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10 Diciembre 08
Hace 60 años que se firmó en París, a manos de Eleonor Roosvelt, la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Un total de 30 artículos que servían para asentar algunos derechos dados a conocer por la Revolución francesa, pero que un 10 de diciembre de 1948 los países del mundo se unieron para poner unos puntos en común esenciales en la vida de todo ser humano.
Sesenta años después muchos de esos derechos no han sido cumplidos. El baile de cifras es escandaloso. Más de 3.000 ejecuciones por pena de muerte, sólo en 2007. Un total de 963 millones de personas mueren de hambre en el mundo. Más de doce millones son esclavizados, por no hablar del número de torturados o de guerras ilegales como la última que se vivió y se vive en Irak. Las vejaciones a mujeres están a la orden del día y no sólo en el tercer mundo donde en algunos países además de ser violadas son dilapidadas por haber tenido relaciones sexuales (violaciones) antes de su casamiento.
Pero estas atrocidades que vulneran más de uno de los 30 derechos que hoy celebramos, también acontecen en nuestras fronteras. Con sólo echan un vistazo a cualquier periódico se ven las mujeres que son asesinadas por sus parejas, víctimas de crímenes machistas. Tampoco hay que olvidar que el 20% de los españoles vive bajo el umbral de la pobreza y que un millón son analfabetos. Por todo ello, el presidente de Amnistía Internacional España, Esteban Beltrán, ha querido recordar que este día “más que una celebración es una reivindicación para que se cumplan los derechos humanos que se firmaron hace seis décadas”.
Nueva Tribuna, habla con Pedro Zerolo, secretario de Movimientos Sociales y Relaciones con las ONG del PSOE, quien hace un análisis de la efeméride que se celebra.
Nueva Tribuna ¿Cuál es su balance de la Declaración Universal de Derechos Humanos?
Bueno hay que tener en cuenta que son 60 años para el mundo y 30 para España. Esta declaración es un ideal que todavía sigue vigente. Podría ser el fundamento de una Constitución Universal que asumiera que mujeres y hombres de este planeta fueran libres e iguales. Es el mejor antídoto para el totalitarismo político y el integrismo religioso, sin duda su papel sigue siendo importantísimo, marcó un antes y un después en la historia.
¿Cuáles son los deberes pendientes?
Tenemos que profundizar en las injusticias sociales. Hay que seguir luchando contra la violencia machista, contra la esclavitud, contra la pena de muerte, el hambre, la pobreza, la persecución que sufren los homosexuales que son perseguidos en 80 países y en ocho de ellos se les aplica la pena de muerte. En un mundo donde todavía existe Guantánamo, que es la antítesis de la Declaración de los Derechos Humanos, obviamente nos queda mucho por hacer.
¿Qué esperanzas hay con Guantánamo?
Bueno con el presidente que acaba de ser electo hay muchas esperanzas. Barack Obama es un gran triunfo y una muestra del cumplimiento de la igualdad de oportunidades respecto a los derechos humanos y esperemos que cumpla con las expectativas que tenemos y que cierre Guantánamo lo antes posible.
Hoy se ha dado a conocer que la televisión pública italiana ha censurado la película Brokeback Mountain y hace menos de una semana el Vaticano se negó a despenalizar la homosexualidad…
Todo esto es parte de la derecha ultraconservadora que está viviendo Italia, que es consecuencia de la política que impone la jerarquía vaticana. Me produce una enorme preocupación por el retroceso que padece este país donde hay una clara homofobia, xenofobia y racismo, políticas ultraconservadoras típicas de Silvio Berlusconi.
En España el colectivo de gays y lesbianas se ha quejado de la Ley de Violencia de Género ya que no se sienten apoyados por ella. Un hombre homosexual ha declarado hoy que su marido le maltrataba y que no tenía los mismos derechos que las mujeres. ¿Cuál es su parecer?
Un hombre o una mujer que sufre una situación de violencia lo primero que tiene que hacer es denunciar y el código penal lo ampara. La Ley de Violencia de Género es una lucha contra el machismo que funciona como mecanismo de poder que aparta a la mujer en beneficio del hombre. En el caso de gays y lesbianas es violencia pero no de género ya que es entre dos hombres o entre dos mujeres, para eso está el código penal, de todas maneras la Ley de Violencia de Género está vinculada a los derechos humanos y por tanto puede ser una ley extensiva que quizás dentro de un tiempo abarque a diferentes casos.
A veces hablamos de los derechos humanos que se incumplen como si en nuestro país no pasara nada, pero también se han dado a conocer cifras como que el 20% de los españoles vive bajo el umbral de la pobreza. ¿Qué podemos hacer ante ello?
Esto es una muestra del fracaso de las políticas ultraconservadoras neoliberales. Para luchar contra ello tenemos que apostar por las políticas públicas y sociales, por la redistribución de la riqueza, en definitiva por las políticas socialdemócratas. Por todo ello no basta con celebrar este día, sino que tenemos que ser activistas de la Declaración universal de los Derechos Humanos. Hay que seguir lo que ya decía nuestra Constitución de 1812 y apostar por la felicidad del pueblo, y eso sólo se consigue con protección y asegurando la igualdad entre mujeres y hombres.
¿Cuáles han sido los avances de España en Derechos Humanos y qué le queda por hacer?
En 30 años España ha cambiado como nadie pensó que lo haría. Era el sueño de algunos de nosotros y verlo cumplido es emocionante. Gracias a la ciudadanía española hoy España es un referente en materia de lucha contra la pobreza, cooperación y desarrollo, políticas de género y construcción de un estado de bienestar. España nunca había llegado puntual con la cita de la igualdad y es un orgullo que ahora podamos decir que somos un referente para el mundo. Respecto a lo que nos queda por hacer es sobre todo profundizar en lo que ya estamos trabajando, es decir en la justicia social y las políticas públicas. Esperemos que en algún momento podamos llegar a firmar una Constitución Universal en las que todos seamos iguales, porque no hay que olvidar que la Constitución construye al ser humano y garantiza la igualdad de oportunidades.

