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12 Abril 10
A propósito de los residuos nucleares
Hemiciclo de la Cámara Baja. Martes 23 de febrero de 2010. Ya entrada la noche, se someten a votación los asuntos tratados en la Sesión de este día, y entre ellos están una moción y una proposición no de ley que versan sobre el Almacén Temporal Centralizado para residuos nucleares, presentadas respectivamente por ICV y ERC, y que se votan conjuntamente en un único texto, consecuencia de una enmienda transaccional: “…el Congreso de los Diputados insta al Gobierno a albergar el emplazamiento del ATC, que asegure la consecución del mayor consenso social, territorial e institucional, especialmente con las comunidades autónomas y entidades locales afectadas”.
(Votos emitidos, 342; a favor, 339; abstenciones, 3).
El señor PRESIDENTE: Queda aprobada en los términos dichos.
Este, y no otro, es el parecer prácticamente unánime de todos los grupos parlamentarios, que una vez más emplazan al Gobierno a construir en nuestro país un Almacén Temporal Centralizado-ATC, para albergar los residuos que genera el parque de centrales nucleares en funcionamiento, los procedentes de las labores de desmantelamiento de las que ya han sido cerradas, y de los resultantes de las que vayan siendo clausuradas al final de su vida útil. Y creo que es oportuno señalarlo antes de entrar en otras consideraciones sobre el particular, a fin de despejar algunas dudas que puedan suscitar especialmente las declaraciones contrapuestas de distintos portavoces del Partido Popular en según que foros.
No hablamos de un cementerio nuclear, por más que esta denominación se utilice reiteradamente, sino de un almacén temporal, puesto que su diseño responde a un uso previsto de sesenta años. Y es que los residuos que desechan las centrales nucleares no están muertos, ni mucho menos; hasta tal punto no están muertos, que su vida “inútil”, después de agotada su vida “útil”, puede prolongarse durante miles de años.
A título de curiosidad, procede señalar que puede que antes de que el ATC haya agotado su período de funcionamiento, cabe la posibilidad de que se haya consumido todo el mineral de uranio extraíble del Planeta. De ahí la polivalencia con que se diseñan estos almacenes de residuos, bien como paso previo a su confinamiento definitivo mediante el enterramiento en cavidades profundas geológicamente estables, (y ya vemos como está lo de la estabilidad geológica últimamente), bien como estación de paso hacia el hipotético reprocesamiento mediante tecnologías que permitan su reutilización como combustible.
La ciudadanía de nuestro país ha rechazado siempre la energía atómica como una alternativa razonable para dar respuesta a las necesidades de suministro, y sólo el momento histórico en que se produce la nuclearización de España permite explicar la existencia del número de reactores que hoy permanecen en funcionamiento.
Las muestras de rechazo que se exteriorizan en estas fechas en los entornos que aspiran a acoger la instalación del ATC, no hacen sino reafirmar que aquél eslogan de “NUCLEARES NO, GRACIAS”, sigue hoy plenamente vigente entre la inmensa mayoría de la población. Pero más allá de ese mayoritario rechazo hacia la energía nuclear, es evidente que hemos de dar una solución razonable al problema de los residuos que ya tenemos que gestionar hoy, y a los que habremos de gestionar en el futuro. Y este es un asunto que afecta a todos, pronucleares y antinucleares.
El compromiso electoral que el PSOE rubricó con la mayoría que revalidó su confianza de gobierno por estos cuatro años, deja clara la posición política en relación con la energía nuclear, que no es otra que la de su sustitución gradual por energías más seguras, más limpias y menos costosas, cerrando las centrales nucleares de forma ordenada en el tiempo, al final de su vida útil, dando prioridad a la garantía de seguridad y con el máximo consenso social.
Pues bien, para hacer posible ese compromiso en el tiempo, es necesario disponer de una alternativa segura al desmantelamiento de las centrales. Puede resultar paradójico, pero necesitamos construir una instalación nuclear, un Almacén Temporal Centralizado, para poder llevar a término nuestro compromiso de desnuclearización progresiva del país. Llegados a este punto, la elección pasa por disponer de un solo almacén, o por la opción de disponer de tantos almacenes dispersos en el territorio como centrales nucleares tenemos. Todos los Grupos Parlamentarios sin excepción, entienden que la mejor opción, o la menos mala, es la de un Almacén Temporal Centralizado.
Desde el BOE, hasta el último de los medios de comunicación, todos los pasos que se han ido dando en relación con el ATC, han estado sometidos al escrutinio de la opinión pública. Pero es que estamos ante una de las cuestiones que ha sido debatida con mayor profusión en el Parlamento, en las Asambleas de un buen número de Comunidades Autónomas, y en no pocas sesiones plenarias de multitud de Ayuntamientos.
A pesar de tanta difusión, hay quienes pretenden ocultar tras una presunta ausencia de debate su propia contradicción interna, y la expresión más palmaria de este despropósito la encontramos en la Secretaria General del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, defensora en Madrid del ATC, en consonancia con las tesis pronucleares de su Organización, pero contraria a su ubicación en ningún municipio de Castilla-La Mancha, Comunidad en la que se postula como candidata.
Es un Gobierno Socialista, que apuesta por la sustitución de la energía nuclear, el que tiene que dar una respuesta segura a un problema que el PP, que se declara contundentemente a favor de más energía nuclear, no supo o no quiso dar en sus ocho años de gobierno.
La experiencia previa de la construcción de otro almacén de residuos nucleares en nuestro país, en este caso de media y baja intensidad, y de su gestión durante años, (hablamos de El Cabril, en Córdoba), y el seguimiento de instalaciones similares ya en funcionamiento desde hace años en otros países de nuestro entorno, junto con la incorporación de las mejoras que las nuevas técnicas van implementando, permite trasladar a los ciudadanos las mayores garantías de seguridad a la hora de afrontar este nuevo proyecto.

