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Madrid, 25 de marzo de 2010

"La Hora de la política"

Artículo de Leire Pajín en "El Socialista"

25 Marzo 10

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En las últimas décadas nos han tratado de convencer de dos ideas. Por una parte, nos hicieron ver que la política era una cuestión secundaria; por otra, que las diferencias entre la izquierda y la derecha habían desaparecido. Afortunadamente ninguna de las dos ha llegado a confirmarse. Es más, de haberlo hecho no podríamos estar en este momento hablando de la política como herramienta clave en el proceso de resolución económica.

Por un lado, el neoliberalismo insistía en la creencia por la cual la economía no sólo lo explicaba todo, sino que además también debía determinar las decisiones de los gobiernos. Los mercados establecían los objetivos y la política sólo podía ayudar a alcanzar esos fines. Es decir, la política debía estar subordinada a la economía.

Por otro lado, trataron de convencernos de que las diferencias entre izquierda y derecha habían desaparecido. No había visiones distintas, especialmente, de los mercados. Existía una única forma de gestionar la economía: la neoliberal. Los estados del bienestar había que reducirlos o privatizarlos. La política fiscal debía ser más generosa con los que más tenían. En definitiva, las diferencias entre izquierda y derecha debían desaparecer.

La reciente crisis financiera ha demostrado qué equivocados eran estos argumentos. No sólo la política es más necesaria que nunca, sino que en gran parte de los países han sido las ideas progresistas las que han marcado la línea de actuación de los gobiernos y lo han hecho con propuestas que, a pesar de ser denostadas por las posiciones conservadoras, han resultado de gran utilidad.

Los principios y valores que siempre ha defendido el Partido Socialista, han servido en esta ocasión para asumir con responsabilidad la gestión de la crisis. De acuerdo a nuestro carácter internacionalista, desde el Gobierno se dio una respuesta global a un problema que se había gestado globalmente. Por primera vez estábamos ante un modelo globalmente gestionado. Se puso de manifiesto que, ante la autorregulación de los mercados, era necesaria la intervención y el control de los Estados. Es decir, que ante el momento de dificultad económica la política era más necesaria que nunca y sobre todo, la buena política. La cohesión social, la igualdad de género y la cooperación institucional, se impusieron como condiciones de viabilidad para los modelos de crecimiento que entonces se esbozaron. Por primera vez, el medio ambiente, la lucha contra el cambio climático, se convertía en el principio rector del orden económico. Pasábamos definitivamente de la economía industrial a la economía tecnológica.

Todos estos factores han sido determinantes a la hora de definir nuestra respuesta a la crisis, ya sea a corto o a largo plazo. Lo urgente, lo inmediato, es promover una política de empleo que reduzca las cifras del paro en este país. Somos conscientes de los efectos perniciosos que ha tenido el desempleo en España y por eso tenemos que actuar con contundencia y, a ser posible, con unanimidad en este ámbito. Por otro lado, tenemos que hacer posible que el dinero empiece a circular y que llegue a quien más lo está demandando: la pequeña y mediana empresa. Ellas son nuestro tejido empresarial por excelencia y la crisis les ha dejado, en muchos casos, fuera de juego. Estas son las líneas estratégicas que el Gobierno ha puesto encima de la mesa y que esperamos sirvan de guía para una acción concertada de todos los grupos políticos.

Entre todos tenemos que recuperar la confianza. La de los ciudadanos y ciudadanas de a pie que se sienten temerosos por la posibilidad de perder el empleo; la de los emprendedores que puedan tener dudas ante las posibilidad de éxito de sus ideas; la de las multinacionales que pueden plantearse si instalarse o no en nuestro país; la de los consumidores ante la posibilidad de seguir ahorrando; la de los estudiantes ante las opciones de futuro… estoy convencida de que ésta es una tarea de todos/as.

Pero en nuestro planteamiento también está la estrategia a largo plazo. Las dificultades actuales y el replanteamiento del paradigma económico vigente en las últimas décadas, nos ha hecho pensar en el futuro que queríamos y en las posibilidades que teníamos de alcanzar los objetivos propuestos. Para ello, el Gobierno diseña la Estrategia de Economía Sostenible. Esta es nuestra hoja de ruta.

La responsabilidad de un Gobierno debe medirse por su capacidad de ofrecer, no sólo respuestas inmediatas, sino de saber hacia donde quiere dirigir el país que gobierna. Nuestra apuesta tiene que ver con un nuevo modelo de crecimiento. Un nuevo modelo que nos permita crecer económicamente pero cumpliendo siempre con rigor ciertas condiciones que se han hecho imprescindibles.

Crecer económicamente sí, pero sin que ello suponga un coste medioambiental irreparable para el planeta. Tenemos que trabajar estando seguros de que con nuestro trabajo estamos creando más y mejores oportunidades para nuestros hijos, pero también con la seguridad de que les dejaremos un mundo más saludable y más habitable.

Crecer económicamente sí, pero sin que ello suponga un retroceso en igualdad de oportunidades, en desequilibrios territoriales. No se trata de crecer a costa de otros, y por supuesto, a costa de los más débiles. Queremos un mercado de trabajo más moderno, donde al tiempo que se incrementa la productividad, se hagan esfuerzos reales por conciliar la vida familiar y laboral. Nuestros mercados laborales serán más eficientes si somos capaces de que los trabajadores y trabajadoras puedan desarrollar sus proyectos de vida.

Crecer económicamente sí, pero sin que sea a costa del desarrollo maniqueo de sectores poco productivos que, como se ha visto, producen ficciones difícilmente sostenibles. Queremos trabajos productivos en los que se pueda invertir el capital humano que se ha creado en España en los últimos 30 años. Los jóvenes hemos tenido un gran número de oportunidades gracias al sacrificio de nuestros padres y abuelos. Hoy queremos devolver a la sociedad lo que hemos recibido de ella. Aprovechar nuestro enorme potencial y conocimiento es la mejor contribución que podemos hacer a una economía moderna y sostenible.

Mejorar las condiciones económicas actuales no es sólo cuestión de cifras. Sabemos que detrás de cada número hay personas con realidades diferentes, con sueños e ilusiones diversas. Lo conocemos y sabemos que la gente espera de nuestro partido una respuesta solidaria. En este sentido, la política social que ha desarrollado el Gobierno durante estos seis años, ha estado siempre programada por esta demanda.

Las políticas sociales y la capacidad de llevarlas a cabo, han sido siempre la seña de identidad de la izquierda. Una seña de identidad que el Gobierno de Rodríguez Zapatero ha sabido conservar e impulsar, tanto en los momentos de bonanza como especialmente en los momentos de dificultad económica. Una buena política social es aquella que aprovecha los buenos momentos para crear sistemas fuertes, como el de la educción, la sanidad, como el de las pensiones y el fondo nacional de reserva, como el sistema de atención a la dependencia y que ante momentos de dificultad, no baja la guardia y mantiene vivo el compromiso con los más desfavorecidos. Ser solidario con las personas que contribuyen o han contribuido a crear la España que tenemos no es sólo una muestra de agradecimiento, sino una obligación.

Nuestro país ha sido capaz de superar en situaciones anteriores dificultades mucho mayores que la que vivimos hoy. Los españoles somos un pueblo rebelde, que ha combatido las dificultades y se ha levantado siempre ante las injusticias. Conseguimos tomar el tono a la democracia; contribuimos a lograr grados de libertad y modernización difíciles de soñar; levantamos el estado de bienestar; nos asomamos al escenario internacional junto a los países a los que habíamos admirado durante años. El reto era inmenso, pero lo logramos. Unidos en la confianza que este país tenía en sus posibilidades, lo logramos.

Hoy tenemos un reto de otras características, pero un reto al fin y al cabo. Hemos aprendido de otras experiencias que la fuerza y la superación la acaba dando la unidad de esfuerzos. En ese sentido, nuestro objetivo no puede ser otro que la búsqueda del consenso. Los socialistas buscaremos el máximo apoyo, la máxima implicación posible. Buscaremos el compromiso de los agentes sociales, partidos políticos y sociedad civil. Y lo haremos como hasta ahora, con seriedad, rigor, disposición absoluta y convicción plena en el diálogo. Juntos y juntas podemos.
 

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