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17 Junio 09
Los europeos y las europeas tenemos una oportunidad democrática el 7 de junio para trasladar al ámbito político de Europa las nuevas respuestas ante la crisis mundial y ante el futuro. Porque lo que realmente elegimos en estas elecciones es una política para Europa.
Debemos elegir si queremos una mayor regulación, control y transparencia de los mercados financieros; el fortalecimiento de las políticas sociales y de la inversión pública; la colaboración con las economías emergentes y la cooperación al desarrollo; el impulso de nuevas fuentes de energía y de un modelo de crecimiento sostenible… que son la respuesta global que se está imponiendo ante la crisis.
O si por el contrario apostamos por políticas conservadoras, cuyo objetivo es recuperar el sistema anterior, que ya han demostrado que son incapaces de situarnos en el camino adecuado. Asistimos al “cierre por fracaso” del mercado sin control y del unilateralismo, aunque el PP insista, como el llanero solitario, en sus postulados ultraliberales que siempre acaban en la misma receta: el recorte del gasto público y el abaratamiento del despido.
Nada sería peor ahora que una Europa empeñada en frenar cualquier cambio. Una Europa miope, interesada en preservar las reglas del pasado para regresar a la especulación y a la injusticia en el reparto de la riqueza, en la primera oportunidad que tengan. Eso es lo que haría la derecha si gana las próximas elecciones europeas ante los primeros síntomas de recuperación.
Lo único que asegura que la derecha no vuelva pronto a las andadas, o peor aún, que la crisis sea la “coartada perfecta” para adelgazar el Estado del bienestar y recortar los derechos sociales, es una respuesta enérgica de la ciudadanía apoyando una mayoría socialista en el Parlamento Europeo, el próximo 7 de junio.
Los socialistas afrontamos este reto colectivo desde la convicción en nuestros valores y en nuestras políticas, porque nosotros sí tenemos un proyecto para España y para Europa, un proyecto coherente. Las ideas de este Partido siempre han estado a la altura de su tiempo, esa es una de nuestras constantes vitales en estos 130 años de historia. Y ante el mayor desafío político a nivel mundial en generaciones, la socialdemocracia va a responder con la altura y la profundidad que exige el momento actual.
Más unidos que nunca para estar cerca de los que peor lo están pasando, pero con la determinación y la confianza en que podemos construir un futuro mejor. Con un equipo liderado por Juan Fernando López Aguilar, acompañado por hombres y mujeres socialistas que se van a dejar la piel para conseguir una Europa fuerte, con una mayoría progresista capaz de sumar esfuerzos, en la misma dirección que hace pocos meses eligieron los ciudadanos estadounidenses. Ahora nos toca a nosotros elegir nuestro camino, y no podemos renunciar a decidir sobre nuestro futuro.
Tenemos que ofrecer confianza y certezas en un momento de cambio profundo, que requiere respuestas inmediatas, pero también decisiones a medio y largo plazo para garantizar un modelo de desarrollo y crecimiento más humano, solidario y decente.
El marco de concertación internacional que más nos identifica a los españoles es la Unión Europea, un lugar común en el que nos sentimos muy a gusto. Los socialistas aprovecharemos la campaña de las elecciones al Parlamento Europeo para explicar a los ciudadanos qué podemos hacer juntos en este gran espacio público de 375 millones de personas de 27 países diferentes.
Y es que en estas elecciones los ciudadanos tienen que ser conscientes de que se decide algo más que unos nombres que formarán parte del Parlamento Europeo. En esta convocatoria estamos eligiendo una Europa capaz de salir de esta encrucijada e ir más allá, construyendo un nuevo modelo justo y solidario. Por eso necesitamos que la voz europea sea progresista.
La lucha contra la crisis y el desempleo no puede hacernos perder de vista que Europa necesita una nueva agenda para ser una potencia económica y tecnológica y asegurar el modelo de cohesión social por el que llevamos muchos años trabajando. Son dos objetivos paralelos que los progresistas asumimos conjuntamente.
Frente a nuestra propuesta, la del Partido Popular que trata, a toda costa y en todo momento, de poner piedras en los engranajes, sin reconocer que estamos ante una crisis global que nos afecta a todos y que juntos tenemos que afrontarla. No les importa ni la angustia de los desempleados, ni el diseño de un nuevo sistema financiero internacional, ni la lucha contra el cambio climático o la pobreza. Nada llama su atención ni merece su interés más allá de su obsesión por desgastar al gobierno a cualquier precio.
El Partido Popular no cree en Europa, porque ni siquiera cree en España. No podemos esperar que los que allanaron el camino para que los especuladores camparan a sus anchas, vayan a sacarnos de esta crisis. Los que pretendían la Europa de las 65 horas laborales, no pueden construir la Europa social.
En España, el Partido Popular ha decidido aprovecharse de la crisis en lugar de combatirla, y afrontan las elecciones europeas con la misma irresponsabilidad que su tarea de oposición. Pretenden que el resultado de estas elecciones les sirva para todo, menos para marcar el rumbo de la política en Europa. Unos pretenden que sean unas primarias que revaliden o no el liderazgo de Mariano Rajoy; a otros les gustaría que las urnas les absolvieran de las imputaciones que tienen pendientes en los juzgados, y todos buscan el desgaste del Gobierno, amagando incluso con presentar una moción de censura si el PSOE perdiera las elecciones. Pero los ciudadanos, en dos ocasiones consecutivas, ya le dijeron al Sr. Rajoy que preferían el liderazgo de Zapatero. Y si se aplicaran la receta que predican, tanto Rajoy como Mayor Oreja, deberían estar hace tiempo en casa.
Los socialistas, como siempre hemos hecho, vamos a respetar el contenido real de estas elecciones y su resultado. Porque el resultado al que aspiramos los socialistas va mucho más allá del triunfo en la noche electoral. Nuestra verdadera victoria será cada jornada de trabajo a partir del 8 de junio, con una mayoría socialista en Europa entera. Queremos ganar para que cada día sea una victoria para los derechos de los ciudadanos, la libertad, la transparencia en los mercados y las instituciones, la solidaridad y para la igualdad.
Tenemos que ser capaces de trasladar a los ciudadanos, y muy en especial a los trabajadores, que muchos de los derechos que hemos conquistado durante estos años, muchos de sus intereses básicos, muchas de las cosas que tiene que ver con su vida cotidiana, no están aseguradas y pueden dar marcha atrás. Y, por tanto, dependen de qué tipo de Europa nazca de las elecciones del 7 de junio, de qué tipo de Parlamento, de qué voz y de qué votos nazcan mayoritariamente las decisiones que se tomen en el Parlamento Europeo.
El PSOE siempre ha creído en Europa. Nosotros no necesitamos ajustar liderazgos; necesitamos una Europa justa, una Europa sólida que responda a los retos que tiene hoy el planeta en el que vivimos y nuestro país.
Tenemos una gran responsabilidad: nos toca elegir cómo queremos que sea el nuevo tiempo que nos ha tocado vivir. Y no podemos esperar. En esta campaña vamos a salir a por todas, en la calle y en la red, en cada pueblo y en cada ciudad, para que el próximo 7 junio los españoles se sumen al tiempo de esperanza y de futuro que tenemos el deber y la oportunidad de conquistar.

