertenezco. Me refiero a aquella juventud que en los años sesenta forjó su personalidad en la lucha política contra el franquismo. No estábamos dispuestos a seguir viviendo sin libertad. Enarbolamos y nos envolvimos en antiguas banderas revolucionarias, y nos movimos bajo el impulso de ideales nuevos y utópicos. Creo que nunca pasamos de ser una minoría, pero estábamos tan convencidos de tener razón que nunca dejamos de pensar que tarde o temprano el pueblo nos la daría." (p.155)
En estas páginas queremos hacer un rápido recorrido por algunas de las cosas escritas que creemos interesarán más a los lectores de nuestra web. Pero en el libro hay mucho más y aconsejamos a los lectores no perderse esa biografía.
1. Militante cristiana
Nacida en Madrid en 1943, se crió en Ceuta y Madrid en el seno de una buena familia de la España de posguerra. Licenciada, se casó y tuvo dos hijos. Cristiana, pertenece desde su juventud a las congregaciones marianas de los jesuitas junto con su marido, Jacobo Echeverría, co-protagonista necesario del libro. El compromiso en las comunidades cristianas creó y acrecentó en ella la pasión por la justicia y las libertades que le llevó a comprometerse sociopolíticamente ya desde la Universidad. La participación en encuentros universitarios internacionales de cristianos progresistas le abrió desde muy joven a una honda aspiración a una sociedad democrática y solidaria por la que todavía está luchando cinco décadas después...
"Yo era católica y llegaba de un colegio en el que se me había inculcado una formación religiosa muy estricta, y aún mis ideas eran pocas pero firmes y atadas a las maromas de las convicciones incuestionadas. Pero aquello años coincidieron con la apertura que supuso para la Iglesia el Concilio Vaticano II (1962) y la difusión de las encíclicas "Mater et Magistra" (1961) y "Pacem in Terris" (1963), con lo que ellas significaron en la defensa de la justicia social. Era la Iglesia del papa Juan XXIII y la apertura del Concilio Vaticano II.
Y fue en la universidad, precisamente, donde conocí la existencia de organizaciones y movimientos católicos progresistas, como la JOC (Juventud Obrera Católica), fundada en 1962 en Bélgica por el cardenal Cardijn. (.) Su órgano de expresión, Juventud Obrera, fue clausurado muchas veces en aquellos años. También existían la JEC (Jóvenes Estudiantes Católicos), la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica), la VOJ (Vanguardia Obrera) y la FECUM (Federación Española de Congregaciones Marianas), algunas de ellas ligadas a Acción Católica, y las dos últimas, a los jesuitas. (.)
Yo provenía de un colegio religioso; era congregante mariana; tenía contacto con muchos chicos y chicas de ideas similares en otros colegios... Por eso, cuando me enteré que iba a tener lugar en Oviedo una Asamblea de Congregantes Marianos, con un lema que despertó mi interés ("La Universidad al servicio de la sociedad") y con la asistencia de ponentes como Joaquín Ruiz Giménez, que era mi profesor de Derecho Natural, no dudé en asistir. Era diciembre de 1961 y allí conocí a quien luego fue mi marido, Jacobo, y a muchos amigos que luego han desempeñado un papel importante en la política española. (.)
Recuerdo el fuerte impacto que me produjeron las lecturas de autores que aún conservaban sus creencias religiosas, pero se acercaban con sinceridad y honestidad al marxismo, como González Ruiz o Díez Alegría. Igual impresión me produjo Las manos sucias, la obra prohibida de Sartre. Asistíamos a los cine-fórum que se organizaban en un local de los jesuitas, en la calle Zorrilla, donde podíamos ver películas imposibles de proyectar en los cauces comerciales normales. (.) Mundo Social batió, a partir de 1964, todos los récords de persecución de las revistas legalizadas, primero con la censura previa obligatoria, y posteriormente con la entrada en vigor de la Ley de Prensa e Imprenta. Y eso que era la revista mensual de los jesuitas. (.)
La forma de trabajar de aquellos movimientos apostólicos suponía un compromiso social y religioso en el medio del trabajo, fuese la fábrica o la universidad. Los principios sociopolíticos que defendíamos provenían de la doctrina social de la Iglesia y del método del cardenal Cardijn ("ver, juzgar y actuar"), que se reducía a las siguientes normas:
1. La persona como sujeto de la vida político-social.
2. La doctrina social no debe ser una teoría sino un estímulo para la acción.
3. La solidaridad con los pobres y desde los pobres.
4. Desarrollo democrático como reconocimiento práctico de la prioridad de la persona como medio para su realización y como avance en el protagonismo del pueblo.
5. Prioridad de la sociedad sobre el Estado para que éste sea servidor de la sociedad y garantía de los derechos individuales." (pp.50-57)
2. Abogada
Fundó junto a su marido y otros compañeros, en 1967, uno de los primeros despachos laboristas, el "Despacho de Lista". El primer caso que le abrió a la conciencia de su responsabilidad como ciudadana y abogada fue el de una mujer que quería ser hombre; caso que ganó, aunque pareciera imposible en aquellos años. Desde entonces la abogacía fue y es para ella un instrumento de transformación del mundo, especialmente a favor de las víctimas del sistema: "Este despacho, dentro de todo, tampoco ha cambiado demasiado. Hace veinticinco años atendíamos a clientes sin recursos económicos y hoy lo seguimos haciendo igual." (p.104)
Su dedicación como jurista la ha puesto totalmente al servicio de la gente en numerosas ocasiones, algunas muy célebres como la defensa de los derechos de vivienda y urbanismo de los vecinos en suburbios del Madrid del desarrollismo de los 60 como Vallecas, la defensa de los imputados ante el Tribunal de Orden Público (el nefasto TOP), el caso 1.001, la lucha contra las condenas a muerte de 1975, el caso de la Colza, etc. Para que nos demos cuenta de la com-pasión y carácter de esta mujer, tan sólo anotemos que, encarcelada en Yeserías montó una asesoría para presas:
Fue detenida en 1976 por participar en una manifestación junto al Palace en pro de la amnistía y las libertades, junto al Hotel Palace de la madrileña Plaza de Neptuno donde, curiosamente, se celebraría seis años después la victoria del PSOE. Allí, "Cuando estuve presa en Yeserías, organicé una consulta con las presas comunes después de la cena. (.) Se trataba, sobre todo, de preparar escritos pidiendo la libertad de las detenidas, y otras peticiones precisas a los Juzgados." (p.123).
Su dedicación a la abogacía ha ido mucho más allá de una militancia de dedicación exclusiva; está atravesada por la tragedia. Su hermano, Francisco Javier Sauquillo, también abogado, fue uno de los juristas asesinados en el "Despacho de Atocha" por una banda de ultraderechistas. Paca Sauquillo ha ido mucho más allá del mero compromiso sino que ha implicado su vida totalmente.
3. Vecina
La conocida hiperactividad a que le conduce su pasión por la gente, le llevó a Eduardo Martín Toval, al cargo del grupo parlamentario del PSOE, a decir que tenía dos grupos palamentarios: el socialista y a Paquita Sauquillo. Es muy impactante hacer repaso a la cantidad de iniciativas sociales de las que forma parte el nombre de Paca Sauquillo: Los años 60 y 70 nos podemos encontrar a Paca Sauquillo en casi todas las encrucijadas sociales y políticas de la época: cofundadora de la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT), cofundadora del Centro de Investigación y Documentación Urbana y Rural (CIDUR), de las primeras abogadas en trabajar en recursos medioambientales, defensora y promotora de los derechos de la mujer, Marcha de los Parados a Madrid, etc. Pero sobre todo, lo que le absorbió más esfuerzos fue la lucha por los derechos políticos y la mejora de las condiciones de vida de los miles y miles de ciudadanos que malvivían en los suburbios que el desarrollismo franquista creó en Madrid. En ese camino le inició el compromiso de los jesuitas de El Pozo como Llanos, Juanjo R.Ponce o la famosa madre Teresa...
"Era la época del mítico padre Llanos, que desde hacía unos años se había ido a vivir al Pozo del Tío Raimundo concitando toda clase de críticas de la jerarquía eclesiástica pero admirado por los jóvenes universitarios que iban al barrio para ayudarle en sus labores. (.) El jesuita padre Llanos había puesto en pie lo que se conocía como la "Comuna", donde tambien recogía a los jóvenes que vivían allí y que tenían problemas, fuesen políticos o laborales. Los domingos por la mañana, jóvenes estudiantes progresistas pertenecientes en buena parte a familias de derechas, acudían para trabajar en la construcción de viviendas en régimen de cooperativa. (.) El papel que en aquellos años desempeñaron las parroquias en esos barrios (.) fue clave en el apoyo a los vecinos." (pp.67-69)
Junto con otros compañeros, Paca Sauquillo constituyó la primera asociación vecinal de Madrid, la Asociación de Vecinos de Palomeras Bajas y en los tres años siguientes se fundaron veinte más por los barrios populares de la ciudad. "Fueron años terribles para los moradores de las 75.000 infraviviendas y las más de 30.000 chabolas existentes en la periferia de Madrid (sólo en Vallecas había más de 12.000), donde se fraguó un movimiento enraizado en los barrios con el poyo mayoritario de los ciudadanos y en los que un grupo de profesionales, abogados y arquitectos apoyamos sus reivindicaciones. (.)
Un movimiento participativo en su forma diaria de actuar en el que inventamos fórmulas (como la llamada de "mesas camillas") donde nos reuníamos a discutir la problemática del barrio personas de distintas ideologías (comunistas, católicos o miembros de la incipiente ORT) y personas que acudían sólo para defender su derecho a una vivienda digna. (.)
Como complemento al conjunto de las acciones directas llevadas a cabo, imprimíamos unas hojas semiclandestinas informando a los vecinos de la situación de los Planes Parciales y otras, totalmente clandestinas, informando de la actividad que realizábamos quienes constituíamos las "Comisiones de Barrio". (.) El modo de actuar constituyó una auténtica escuela de democracia porque supuso crear un lugar de encuentros donde se perdían los miedos políticos a base de reuniones y asambleas masivas, celebradas en las parroquias." (pp.74-76)
Esa preocupación por los barrios y las poblaciones continúa muy marcado en su mapa de pasiones, y años después, al examinar aquellas luchas en el libro, hace una pregunta que la nueva generación y las próximas tenemos que entender como una apelación: "Salgo de Madrid y, cualquiera que sea el rumbo que tome, nuevas poblaciones de chabolas crecen de la noche a la mañana seguramente utilizando idénticos métodos de camuflaje nocturno y escondiendo iguales situaciones de incultura, miseria, enfermedad y marginación. Nosotros solucionamos las injusticias urbanas de algunos barrios de Madrid en los años sesenta y setenta; pero, ¿quiénes resuelven las de los últimos veinte años?" (p.78)
4. Senadora y ciudadana del Mundo
Paquita Sauqillo, en la segunda parte de su vida pública, años 80 y 90, ha seguido comprometiéndose con la construcción de la democracia y con la paz y solidaridad internacional. Lo primero lo ha hecho como senadora y eurodiputada. Recordemos que presidió la primera Comisión de Urbanismo de la Comunidad Autónoma de Madrid y fue ponente de la Ley Orgánica del Poder Judicial en las Cortes; es una de las primeras impulsoras de la legislación medioambiental y fue fundadora de la revista Alfoz, una de las publicaciones sobre Ciudad de mayor prestigio en España, que concentró los trabajos de muchos colectivos y profesionales. Su amplio trabajo legislativo en favor de los derechos de mujeres, pobres, jóvenes, gitanos, etc. le ha hecho ganarse un gran reconocimiento que sigue ganándose en su trabajo actual como eurodiputada. En 1993, fue elegida para ser distinguida con el prestigioso premio de la Unión Europea, "Mujer europea".
Fundadora y presidenta del Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL), está volcada desde hace años (en los ochenta fue impulsora junto con Emma Bonino de los antecedentes de las reivindicaciones solidarias de los 90 como el 0,7, con la campaña "Cooperar para sobrevivir") al trabajo por la solidaridad internacional, el principal eje de su actividad en los años 90, que ella ve en perfecta continuidad con lo que han sido sus compromisos vitales: "La Historia es interminable. Hubo una hora en la que había que cambiar la estructura de Vallecas y resolver una injusticia, como fue eliminar el chabolismo. Pero también la hora en la que hay que ir a Ruanda, a Tanzania, a El Salvador o a Guatemala. Estar allí. Ayudar. Comprender. Respetar. Quién sabe si el mundo puede cambiar y una nueva ideología surgida en el Tercer Mundo se logra imponer al capitalismo." (p.79)
Actualmente sigue pisando fuerte aunque pasa gran parte de su vida viviendo en al aire en los aviones que le llevan de un lado a otro, de los países más empobrecidos a los centros de decisión del Mundo para lograr respuestas solidarias a las demandas y necesidades de los más pobres y sufridos del planeta. En esa línea de solidaridad internacional y en todas aquellas causas en que continúa implicada (mujeres, barrios, etc.) ha arriesgado y dado su vida y piensa seguir en ese empeño: "Misionera de causas humanas, desde la pequeñez de cada trabajo, y defensora del que no tenga quien lo defienda: a esas labores quisiera continuar dedicando mi vida profesional." (p.219)
5. La próxima generación política
"Mi dedicación fundamental a la cooperación internacional en el desarrollo de pueblos deprimidos, a través del Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL), me permitió encontrar un espacio común compartido con una juventud entregada y solidaria que conforma el proceso más ilusionante de mi vida política en los últimos años." (p.158)
El libro tiene la intención de echar puentes que unan la vocación política de la generación del 68 con la próxima generación. Es en parte un testimonio que quiere animar y, por otra, una memoria de que es necesario integrar a ambas generaciones en un proyecto común en el que se incluyen las eternas luchas por los derechos y libertades y se incluyan las nuevas causas que surgen para lograr un mundo más democrático y solidario: "Tal vez habría que buscar nuevos caminos y, para esa búsqueda, no sobramos nadie. Ni siquiera los miembros de mi generación. En ello estoy." (p.213)
"Mirada de mujer" es un libro dedicado a la generación de su hijo Javier, quien finó en 1998 con veinte años. A la próxima generación política, los que son ahora veintitantos y treintaytantos, se dirige cara a cara con la esperanza de que algo nuevo está moviéndose... "Una nueva ideología desde el principio de rectificación que tanto necesitamos, crece sin parar entre la generaciones más jóvenes: devolver al ser humano su cualificación y a las personas la dignidad... No por tener más cosas, se es más feliz. Como decía san Francisco, 'necesito pocas cosas, y esas cosas las necesito poco" (pp.212-213).
"Me miro ahora a través de lo que la experiencia me ha enseñado y comprendo que se extiendan entre algunos sectores de la juventud ciertas dosis de escepticismo. Pero estoy convencida de que esta generación aprenderá mejor que la nuestra que la política no sirve para construir paraísos en la tierra, pero sí ayuda a mejorar el mundo en que vivimos. (.) Pero la política es necesaria y por mi ideología y mi vida no puedo concebirla sino como una tarea de todos y para todos. La política es inesquivable: la vida no va por un lado y la política por otro." 159-160
6. El sentido de la vida
El libro tiene muchos remansos de reflexión serena y reconciliadora y señala la necesidad de una fundamentación profunda de las luchas sociales en proyectos interiores de valores y creencias. En el libro lo afirma como algo sustancial: "Si de algo le sirve a otra mujer mi experiencia, quiero que sepa que todo lo que existe fuera de uno mismo es importante, pero el río que navega por nuestro interior es la fuente esencial, e insustituible..." (p.219)
La "paz sólo es posible cuando nace del corazón de cada uno de los ciudadanos y ciudadanas que supimos lo que era la tragedia y conservamos el sentido trágico, ese sentimiento del alma y de la vida que nos hace odiar la violencia." (p.80)
Paquita Sauquillo es uno de los referentes más importantes de los cristianos comprometidos políticamente con el socialismo en la generación española del 68. Contra la opción de otros, ella siempre ha visibilizado la "fuente esencial del río que navega por su interior": "¿Y qué decir con respecto a la religión? Creo que los seres humanos nos planteamos constantemente el comienzo de la vida, la muerte y el sentido de ambas cosas. Por ello es lógico que queramos y pensemos en una trascendencia que dé más sentido a nuestras vidas. (.) La religión es un fundamento vital." (p.19).
Y siempre ha vivido su fe en tolerancia y convivencia laica: siempre ha dicho que es una cuestión personal desde la que convive con otras muchas creencias en un partido como el PSOE que ha hecho suyo el principio de pluralidad y convivencia en progreso: "Ya he dicho muchas veces que soy una mujer creyente, pero creo que la religión es un asunto estrictamente personal." (p.93).
Terminamos este amplio paseo por la "Mirada de mujer" de P.Sauquillo con sus palabras (p.220) sobre el sentido de su vida que seguro son inspiración para descubrir otras muchas vocaciones políticas entre la próxima generación que tendrá que arriesgar y dar su vida por los demás...

