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Tengo en mis manos un libro que ha cobrado gran fama en estos años a raíz de la película que se basó en él, se llama “El lector” y su autor es un juez alemán de nombre Bernhard Schilink. Creedme es un libro muy interesante y, si podéis, leedlo porque trata sobre asuntos muy humanos. Pero me vais a permitir que frivolice un poco con este libro, con su título básicamente.
Ayer, observaba con atención el debate entre los dos principales líderes políticos de este país, Rubalcaba y Rajoy, como “buen ciudadano” preocupado e interesado por la situación de su país. Desde luego que nadie piense que me sentaba ante la caja tonta para tratar de ser convencido de votar a uno o a otro, ni mucho menos, mi voto está decidido desde hace tiempo, decidido con concienzuda reflexión y no con fanatismo radical ni nada parecido. Pero estos debates sirven para que uno se consolide más en sus reflexiones, le dan a uno más argumentos para juzgar con certero tino lo que ocurre en el mundo y lo que hacen nuestros políticos. Creo que ni yo, ni nadie en este país que tenga un conocimiento medio de lo ocurrido en política en estos últimos cuatro meses, quedó sorprendido por lo que dijo uno y otro. Pienso que dijeron lo que tenían que decir y sobre todo, cómo lo tenían que decir. En este sentido, sabía que Rubalcaba sí iba a poner sobre la mesa cuestiones políticas, iba a poner sobre la mesa sus soluciones al problema más importante de este país, el paro. También sabía que Rajoy iba a callar y ocultar lo que tiene en su cabeza y en los bolsillos de muchos de sus amigotes, porque su estrategia era, es y será la misma, no irritar, no enfadar con sus argumentos y dejar que le llueva el poder , cumplía con fanatismo de sotana rancia y terquedad gallega con el viejo dicho árabe, “Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir”. Y ahí teníamos a Rajoy sentado ante el micro, leyendo y leyendo como si estuviera preparando sus oposiciones a Corredor de la propiedad en Pontevedra. Leyendo y haciendo gala de desconocer su propio programa político, de no saber que en Madrid se ha insultado a los docentes, que en Valencia la sanidad pública está para los pobres, que algunos de sus consejeros económicos han pensado en sufragar los déficits en suelo acumulado por los bancos, etc.
Y dicen que Rajoy ganó el debate, nos cuentan que fue por centrarse en la economía y en el problema del paro de este país, pero, como muy bien dijo Rubalcaba, esos datos los conocemos y los sufrimos todos los españoles de bien. también como Rubalcaba, pienso que lo que nos interesa a los españoles es conocer las soluciones que Rajoy nunca ha mencionado, esas que no aparecieron por ningún lado, esas que no le interesa al PP ponerlas sobre la mesa porque son tóxicas, porque corrompen el estado de bienestar que tanto y tanto queremos preservar. Sin embargo, Rubalcaba si aportaba soluciones; impuestos a las grandes fortunas, impuesto a la banca, implicación de la totalidad de la economía europea en un plan de reactivación conjunta, desgravaciones graduales en los costes de la seguridad social, etc. Rubalcaba sí sabía de lo que hablaba y lo hacía con la cabeza alta, con los ojos puestos en su oponente político y argumentando con solidez, demostrando tener un programa político para los próximos cuatro años y, curioso pero cierto, demostrando conocer el programa del PP mejor que un Rajoy del que nos quedó algo claro; Sí sabe leer. Habría que apuntillar, sabe leer sus mentiras, porque decir las cosas a medias u ocultarlas es mentir dos veces, una cuando dices la primera mitad y otra cuando dices la segunda mitad.
Un cordial saludo compañer@s.
FP
Una vez más tenemos a nuestro alcalde en los noticiarios locales, y una vez más lo tenemos como sujeto activo en contra de los intereses de su pueblo. Ni más ni menos que haber contribuido al retraso de las obras de canalización de la presa de Rules. La cuestión es saber qué busca Fermín con estas amistades que ahora frecuenta; autopromoción, autobeneficio, torpeza, .... Eso sí, cualquier cosa menos el debido interés por el progreso de todos los molviceños-as.

