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Siempre es un motivo de orgullo escribir para El Socialista. Aunque los tiempos cambian, soy plenamente consciente de lo que significa esta publicación para todos los socialistas y del papel que ha jugado en la historia, no siempre fácil, de nuestro partido y de nuestras ideas. Dejadme, pues, que empiece estas líneas trasladando a todos vosotros mi mayor afecto y solidaridad socialista, precisamente mayor en estos momentos de dificultad para España y de preocupación para todos.
Porque es verdad que existe esa preocupación, aunque no podemos ni debemos dar por buena la sesgada interpretación que hacen algunos. La cuestión es bien sencilla: en el PSOE hay preocupación y hay debate porque las dificultades están en la propia sociedad española. Y, cuando sentimos preocupación, no estamos sintiendo algo ajeno a lo que piensan y sufren millones de ciudadanos españoles. Distinto sería que nos pasara lo que a otros, que sólo ven en la crisis una oportunidad para arañar algunos votos.
Pero los socialistas no somos gente que viva en una campana neumática, ni hacemos política de salón. Al contrario: participamos en todo momento de las realidades, los sentimientos y las ilusiones de la ciudadanía. Es más, nuestra razón de ser es, precisamente, estar con los que más padecen esta crisis: con los trabajadores, con los autónomos y pequeños empresarios, con la inmensa mayoría cuyo bienestar depende de que exista una buena salud pública, una educación para todos, unos servicios sociales avanzados.
Ahora bien, los ciudadanos no esperan de nosotros sólo que compartamos sus preocupaciones. Nos piden que tengamos un rumbo claro con el objetivo de salir lo antes posible de la crisis y en las mejores condiciones; nos piden fortaleza e inteligencia para superar los obstáculos del camino, capacidad de iniciativa y de diálogo.
Una seña de identidad de nuestro partido es que siempre hemos estado a la altura de nuestras responsabilidades, que nunca le hemos vuelto la cara a nuestra tierra y a nuestra gente; que siempre hemos cumplido nuestras obligaciones con la sociedad española. Y ahora, en un momento difícil, volveremos a hacerlo. Mucha gente nos mira. Para muchos, especialmente los más débiles, somos su mayor esperanza. Y el compromiso de los socialistas es, como siempre, mirar de frente a los problemas, coger el toro por los cuernos, tomar la iniciativa y liderar los esfuerzos de la sociedad.
Más arriba os decía que hay algunos que, desde la derecha, sólo ven la crisis como su gran oportunidad y por eso juegan siempre al cuanto peor, mejor. Pero ésa es una política mezquina y de cortos vuelos que terminará teniendo el reproche del electorado que pondrá en el sitio que les corresponde a los que así actúan.
La confianza no se logra a base de crear ilusiones ficticias o de hacer discursos grandilocuentes. Debemos explicar las cosas con claridad. Y la verdad es que hay ya señales claras de recuperación, en todo el mundo. Hoy podemos afirmar que, aunque siga habiendo incertidumbre sobre el vigor y los ritmos de la recuperación, hay pocas dudas de que lo peor de la crisis ha quedado ya atrás.
Pero también es verdad que nuestro país aún se encuentra todavía plenamente inmerso en los efectos de esta gran crisis. De hecho, tenemos por delante meses muy difíciles, ya que para nosotros la recuperación no será real hasta que podamos confirmar una recuperación efectiva del mercado de trabajo. Ése es el gran reto que tenemos por delante.
Para que los ciudadanos puedan tener confianza en nosotros lo más importante es que sepan que tenemos una hoja de ruta clara y definida. Que tengan claro que sabemos a dónde queremos llegar y que sabemos qué medidas hay que tomar para lograrlo. Una hoja de ruta orientada hacia un futuro de crecimiento económico, sostenibilidad, creación de empleo y desarrollo de las políticas sociales y que ha ido dando respuestas adecuadas a las circunstancias y exigencias de las distintas fases de esta crisis.
Así, en un primer momento, cuando el problema al que nos enfrentábamos era el de la subida de precios y el encarecimiento de las hipotecas, se realizó una devolución fiscal de 400 euros y se rebajaron otros impuestos como el de sociedades.
Posteriormente, cuando se produjo el crack financiero internacional, se adoptaron medidas contundentes y eficaces a favor de nuestro sistema bancario, que es tanto como decir en favor de los ahorros de los españoles. Más adelante, cuando la crisis financiera se trasladó a nuestra economía productiva, se puso en marcha el Plan de Estímulo de la Economía, con una movilización de recursos sin precedentes. Medidas todas ellas que venían a coincidir con las tomadas por los demás países de Europa y el mundo.
En definitiva, se podrá o no discrepar de lo que hace el Gobierno, pero no hay dudas de que tenemos una hoja de ruta bien clara y bien definida, lo que no quiere decir que no haya que ir adaptando la acción política y las medidas económicas a la realidad de cada momento. Y la realidad cambia, a veces de forma acelerada. Y, cuando cambia la realidad, deben adaptarse las políticas a esos cambios. El que no lo haga así, simplemente actuará sobre el vacío.
Pues bien, ahora, cuando la perspectiva más dura de la crisis puede ir quedando atrás, el Gobierno de España va a continuar con su ruta marcada. Y, en este momento, lo que necesita nuestro país es generar un nuevo modelo de crecimiento económico que haga de la sostenibilidad su base de actuación. Se trata de propiciar cambios sustanciales en el modelo económico español para hacerlo más sostenible desde el punto de vista medioambiental y energético; con mecanismos de regulación más modernos, ágiles y transparentes; más basado en la innovación y el desarrollo tecnológico; y más integrador socialmente, teniendo en cuenta las nuevas realidades demográficas del presente y del próximo futuro. Y en ese contexto es donde cabe encuadrar la nueva ley de Economía Sostenible, el nuevo Fondo de Inversión Local y los Presupuestos del Estado para el año 2010.
Debemos saber explicar bien estas ideas a los ciudadanos, igual que debemos hacerlo en lo que se refiere al ajuste fiscal que se plantea en estos presupuestos. Debemos explicar que el Gobierno debe hacer esta subida para poder atender las necesidades de protección social, especialmente de los desempleados.
Se trata de un esfuerzo de solidaridad que es una seña de identidad de los gobiernos socialistas. Igual que es una seña de identidad de los socialistas españoles dar lo mejor de nosotros mismos cuando nuestra gente, que son la inmensa mayoría de los españoles y españolas, nos necesita. Os animo a hacerlo, como siempre, pensando en los demás y en las nobles ideas y compromisos que dan vida a nuestro partido desde hace tanto tiempo.

