Turismo: un modelo turístico innovador, sostenible y competitivo

España cuenta con claro liderazgo internacional forjado a lo largo de las últimas décadas que la sitúa en:

  • El segundo destino mundial en ingresos por turismo (48,4 mil millones de euros).
  • El tercer destino mundial por llegadas internacionales (65 millones de turistas).
  • El país que mayor saldo obtiene de la balanza de pagos. Es el destino con mayor fidelización. Los turistas que nos visitan muestran un alto nivel de satisfacción. El 83,5% nos ha visitado en más de una ocasión.
  • El destino favorito de los europeos según el eurobarómetro de la Comisión Europea.
  • El reconocimiento de su gastronomía internacionalmente. Algunos de los mejores chefs de España han conseguido escalar el pódium mundial de la gastronomía, consiguiendo dar a conocer la marca España a nivel mundial.
  • El reconocimiento de su estilo de vida y su amplia y variada oferta de ocio y entretenimiento. Ello la convierte en uno de los destinos que ofrece más diversión a los turistas que lo visitan, otorgándole un valor añadido por el que están dispuestos a pagar más.

Sin embargo, y a pesar de este liderazgo, y de los esfuerzos realizados durante las últimas décadas, el turismo español ha ido evidenciando debilidades y problemas de competitividad, que son consecuencia de su propio modelo de desarrollo, y que siguen sin ser resueltas, provocando pérdidas de competitividad, especialmente, en determinados destinos maduros del litoral mediterráneo y los archipiélagos:

  • Una excesiva concentración espacial de la actividad. Especialmente en el litoral mediterráneo y las islas, que suponen un valor añadido para el país , pero que cuentan con un exceso de crecimiento y en algunos casos, un progresivo deterioro medioambiental y paisajístico, que afecta a la calidad del entorno y les hace perder competitividad.
  • Un marco normativo complejo y heterogéneo, con normativas diferentes en función de cada región, que ha perjudicado al sector empresarial.
  • Una fuerte concentración de la demanda, tanto espacial como temporal, creando serios problemas de estacionalidad.
  • Una elevada dependencia de los mercados más próximos, en especial Reino Unido, Alemania y Francia.
  • Débil posicionamiento en los segmentos de demanda de mayor capacidad de gasto.
  • Desequilibrios en la oferta, exceso capacidad y obsolescencia en determinados equipamientos e infraestructuras en destinos maduros clave.
  • Obsolescencia en los modelos de gestión de los destinos y una escasa y poco eficiente cooperación público-privada en la estrategia de marketing internacional.

 

PROPUESTAS

Los cambios que afectan al mercado turístico y a la economía global exigen un cambio de rumbo en la política turística y en las estructuras e instrumentos utilizados hasta el momento, para seguir aprovechando el potencial de desarrollo que ofrece esta importante actividad.

El cambio de rumbo de la política de turismo que propone el PSOE va dirigido a:

  • Avanzar en una política turística más transversal y colaborativa, con un fuerte compromiso público y privado.

    • Implicar mediante la participación y el consenso, al conjunto de las Comunidades Autónomas y ayuntamientos en una estrategia turística global. Además revisaremos los criterios para el reconocimiento de los Municipios Turísticos.
    • Estrechar la colaboración del sector público  con el sector empresarial y el conjunto de los agentes sociales

  • Apostar por el conocimiento y el talento, promoviendo la cultura de la innovación en el sector

    •  Formar a los mejores profesionales en las administraciones públicas y en las empresas.
    • Mejorar las condiciones laborales de los trabajadores y profesionales en las empresas.
    • Promover la implementación de herramientas tecnológicas eficaces, así como su uso eficaz entre los profesionales del sector.

  • Promover el cambio en las estructuras y los modelos de gestión actuales, implementando nuevas fórmulas, en línea con la creación de entes gestores más ágiles, profesionales y eficientes de naturaleza mixta (participación público-privada)

    • Crear una red de conocimiento e innovación, con un instrumento de gestión común, que integre las acciones desplegadas por el IET, Segittur y los centros de conocimiento, innovación y observatorios de CC.AA, y de sectores empresariales.
    • Otorgar mayor peso y capacidad de coordinación en políticas turísticas al Consejo Español de Turismo, como órgano de participación del sector.

  • Revalorizar la oferta turística, promoviendo el desarrollo de productos de mayor valor añadido y capacidad desestacionalizadora, como el patrimonio cultural y natural, con mayor potencial para atraer nuevos segmentos de demanda, de mayor poder adquisitivo y gasto.
  • Incrementar los recursos y los esfuerzos en actualizar y llevar adelante la nueva estrategia de marketing de España acordada con el sector, y las CCAA, orientada al consumidor, en base a productos y segmentos de demanda, más innovadora en las acciones, y con un modelo de gestión más colaborativo y con mayor participación de los destinos y las empresas. Es necesario homogeneizar las marcas turísticas, evitando una desmedida proliferación.

    • Reorganizar toda la red internacional de oficinas de turismo conforme a los nuevos objetivos y con una estructura y modelo de gestión más empresarial. Con mayor capacidad de vender servicios y generar ingresos.

  • Impulsar el Plan Turismo Litoral S. XXI, promoviendo la creación de las condiciones necesarias para su impulso e implementación.

    • Impulsar una política de rehabilitación y valorización integral del litoral (espacios públicos, edificaciones residenciales e instalaciones turísticas), que reoriente el modelo de crecimiento poniendo el foco en la rehabilitación de la oferta existente y eliminación de la oferta que no cumple las exigencias mínimas legales
    • Establecer compromisos para reducir la carga ecológica
    • Priorizar en estas zonas, la implementación del conjunto de propuestas recogidas en el presente programa.

En definitiva, proponemos hacer del turismo una prioridad política, una política de estado para avanzar hacia un nuevo modelo de desarrollo turístico, más competitivo, sostenible, desestacionalizador e innovador, que haga del turismo un gran motor de prosperidad, elevando su rentabilidad socioeconómica, generando más  y mejor empleo, con cada vez mayores grados de compromiso con su entorno y con los nuevos requerimientos de la demanda.