Estos seis principios son básicos para la formación de un gobierno liderado por el PSOE. Las políticas derivadas de ellos y no las ambiciones ni los sillones harán que la agenda de gobierno coincida con la de la sociedad.

Y todo con el compromiso de decir siempre la verdad a los ciudadanos, sin escamotear los problemas reales, que son muchos y necesitan de solución urgente, ni anunciar unas medidas en España y otras diferentes en Bruselas.

El desarrollo del Estado del Bienestar exige recursos suficientes para atender las necesidades de los ciudadanos ante situaciones de necesidad o desprotección y, así, cumplir con la igualdad real y efectiva que la Constitución reconoce a los ciudadanos.

Ante la ruptura del equilibrio de las cuentas públicas, el Gobierno del PP ha recortado en políticas sociales al tiempo que ha rebajado los impuestos a la minoría más favorecida, provocando así cotas de desigualdad desconocidas en nuestra democracia. Son necesarias medidas como la financiación de la Seguridad Social a través de impuestos, no solo con cotizaciones.

Ante esta situación, un gobierno que yo presida dirá:

  • Sí a garantizar pensiones dignas hoy y mañana y no a los copagos sanitarios de los pensionistas.

  • Sí a garantizar la universalidad de la sanidad pública y no a retirar la tarjeta sanitaria a inmigrantes y españoles que se ausenten 3 meses de España.

  • Sí a un Pacto de Estado por la Educación, que permita la derogación de la LOMCE, su inmediata paralización de la LOMCE y no a los recortes en la escuela pública.

  • Sí al Ingreso Mínimo Vital para más de 700.000 hogares sin ingresos y no a la pobreza infantil.

  • Sí al cumplimiento de la Ley de Dependencia y no a mantener 300.000 dependientes sin prestaciones.

  • Sí a la lucha contra el fraude fiscal y no a las amnistías fiscales.

El desempleo sigue siendo la primera preocupación de los españoles. Además, la reforma laboral del PP ha sumado una preocupación más: tener un puesto de trabajo ya no garantiza la posibilidad de desarrollar una vida digna. Se ha destruido la negociación colectiva, se ha extendido la precariedad y se han reducido los salarios.

Las consecuencias no se limitan a la vida de quienes trabajan. Inciden en los ingresos públicos, en la Seguridad Social, en la sostenibilidad del sistema de pensiones, en el mantenimiento de los servicios públicos.

Por eso un Gobierno del PSOE que yo presida dirá:

  • Sí a un Plan de Choque para el empleo de los parados de larga duración y los jóvenes que no logran acceder a un empleo y no a esperar la reducción del paro por la mera evolución de la economía.

  • Sí a derogar la reforma laboral, a un nuevo Estatuto de los Trabajadores y a la negociación colectiva y no a dejar las condiciones de trabajo en manos exclusivas del empresario.

  • Sí a competir aumentando la productividad de nuestra economía y no a hacerlo con salarios más bajos.

  • Sí al subsidio por desempleo para mayores de 45 años con cargas familiares y a los mayores de 52 hasta edad de jubilación y no a mantener si prestación a casi la mitad de personas sin empleo.

La democracia es equilibrio de poderes. Y exige serlo y parecerlo. Hoy, los ciudadanos comprueban que las instituciones vuelven la espalda a la solución de sus necesidades vitales urgentes. Hoy, los ciudadanos comprueban que el ejercicio del poder público sirve de ocasión para enriquecerse ilícitamente.

La democracia necesita regenerarse para volver a ser útil a los ciudadanos y también a la convivencia colectiva. Es hora de poner punto final a las formas de colonización de las instituciones por parte de los partidos políticos, es hora de evitar que éstos utilicen el poder para poner todo a su servicio.

Por eso un Gobierno del PSOE que yo presida dirá:

  • Sí a un sistema no partidista de designación parlamentaria de los órganos esenciales del Estado y no al control de las instituciones por parte del Gobierno.

  • Sí a una reforma de la Justicia que suprima tasas y garantice la independencia de los jueces y no a una Justicia lenta, cara y controlada por la política.

  • Sí a las listas abiertas y no a la imposición al elector de una candidatura bloqueada e inamovible.

  • Sí al respeto a la democracia, los derechos y las libertades y no a la Ley Mordaza.

La violencia de género es una realidad dolorosa y lacerante que no afecta al ámbito privado. Al contrario. Es el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Una violencia y una desigualdad que se ha cobrado la vida de 800 mujeres en los últimos 13 años y ha dejado decenas de niños huérfanos o asesinados.

Ante esta situación, el Gobierno del PSOE que yo presida dirá:

  • Sí al aumento del presupuesto destinado a la prevención y atención de las víctimas y no a los recortes.

  • Sí al acompañamiento judicial personalizado para asesorar a las víctimas y no al desamparo.

  • Sí a la creación de unidades de coordinación contra la violencia de género en cada Comunidad Autónoma y no a dejar fuera de la lucha a entidades locales y autonómicas.

La Constitución Española nos ha proporcionado los mejores años de nuestra historia. Consolidó un Estado que hunde sus raíces en la conquista de la democracia. Y lo fundamentó en la libertad de los ciudadanos y la consagración y garantía de sus derechos fundamentales, así como en el reconocimiento de las nacionalidades y regiones que integran España. En los españoles, libres e iguales todos ellos, reside desde entonces la soberanía nacional.

El paso del tiempo y las consecuencias de la crisis y, sobre todo, la gestión de la crisis, hacen necesaria una reforma para reactivar la identificación de los ciudadanos con la Constitución, modernizar el funcionamiento de nuestras instituciones, garantizar los derechos sociales y mejorar el funcionamiento de nuestro modelo de Estado.

Por eso un Gobierno del PSOE que yo presida dirá:

  • Sí a reconocer la diversidad de nacionalidades y regiones en un modelo federal y no a la desigualdad de trato entre españoles por razón de su origen.

  • Sí a la modificación del artículo 135 de la Constitución y no a eludir la obligación de pagar la deuda pública.

  • Sí al reconocimiento en la Constitución como derechos de la sanidad, las pensiones, los servicios sociales y la dependencia y no a los recortes que hoy los vacían de contenido.

  • Sí a la limitación de mandatos de los Presidentes del Gobierno y no a los aforamientos de diputados y senadores.

Somos Europa, un proyecto inacabado y en permanente evolución. Tenemos motivos para sentirnos satisfechos del importante papel de España y de la socialdemocracia en la construcción europea y también de cómo y cuánto ha contribuido Europa a nuestro éxito económico y a nuestro desarrollo social.

Pero, hoy, Europa da síntomas inquietantes de agotamiento. Europa da la espalda a su modelo de cohesión social. Da la espalda a sus principios fundacionales de solidaridad y defensa de los Derechos Humanos cerrando los ojos ante el drama de los refugiados. Y da la espalda a la transparencia y la participación ciudadana, con unas instituciones cada vez más lejanas y dominadas por inquietudes económicas.

Europa es nuestro espacio y necesita revitalizarse, por eso un Gobierno del PSOE que yo presida dirá:

  • Sí a una nueva senda de cumplimiento de los objetivos de déficit y no al incumplimiento de la estabilidad presupuestaria ni a la salida del Euro.

  • Sí a la unión fiscal, política y social de la UE y no a que Europa sea una unión de intereses en vez de valores.

  • Sí a negociar un TTIP justo y no a dejarnos gobernar por la globalización.

  • Sí a la política de acogida de refugiados y al respeto de los Derechos Humanos y no a la insolidaridad.