La imagen del metro empieza a hacerse visible en
Portugalete. Después de cuatro años de obras y a menos de cinco meses de la
fecha prevista para su inauguración oficial, el Consorcio de Transportes afronta
una de las últimas fases del proyecto: la instalación de los 'fosteritos' que ya
se han convertido en uno de los símbolos del ferrocarril metropolitano. El
alcalde de la villa jarrillera, Mikel Cabieces, anunció que a principios de
septiembre estará culminada la entrada de la estación de Abatxolo y, a reglón
seguido la sociedad pública de ingeniería encargada de la extensión de la Línea
2, Imebisa, acometerá el montaje de la del centro del municipio.
La
estación de Abatxolo está ubicada en el corazón del barrio de Azeta y la
peculiar boca de acceso ideada por el arquitecto Norman Foster cuenta con sus
característicos arcos de acero. «Sólo queda recubrirlos con cristal», explicó el
mandatario local, para quien esta fase del proyecto de construcción es la más
agradecida «porque supone la visualización externa y evidente de todo el trabajo
que se ha realizado en el subsuelo».
Uno por estación
El 'fosterito' sólo
cubrirá una boca en cada una de las dos estaciones. El otro acceso a la caverna
de Abatxolo será un túnel horizontal y el que llevará a la estación de
Portugalete desde la calle Siervas de María será una entrada a cielo abierto,
como la de la calle Diputación en Bilbao.
«Lo más importante de la
instalación de estas estructuras es que acabarán con las conjeturas y
demostrarán al vecino que el metro está cerca de verdad», subrayó el regidor. Un
paso de similar trascendencia se dio ya en marzo cuando comenzaron a colocarse
las rampas mecánicas de las estaciones.
Otra evidencia de la inminente
llegada del metropolitano a la localidad es que el Consorcio de Transportes ya
ha adjudicado, por una cantidad cercana a los 200.000 euros, los trabajos de
limpieza y puesta en marcha del túnel, de casi dos kilómetros de longitud, y sus
infraestructuras viarias. Además, el alcalde recordó que en breve tendrán que
empezar a realizarse las primeras pruebas de circulación de los convoyes por los
raíles.
Cabieces reiteró que la llegada del metro supondrá una
transformación «radical» de la localidad. «Tendremos que estar preparados para
aprovechar esta oportunidad», reconoció. Uno de los mayores temores del
Ayuntamiento es que el suburbano suponga una fuga de clientes de un municipio
especializado en el comercio, la hostelería y los servicios, por lo que ha
elaborado un plan de revitalización del sector en colaboración con el Gobierno
vasco y los propios comerciantes.