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NEDEA GONZÁLEZ BRUNA

¿Qué es y qué pasa con Educación para la Ciudadanía?

12 Abril 09

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La denuncia contra la asignatura, como he podido comprobar en las declaraciones hechas por sus máximos detractores (Concapa o la Conferencia Episcopal) tiende a reducir la crítica a una parcela que es errónea. Sostienen que la educación ético-moral de nuestros hijos debe quedar recluida en el ámbito familiar sin que se toque en la enseñanza impartida en los centros educativos, especialmente en la etapa obligatoria. Pero esto es imposible. En todas las asignaturas se está impartiendo (ya sea desde el currículo explícito u oculto) una educación moral, como no podría ser de otro modo. El profesor de matemáticas no se preocupa sólo de que su alumnado aprenda lenguaje algebraico (a lo que se denomina contenidos conceptuales) y a realizar ciertas operaciones con dicho lenguaje (contenidos procedimentales) sino que se incluye en el currículo explícito (y también en el oculto) unos contenidos actitudinales.

Se consideran contenidos actitudinales al conjunto de contenidos que hacen referencia a las actitudes, valores y normas, y están en estrecha relación con el modo de actuar. Uno de los objetivos básicos de la enseñanza es intentar promover la potenciación de un modelo de comportamiento considerado como deseable, entonces se hace necesario atender a esta tríada: actitudes, valores y normas. Esto recibe el nombre de educación en valores y actitudes, de obligada presencia en todos los currículos de enseñanza desde los 3 a los 18 años. No podría ser de otra manera, de hecho estamos constantemente impartiendo educación moral a nuestro alumnado en la propia práctica docente ya que nuestro mismo comportamiento sirve como referencia al educando.

Lo que se intenta con la implantación de esta polémica asignatura no es impartir una ideología determinada. Filósofos (a los que se les encomienda esta tarea) los hay de todas las ideologías, al igual que los matemáticos, los físicos o los geógrafos. De lo que se trata en la asignatura no es de convencer a nadie sobre nada en concreto sino de ayudar a la formación del juicio moral del alumnado así como a saber tomar decisiones correctas. No concreta las decisiones sino que se explicita el modo en cómo hay que tener en cuenta las circunstancias para tomar la decisión que se tome. Se trataría de potenciar ciertas habilidades de pensamiento en temas que tienen que ver con la dimensión ético-cívica para potenciar el crecimiento personal e interpersonal del alumnado. Si algo se pretende con esta asignatura es que el alumnado aprenda a pensar por sí mismo y sea capaz de dar razones de aquello en lo que cree, sean cuales sean sus convicciones. El profesor de “Educación para la ciudadanía se centra en ayudar al estudiante a involucrarse en el razonamiento moral y no en transmitirle valores propios.

En todas las asignaturas se practica y mejora el dominio del lenguaje, aun así existe una asignatura dedicada al conocimiento de la lengua. Del mismo modo, la educación moral está presente en todas las asignaturas y actividades de los centros educativos, y no debería ser un problema la existencia de una asignatura que ayude al alumnado a tomar conciencia y le forme ante la dimensión de la vida moral.

El Tribunal Constitucional ha fallado en contra de la objeción de conciencia respecto a la asignatura “Educación para la Ciudadanía”, sin embargo muchos padres aun siguen sintiéndose con la obligación de luchar contra dicha asignatura.

Desde aquí animo a todos los padres del municipio que tengan dudas sobre la asignatura a que revisemos juntos los objetivos marcados para esta materia, con la seria convicción de que terminaremos diseminando dichas dudas u objeciones.

Mª Nedea González Bruna es profesora interina de Filosofía y Secretaria de Bienestar Social de la Agrupación Socialista de Fuente Álamo

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