25 Octubre 11
Desde mi punto de vista encuentro una similitud entre la fábula del escorpión y la rana con el partido popular y los ciudadanos y ciudadanas.
He llegado a la conclusión que el partido popular intenta convencer al ciudadano para ganar votos ya que ellos prometen bajar los impuestos, mejorar la sanidad y la educación, incrementar las subvenciones y las becas, crear 3,5 millones de puestos de trabajo… todo lo contrario a sus ideales.
El ciudadano es noble, bondadoso y en ocasiones crédulo, como la rana de la famosa fábula, y accede a las pretensiones del partido popular otorgando un voto de confianza a las supuestas magníficas propuestas y sus ideas que cautivan hasta a los más necesitados.
Pero el ciudadano no se imagina lo que puede pasar si éste “Escorpión Pepero” gana estas elecciones: subidas de impuestos, privatización de la sanidad y la educación española, suspensión del desempleo, recortes en la jubilación y en las pensiones, mala calidad laboral…
Esta situación política tendrá el mismo resultado que tuvo la rana en dicha fábula, el ahogo, pero en esta ocasión no por el agua del río sino por las facturas y las mínimas facilidades sociales otorgadas por los representantes políticos.
El “Escorpión Pepero” estando en el poder dirá lo mismo que el escorpión de la fábula:
“lo siento ciudadano, ésta es mi naturaleza, mi naturaleza hace que sea así, mi prioridad es el capitalismo, las grandes empresas, la privatización de la sanidad (copago) y la educación, la poca sensibilidad con los jóvenes y nuestros mayores; he nacido así y moriré con y por mis ideales”.
MORALEJA: El ciudadano tiene que valorar los ideales del partido socialista y del partido popular, si prefiere el bienestar social, nuestras ayudas de la seguridad social relativas a la jubilación, pensiones de incapacidad, desempleo, prestaciones familiares, una buena educación pública en la que tengan derecho todas las personas a formarse sin elevados costes, una sanidad pública gracias a nuestra seguridad social; o por el contrario, prefieren al “Escorpión Pepero” que sólo mira por sus intereses particulares y por los intereses de los más favorecidos, es decir, los más ricos.

