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30 Junio 09
«Alargar la vida del vertedero de Cogersa no es una solución»
«El beneficio que el AVE cantábrico supondría para Asturias no justifica la agresión al medio ambiente»
29.06.09 - Andrés Suárez | OVIEDO
Hugo Morán viene del abrasador calor del verano madrileño y encuentra un oasis en los escasos veinte grados de una mañana de viernes en la capital del Principado. El diputado y responsable de Medio Ambiente de la dirección federal del PSOE ha tomado protagonismo público en los últimos días, a raíz de la polémica abierta sobre el posible cierre de la central nuclear de Garoña. No es Morán un entusiasta de la energía nuclear, ni mucho menos, seguro del creciente peso que irán asumiendo las renovables en el mapa energético del futuro y de las ventajas que eso conlleva. De esta controversia y de muchos otros asuntos dialoga con EL COMERCIO.
-Despeje de una vez la duda. ¿El Gobierno se atreverá a cerrar la central de Garoña o no?
-Encima de la mesa está el debate sobre la energía nuclear y Garoña sólo es un ejemplo. Se discute sobre dos planteamientos: el de las empresas que explotan las centrales, que defienden sus intereses económicos y creen que esos intereses están por encima de cualquier otra razón, y el de quienes piensan que el riesgo de la energía nuclear no está justificado. Pienso que a la gente no se le dice la verdad cuando se habla de que es la energía más barata, la más segura...
-¿Cree que todavía genera riesgos serios?
-Si no fuera así no habría un Consejo de Seguridad Nuclear, las centrales no estarían rodeadas por alambradas... No se puede decir que una energía que está sometida a controles que no se aplican a ninguna otra es segura.
-Pongámonos en la hipótesis de que se empiezan a cerrar centrales nucleares. ¿Hay alternativas? ¿No corre peligro el abastecimiento?
-Claro que hay alternativas, España es un país que exporta energía. Y, además, la energía nuclear es muy antigua y no ha sido capaz de resolver sus problemas. Un buen modelo a valorar sería el de Alemania, donde hay una planificación para cerrar todo su parque nuclear en 2020 y una fuerte apuesta por las renovables.
-¿Lo normal en España sería ir cerrando las centrales a medida que llegan al final de su vida útil?
-Si pudiéramos cerrarlas antes, deberíamos hacerlo. Si hay sistemas de producción seguros, ¿por qué mantener los inseguros? Por otro lado, este debate no debe verse como una pugna entre Gobierno y empresas, porque las mismas empresas que explotan la energía nuclear invierten en renovables.
-Entonces, ¿por qué se resisten al cierre de las centrales?
-Porque el beneficio que obtienen es desmesurado respecto a otras energías. La nuclear es, con diferencia, la más subvencionada.
-¿Se puede fijar una fecha en la que España pueda estar libre de energía nuclear?
-La Fundación Ideas acaba de publicar un estudio que dice que en 2050 puede haber un sistema energético desnuclearizado y sin emisiones de carbono. ¿Es posible? Sinceramente, creo que sí.
-No me ha dicho si Garoña se va a cerrar o no.
-Garoña se inauguró en 1971 con una de las tecnologías más antiguas que había y se diseñó para 40 años. Si se decide prolongar su vida útil, quien tome la decisión asumirá riesgos que no estaban contemplados inicialmente.
-¿Qué papel jugará el carbón? No es una energía peligrosa, pero sí contaminante.
-Tiene una ventaja. Hay unanimidad respecto al impulso de las energías renovables. Y su oportunidad de crecimiento pasa porque empiecen a ocupar los espacios de producción que van dejando los sistemas tradicionales. En este punto, las renovables conviven mal con la energía nuclear.
-¿Por qué?
-Porque las renovables dependen de factores no siempre controlables, como el viento o el sol, y es necesario tener alternativas que en determinados momentos permitan aumentar o reducir la producción energética. Y parar o reactivar un reactor nuclear tiene un riesgo tremendo y exige mucho tiempo. Con el carbón no pasa eso. Por tanto, el avance de las energías limpias debe hacerse a costa de la nuclear. En ese periodo pueden convivir con el carbón y con el gas, aplicando nuevas tecnologías para reducir las emisiones.
-Entiendo entonces que el carbón asturiano tiene futuro.
-A corto y medio plazo, el carbón es insustituible.
-¿Carbón 'limpio'?
-Desde luego, la forma de hacerlo compatible con una lucha decidida contra el cambio climático es a través de la innovación tecnológica en ese sentido.
-Cambiemos de asunto. ¿El polémico embalse de Caleao se hará o se quedará en el cajón?
-Es una decisión del Gobierno asturiano. Conviene, en todo caso, analizar el escenario actual en relación con el cambio climático. Los estudios apuntan a un periodo inestable en el que habrá momentos puntuales de concentración de precipitaciones y largos periodos sin lluvias, lo que obliga a replantearse el modelo de reserva del agua. En Asturias, además, la concentración de personas y actividad industrial en el área central seguirá al alza. Habrá una demanda mayor que hay que prever.
¿Qué pasa con Caleao?
-Mójese. ¿Caleao, sí o no?
-No es tan fácil. Primero hay que rebajar el consumo de agua, que en Asturias es muy superior a la media europea. Y, después, hay que aguardar a los estudios que se han encargado al respecto. Habrá que analizarlos, sin apasionamiento y a partir de una visión de futuro, y no en base a intereses cortoplacistas y poco rigurosos.
-¿Tiene más claras las cosas con la incineradora que proyecta Cogersa en Serín?
-Sí. Es evidente que producimos más residuos de lo que debemos, y que aunque eso se puede cambiar, hace falta tiempo.
-Que no hay. El vertedero de Cogersa se agota en 2015.
-Así es. Porque aunque el reciclaje llegue a niveles muy altos, seguirá habiendo una fracción-resto a la que hay que dar solución. Y sólo hay dos opciones: vertedero o incineración. Y no tengo duda de que el vertedero es la peor solución. Alargar su vida dos o tres años no es una salida, salvo que se pretenda que sean otros los que resuelvan los problemas.
-Dígaselo a sus socios de IU en el Gobierno asturiano. ¿Se atreverá el PSOE a impulsar Caleao o la incineradora, cuando el Ejecutivo depende del respaldo de IU?
-Es que esas decisiones corresponden al Gobierno en su integridad. Supongo que quienes se sientan en un Gobierno a tomar decisiones tienen, todos, la misma responsabilidad. No sería lógico que unos piensen en los intereses de los ciudadanos y otros no.
-Otra cosa. ¿La línea eléctrica entre Sama y Velilla es una necesidad o un atentado ecológico?
-No se puede hablar de energía en términos localistas. España debe producir la energía que necesita, independientemente de qué territorio la demanda. Madrid, la comunidad que más energía consume, no la produce, como Asturias consume naranjas y no las produce. En ese contexto, mejorar los sistemas de conexión en el sistema energético es indispensable.
-¿Entiendo que Sama-Velilla es necesaria para Asturias y para el conjunto de España?
-Desde luego. Porque exportará energía, pero también la traerá.
-¿Y el impacto ambiental?
-Las energías renovables, como la eólica, contribuyen a minorar las emisiones de dióxido de carbono y a reducir la contaminación, pero generan un impacto visual. Y ahí toca elegir: contaminación o impacto visual. Yo elijo el impacto visual. Por otro lado, entiendo que Sama-Velilla es una solución a la vocación de crecimiento industrial de Asturias.
-¿La regasificadora de El Musel no tendría sentido si no existe Sama-Velilla para sacar la energía?
-Así es.
-Hablando de infraestructuras, ¿comparte los recelos de su partido hacia el AVE del Cantábrico?
-¿Qué justifica hacer una obra que conlleva una afección ambiental tan enorme? Sencillamente, que el beneficio final sea superior a los costes ambientales. Es la evaluación que hay que hacer: poner el beneficio por un lado, el coste ambiental por otro, y decidir.
-¿Y usted que decidiría?
-Por lo que conozco, el beneficio para Asturias no justifica la agresión ambiental del proyecto.

