Sanidad

  1. DÓNDE ESTAMOS

La aprobación de la Ley 14/1986  General de Sanidad significó un hito en la protección social y sentó las bases para uno de los pilares del Estado de Bienestar más apreciados por la ciudadanía española. El concepto de atención integral a la salud, la universalidad en el acceso y la planificación de los centros y servicios sanitarios orientados a la cohesión social y territorial constituyen los grandes paradigmas de un Sistema Nacional de Salud que se ha revelado como uno de los grandes aciertos de nuestra reciente democracia. De forma que en la clasificación de Índice de Justicia Social de la Unión Europea, la sanidad es el servicio público español con más alta clasificación; por tanto, un extraordinario instrumento al servicio de la justicia social.

Estas características del modelo han logrado que la sanidad se comporte como un buen instrumento redistributivo, a la vez que ha logrado unos niveles de calidad de entre los mejores del mundo; lo que hace de nuestro Sistema Nacional de Salud uno de los más eficientes del mundo en términos relativos,  tanto en resultados en salud, como económicos o de cohesión social. Estos resultados son percibidos con claridad por la ciudadanía de forma que en torno al 97 % se opone a cualquier recorte en los presupuestos destinados a sanidad.

Por ello, la eliminación del acceso universal como derecho de ciudadanía, la pérdida de calidad por los recortes y las sucesivas tentativas de privatización llevadas a cabo por los Gobiernos del PP, han tenido una consecuencia lógica en la percepción de la ciudadanía, de forma que en las últimas encuestas del CIS empieza a aparecer la sanidad como preocupación de nuestra ciudadanía.

A pesar de resultar una política exitosa en términos de modelo, en nuestro SNS predominan los servicios asistenciales, especialmente orientados al tratamiento de procesos agudos; quedando las medidas preventivas, de promoción de la salud y la rehabilitación y el tratamiento de pacientes con procesos crónicos en un segundo plano, lo que introduce al sistema en una tendencia de aumento de gasto sin que incremente la eficacia.

Ahora, esta debilidad se hace más evidente como consecuencia de los cambios demográficos que se están produciendo, con un considerable incremento de la esperanza de vida combinado con una baja natalidad, lo que conlleva una mayor prevalencia de la cronicidad. Y el sistema sanitario debe ser capaz de adaptarse a las nuevas necesidades reorientando su enfoque para ser capaz de dar las respuestas que la sociedad del momento necesita y, a la vez, garantizar la sostenibilidad futura. Reorientación hacia medidas más vinculadas a las políticas de salud pública,  la rehabilitación y la atención a la cronicidad.

El Estado de Bienestar se enfrenta a considerables retos. La crisis económica ha evidenciado algunas carencias que exigen plantearse la reconfiguración de las bases que lo han sustentado. Ello, además, se suma a los cambios demográficos en nuestro país y los desafíos que ellos comportan.

La población española envejece después de décadas de bajas tasas de natalidad. Una quinta parte de la población tenía 60 años o más en 2013. En 2050, ese porcentaje será del 36%; es decir uno de cada tres españoles.

Una tercera parte de la población española tiene por lo menos una enfermedad crónica: diabetes, enfermedades cardiovasculares, respiratorias, mentales, infecciosas como la hepatitis C, o reumáticas, entre otras.

El 5% de la población tiene varias enfermedades crónicas, que suponen ya en nuestro país el 80% de las consultas de Atención Primaria, el 60% de los ingresos hospitalarios y más del 70% del gasto sanitario total.

En la actualidad, hay en torno a 500.000 personas con demencia senil en España. Habrá un millón en 2025. Se estima que una de cada cuatro personas de más de 65 años desarrollará esa enfermedad antes de morir. La consecuencia será que la demanda asistencial y de servicios sociales crecerá un 20% en los próximos 5 años.

Con las personas mayores y especialmente con aquellas más vulnerables, no se trata solo de aportar pensiones dignas, sino de complementarlas con servicios dignos. Sostener la atención continuada a las personas que van perdiendo su autonomía y su capacidad funcional, a medida que envejecen, es un gran reto que debe afrontarse desde los sistemas sanitario y social.

Sostener y mejorar la atención a todas estas necesidades en Sanidad y Servicios Sociales requiere un sistema fiscal justo, progresivo y solidario y ese será uno de los principales retos de país; ya que la Sanidad hoy consume aproximadamente 1 de cada 5 euros de gasto público.

Nuestros sistemas de Salud y de Servicios Sociales no están adaptados a las necesidades de este siglo: demográficas, sociales y tecnológicas. Estos retos de salud del siglo XXI requieren de enfoques novedosos e innovadores que trascienda al propio sector sanitario. Hoy conocemos que la mejora de la salud y el bienestar de los pueblos se obtienen con políticas que integren diseños y acciones desde todos los sectores de un gobierno, como desde la propia ciudadanía, de manera que actuemos sobre los determinantes de la salud y las condiciones de vida que inciden directamente sobre la salud y el bienestar de las personas. La salud y el bienestar como elementos clave van de la mano, unidas, y además son considerados parte esencial de una “economía vital” de nuestro Siglo, cuadrando un círculo en el que el único gobierno posible, por efectividad y justicia, es aquel que deja claro que la salud debe ser entendida, no como la ausencia de enfermedad, sino como el desarrollo óptimo y posible de las potencialidades de cada persona en el seno de su proyecto vital. Este es probablemente el mayor reto de la historia para nuestro Estado de Bienestar, un reto sanitario, económico y social.

Numerosos informes internacionales indican que la Sanidad y el Medio Ambiente son los dos principales retos económicos de los países modernos, a la vez que son responsables como determinantes de salud de la ciudadanía.

Estos retos se han visto negativamente acentuados en esta última legislatura, no solo por la lógica de recortes y austeridad, sino por la falta de modernización del concepto de bienestar y de gobernanza de lo público. El Gobierno del PP no solo no ha protegido la sanidad y los servicios sociales, sino que no los ha preparado para afrontar los desafíos sanitarios, sociales y económicos mencionados anteriormente.

El PP ha modificado unilateralmente el modelo sanitario acabando con el carácter universal de la sanidad pública que pasó de reconocerse por razón de ciudadanía a ser un sistema de cobertura en función de estar asegurado.

Ha desinvertido en sanidad y servicios sociales mientras que otros países europeos los han protegido en época de crisis. Ello ha supuesto la privatización de servicios públicos y el retraso en la incorporación de tecnologías; en definitiva, el debilitamiento del sistema sanitario público a favor  de la asistencia y el aseguramiento sanitarios privados. En este sentido, se impone recuperar el carácter público, universal y de calidad del Sistema Nacional de Salud, estableciendo elementos claros de equidad y solidaridad en las políticas públicas que neutralicen estas situaciones de desventajas y lucha contra la desigualdad e inequidad.

Esta lógica ha creado grandes desigualdades en salud, así como un crecimiento de las listas de espera hasta cifras record. Las consecuencias han sido muy negativas para la ciudadanía y han supuesto una ralentización de la modernización del país. Se han creado condiciones para una recesión social, la recesión social que siente la España real.

Más aún, la continua deslealtad del gobierno del PP con las autonomías, centrifugando el gasto en nuevas terapias sin aportar los fondos necesarios, como en el caso de los tratamientos contra la hepatitis C, ha puesto en grave riesgo la sostenibilidad económica de sus sistemas sanitarios, y por lo tanto la igualdad entre los españoles. Es necesario avanzar en un modelo territorial donde los principios de subsidiariedad, lealtad institucional e igualdad rijan las actuaciones del gobierno en materia de salud, y blindarlo para evitar en el futuro situaciones parecidas a las provocadas por el PP en los últimos años.

En el caso de continuar la actual situación, ocasionada por la reforma del PP con el Real Decreto Ley 16/2012, la insuficiencia financiera del sistema sanitario público y las iniciativas privatizadoras, el sistema sanitario público seguirá deteriorándose y puede peligrar.

El país necesita por tanto una nueva visión. Un impulso modernizador que lo adapte a estos nuevos tiempos.

 

  1. NUESTROS OBJETIVOS

 

El Estado debe seguir interviniendo en la lucha contra la desigualdad  y crear condiciones dignas para la ciudadanía. El Estado de Bienestar español en su diseño original ha sido un éxito aunque hoy necesita modernizarse, ya que las condiciones han cambiado: las expectativas ciudadanas, el coste creciente de las tecnologías, la innovación,  la demografía y las enfermedades crónicas, el reto climático y las desigualdades exigen un modelo nuevo, un modelo que busca una nueva relación con la ciudadanía, una ciudadanía que exige una gestión rigurosa y eficiente, que está bien informada, es activa y responsable,  y no solo receptora pasiva de servicios.

Los objetivos específicos para avanzar en la Sanidad en la dirección de un nuevo Estado Social son los siguientes:

Asegurar una Sanidad Pública,  Universal, Sostenible y de Calidad

La naturaleza de los retos a los que nos enfrentamos requiere servicios con acceso universal e intervenciones desde la perspectiva de salud en todas las políticas.

El objetivo del PSOE es ofrecer a la ciudadanía y a los profesionales sanitarios políticas capaces de asegurar un Sistema Nacional de Salud sostenible desde el punto de vista social, asistencial, profesional y financiero. Y que sea público, universal, gratuito en el acceso, equitativo y de calidad, con una misma cartera básica de servicios para toda la ciudadanía en un marco de amplia descentralización.

La salud en todas las políticas

Vivimos más años pero no estamos más sanos

Dar calidad de vida a la prolongación de la vida exige ejercer la gobernanza para la salud en todas las políticas públicas. La existencia de los grandes desafíos de la salud y su anclaje con soluciones que se encuentran interconectadas exigen respuestas multinivel. El enfoque ha de ser cada vez más amplio, ancho y profundo. Aplicando la estrategia de salud en todas las políticas públicas, de modo que todos los sectores y grupos políticos y sociales junto a la ciudadanía contribuyan a la mejora de la salud y el bienestar de la población.

Los responsables políticos de un país tienen en sus manos promover una cultura de salud por medio de la regulación y la política sanitaria y tienen la obligación de intervenir sobre los determinantes de la salud tanto sociales como económicos y ambientales. Se trata de colocar la prevención y la promoción de la salud  como prioridad de gobierno, mejorando los estilos de vida, cosa que tiene que ver con el sistema educativo, los medios de comunicación, la industria agroalimentaria y también lógicamente con el sistema sanitario.

Los servicios actuales son insuficientes para prevenir ciertos problemas sociales. Han sido diseñados para reaccionar que es la forma más cara de responder. El aumento incesante de la esperanza de vida unido a la ausencia de políticas de salud pública - especialmente en prevención de enfermedades ligadas a los estilos de vida están generando un incremento de las enfermedades crónicas y el número de personas con dependencia (mayores frágiles, gran dependencia, personas con enfermedad mental severa crónica, etc.). Estos colectivos, con necesidades múltiples y cada vez más complejas de abordar, plantean enormes retos a los sistemas de salud y de servicios sociales que el modelo tradicional de atención es incapaz de afrontar.  Se trata, por tanto, de que las políticas de salud pública tengan carácter transversal y se conviertan en un instrumento de cohesión y justicia social.

Asimismo, es necesario desarrollar mecanismos que movilicen a las empresas y a los profesionales de salud ocupacional para que se incorporen intervenciones preventivas en el lugar de trabajo.

Al Igual que se hizo una buena política de control del tabaco hay que extender esta práctica a otros ámbitos. Por ejemplo, la obesidad infantil crece dramáticamente, cosa que quiere decir más cáncer, más diabetes y más enfermedades cardiovasculares en esas edades. Por ejemplo, los cuidados tempranos y la alfabetización en salud en la infancia ofrecen un retorno a la inversión entre 5 y 7 euros por cada euro invertido.

Considerar la sanidad como una inversión, no como un gasto

Una sanidad pública fuerte es un activo que ayuda a un país a ser más competitivo y un pilar para desarrollar un espacio importante generador de actividad económica, que ayuda a un país a avanzar por una doble vía, la que supone una población más sana, y su contribución a la economía del conocimiento.

La ciudadanía española considera la salud como el principal elemento que interviene en su bienestar y en sus condiciones de vida. La concepción que el PSOE tiene de la sanidad pública es de elemento esencial para esa calidad de vida, la cohesión territorial y el impulso a la I+D+i. Para ello, hay que asegurar una visión estratégica al desarrollo futuro del Sistema Nacional de Salud.

El Sistema Nacional de Salud tiene una insuficiente financiación. Por ello, en la reforma fiscal que promoverá el PSOE la sanidad pública será un ámbito prioritario para el aumento de la inversión.

Existe un creciente reconocimiento de que la sanidad no debe ser concebida como un gasto sino como una inversión en bienestar y un elemento de tracción económica en un país, tanto en lo que concierne a  la investigación como al  impulso del mercado laboral, ya que serán necesarias nuevas profesiones para atender en la comunidad a las personas con necesidades tanto sanitarias como de servicios sociales.

La cobertura social que proporcione la sanidad pública española  es una inversión social en tanto da calidad de vida a la ciudadanía, contribuyendo también al crecimiento económico, ya que existe una relación entre la salud de los trabajadores y trabajadoras y su productividad. La gente sana crea ventajas competitivas para las empresas y la sociedad en general gracias a mejoras de productividad y la consiguiente reducción del gasto.

También, es vital invertir en los profesionales de la salud, tanto en cuanto a su mayor participación en las decisiones del sector como en el apoyo  en sus propuestas  de mejora en la calidad y seguridad de los pacientes, con el objetivo de  garantizar una atención sanitaria  adecuada en cualquier ámbito.

Debemos reconocer que el sistema sanitario ha sido capaz de aguantar los continuos recortes llevados a cabo por los gobiernos del PP, en gran medida por la profesionalidad y el compromiso de los profesionales de la salud, que a pesar del incremento de la presión asistencial y la precariedad laboral, han mantenido la calidad asistencial del sistema.  

 

Desarrollar organizaciones asistenciales y de cuidados con la personas  en el centro

Situar a las personas y sus necesidades como el eje central de la atención de salud y a los y las profesionales liderando el Sistema.

Situar a las personas en el centro de todo lo que hagamos y reconfigurar nuestro Sistema de Salud para centrarlo en sus necesidades reales y que mantenga una alerta constante de la forma en la que éstas están siendo atendidas. Los socialistas apostamos por el empoderamiento de la ciudadanía en la toma de decisiones compartidas.  Queremos construir un "nosotros" entre la ciudadanía, los  profesionales y las políticas.

En la actualidad, las estructuras y procesos que componen el Sistema Nacional de Salud no funcionan de forma óptima. La consecuencia es que muchos pacientes no están siendo atendidos en la parte del sistema de salud que corresponde a sus problemas.

Las estructuras de atención integral a la ciudadanía  están desconectadas entre sí resultando en una atención fragmentada y cara. Es necesario reforzar la mejor coordinación entre los hospitales y la atención primaria y progresivamente crear sistemas locales integrados en los que los diferentes prestadores de servicios colaboran y se coordinan, de manera que alcancemos un modelo más integrado y más eficiente.

Esto implica reforzar la atención primaria, integrar la atención primaria y hospitalaria y expandir los servicios en la comunidad.

 

Migrar de un modelo paternalista a uno basado en la confianza mutua y la corresponsabilidad

Debemos asegurar que los ciudadanos y ciudadanas jueguen un papel activo en la gestión de su enfermedad.

Todo ciudadano y toda ciudadana antes o después se convierte en paciente. Debemos conseguir que se sientan implicados con  su propia salud, no solo consumidores de servicios. Esto debe suponer el acceso virtual a su historia clínica individual, la formación en la auto-gestión por los pacientes de sus enfermedades, promoviendo mecanismo de codecisión con el personal sanitario que le atiende o decisiones sobre cuidados en la fase del fin de la vida.

Los estudios indican que proporcionar a los pacientes acceso a su historia clínica personal online disminuye la presión de trabajo de los médicos de atención primaria en un 11% y educar a los pacientes con sistemas de autocuidados  supone un ahorro entre el 8-21%. Los pacientes auto-gestionados acuden menos al sistema y se adhieren mejor a la medicación y comportamientos saludables. Para garantizar la igualdad de la ciudadanía en estos autocuidados, será fundamental trabajar para evitar la brecha digital.

Por otro lado los ciudadanos y ciudadanas deben tener acceso a la información relativa a los resultados de los centros asistenciales, y participar de manera corresponsable en la gobernanza del sistema.

En el marco de dar más voz a los pacientes y familiares es necesaria la regulación entorno a  la muerte digna en España.

 

Ser responsable y eficiente en la inversión sanitaria

Garantizar la sostenibilidad del Sistema de Salud que preserve y mejore para las nuevas generaciones el patrimonio de un Sistema de Salud universal, público y gratuito, construido con el esfuerzo colectivo de la población durante un extenso proceso histórico, basando la sostenibilidad en una revisión ética, social y financiera de las bases que lo configuran.

Los problemas inflacionistas de gasto seguirán presionando sobre el sistema e incluso se agudizarán, pero esta situación no se resuelve simplemente con más recursos. Se requiere una gestión más eficiente basada en la evidencia científica.

En el corto plazo, hay que mejorar la calidad y la eficiencia simultáneamente. La eficiencia es parte consustancial con la calidad de los servicios y viceversa. Por ello, una gestión activa del gasto es fundamental en la sanidad. Esta gestión en el corto plazo creará condiciones de mejor sostenibilidad en el sector a medio y largo plazo.

Será necesario aportar una parte mayor de los impuestos y más recursos para la sanidad, a la vez que transformamos el modelo asistencial para que sea mucho más sostenible. Y hacerlo con instrumentos que lo modernicen para que gane en agilidad.  Es mejor transformar que racionar.

 

Acelerar la revolución digital y tecnológica en la Sanidad

Estamos en plena sociedad de la información.

Su penetración en la sanidad ha sido desigual, y la falta de coordinación ha creado sistemas no interoperables que dificultan la libre circulación de los ciudadanos y ciudadanas y el trabajo de los profesionales.

La ciencia y las tecnologías han transformado radicalmente la realidad. No podemos pensar que debemos comunicar y organizar nuestras respuestas en la sanidad como hace 35 años. La tecnología es un medio que ofrece una plataforma de colaboración para organizar nuevos modelos de cuidados y tele-cuidados. Por ejemplo, algunas personas con enfermedades  crónicas pueden hoy en día ser monitorizadas tecnológicamente a domicilio evitando así numerosos ingresos al hospital y sufrimiento innecesario. También existen experiencias muy positivas en menores diabéticos y asmáticos.

 

Activar la responsabilidad con el medio ambiente en la Sanidad

Lo más importante en relación con el medio ambiente tiene que ver con la seguridad del entorno y su impacto en la salud, lo que hace imprescindible un Plan de Salud y Medio Ambiente. Deberá tener un seguimiento de los impactos del medio ambiente sobre la salud de la población.

En dicho Plan se debe priorizar el ahorro en consumo de agua, la gestión de residuos o la eficiencia energética. Queremos que los 15.000 hospitales en Europa sigan funcionando 24 horas durante 365 días, pero para ello el sector deberá participar en la reducción de emisiones de CO2.

Promover que las empresas privadas sean socialmente responsables participando en proyectos sociales.

Asimismo las empresas privadas deberán participar de forma mucho más responsable en ciertos problemas en la salud de las personas, especialmente afectada por el deterioro del medio ambiente. Por ejemplo, enfermedades como el cáncer, la obesidad o la diabetes afectan a un cuarto de la población española y son un reto que no depende de un solo sector. Solo un modelo realmente centrado en la prevención y la participación de varios sectores permitirá controlar estas enfermedades. Igualmente se deberá regular la participación de la industria farmacéutica en el sostenimiento del sistema avanzando en una responsabilidad social corporativa de las mismas real y efectiva.

 

  1. PROPUESTAS

  • Reconocer como derecho fundamental en la Constitución el derecho a la protección de la salud.
  • Asegurar una Sanidad Pública, Universal, Sostenible y de Calidad, un derecho fundamental que tenga garantizada la suficiencia financiera. El PSOE recuperará el carácter universal de la asistencia sanitaria derogando el RDL 16/2012 con carácter inmediato a su llegada al Gobierno.
  • Promover una nueva Ley General de Sanidad. Una de las señas de identidad del Sistema Nacional de Salud es su carácter UNIVERSAL. Y un gobierno del PP con un Real Decreto Ley cambió en 2012 la naturaleza de este derecho (el de la Universalidad), recuperando la distinción entre titulares y beneficiarios del aseguramiento. Por tanto, el PSOE recuperará el carácter universal de la asistencia sanitaria derogando el RDL 16/2012 con carácter inmediato a su llegada al Gobierno. La Ley General de Sanidad de 1986 (PSOE), creó el Sistema Nacional de Salud, consiguiendo uno de los mejores sistemas sanitarios públicos de nuestro entorno. El PSOE, después de 30 años, promoverá la redacción de una nueva ley que se adapte a los nuevos escenarios económicos y sociales, que evite las desigualdades sociales en salud y proteja al sistema sanitario público, para que éste no vuelva a estar en peligro. Para ello, es imprescindible que junto a la solidaridad, equidad y universalidad, la calidad y la eficiencia sean los principios fundamentales de la nueva ley, interviniendo activamente en el Sistema Sanitario, creando medios participativos en atención al desarrollo de la salud comunitaria, con usuarios, ciudadanos y ciudadanas interesados, favoreciendo un nuevo Sistema basado en la participación ciudadana, la trasparencia de gestión y, la máxima calidad.
  • Reforzar la coordinación y la codecisión de las Comunidades Autónomas en el marco del Consejo Interterritorial.
  • Converger hacia una cartera común de servicios para toda la ciudadanía en coordinación con las CCAA, acabando con la multiplicidad de carteras creadas por el gobierno del PP. Vamos a mejorar los instrumentos de cohesión reponiendo el Fondo de Cohesión Sanitaria, con una adecuada dotación presupuestaria para impulsar acciones estratégicas que fomenten la disminución de las desigualdades y la mejora continua de la equidad en salud eliminando las barreras a la movilidad de los pacientes.
  • Promover la dotación de recursos para la elaboración de un ambicioso Plan de modernización de la atención a la salud mental con perspectiva de género, garantizando que se pueda prestar una atención psicoterapeútica adecuada, reforzar los servicios de salud mental infanto-juvenil para responder a patologías con incidencia creciente y disponer de una red de atención integral multiprofesional especializada  en la que es imprescindible la coordinación entre salud, atención comunitaria y servicios sociales.
  • Impulsar el desarrollo a nivel estatal y en las CCAA de la Ley 33/2011 general de Salud Pública, como herramienta de cohesión territorial, de promoción, de vigilancia de la salud, de prevención de enfermedades emergentes y de ordenación de la información en salud.
  • Promover la creación de un Centro de control de enfermedades para dar apoyo a las políticas de salud pública, evitando así situaciones tan lamentables como la gestión que el gobierno del PP hizo en la crisis del ébola.
  • Reforzar la gestión pública del sistema. Mantener la titularidad pública de los hospitales y centros de salud y de los servicios sanitarios y clínicos que se prestan en los mismos, sin perjuicio de que el sector privado pueda desarrollar un rol complementario, sometido a criterios de complementariedad, transparencia, exigencias estrictas de garantías de calidad y control, así como una evaluación pública periódica dando prioridad a entidades privadas sin ánimo de lucro.
  • Revisar el copago farmacéutico para tener en cuenta criterios de necesidad y cronicidad para evitar que siga siendo una barrera de acceso, en especial para pensionistas, parados y colectivos en situación de riesgo socioeconómico. En el ámbito de esa revisión, contemplar el establecimiento de topes.

 

La Salud en todas las políticas

  • Desarrollar un Plan de Salud, donde se reflejen las políticas de salud en el Estado. Lo haremos desde el enfoque de la Salud en todas las políticas, dirigiendo la  acción de gobierno hacia los determinantes de la salud y las condiciones de vida que influyen en la salud y el bienestar de las personas. Este plan tendrá su reflejo en los diferentes niveles territoriales.
  • Instaurar normativamente la evaluación del impacto en la salud de la planificación urbanística y los proyectos industriales para su aplicación en todo el territorio nacional.
  • Incluir la Atención Temprana Infantil como elemento de la Cartera Básica de Salud, estableciendo las medidas necesarias para la coordinación con los otros sectores del gobierno, así como el Plan de desarrollo de las medidas.
  • Promover una cultura de salud reforzando el aprendizaje en salud desde la infancia y la adquisición de competencias y hábitos de salud, en coordinación con Educación.
  • Desarrollaremos la Ley General de Salud Pública de 2011, en especial el artículo 35.3 que determina que se han de prever los efectos directos e indirectos de las políticas sanitarias sobre la salud de la población y las desigualdades sociales en salud. Se presentará anualmente un informe ante las Cortes Generales sobre el impacto en salud de las actuaciones públicas y, cada dos años, una evaluación del impacto de la situación económica y social en la salud de la ciudadanía, para adoptar las medidas de corrección necesarias. Impulsaremos desde una mirada amplia la salud en todas las políticas.
  • Desarrollar una Estrategia contra la Obesidad Infantil y los trastornos de alimentación, que comprometa a todos los departamentos y que cuente con líderes sociales, profesionales de la salud, asociaciones civiles y empresas. Garantizar la seguridad alimentaria, limitar el acceso a bebidas azucaradas, grasas saturadas y tóxicos alimentarios en escolares y controlar legalmente el uso de sal, alimentos procesados y derivados lácteos. Impulsar la formación en la dieta equilibrada en el ámbito familiar y educativo.
  • Desarrollar una Estrategia de promoción del ejercicio físico como instrumento de mejora y consolidación de la salud en la ciudadanía.
  • Exigir una corresponsabilidad activa de la industria agroalimentaria y la industria del deporte en acciones preventivas sobre la obesidad, el principal problema de salud pública de esta década.
  • Desarrollar modelos de participación a nivel local que impliquen a la administración sanitaria, educativa y de servicios sociales y a las corporaciones locales y  las ONGs en el desarrollo de políticas de fomento de hábitos de vida saludables avanzando en modelos de Gobernanza local.
  • Fortalecer la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición incorporando a través suya los criterios de salud en la planificación de políticas relacionadas con los alimentos, la nutrición, las bebidas y el control del consumo.
  • Reforzar la salud bucodental infantil y de colectivos vulnerables tanto desde el punto de vista educacional como prestacional, impulsando la generalización de los Programas de Atención Dental Infantil (PADI) en las Comunidades Autónomas que todavía no lo tienen.
  • Regular, desde el consenso, el sector de las terapias naturales, que permita al ciudadano acudir a estos técnicos con las debidas garantías.

 

Considerar a la Sanidad como una inversión, no como un  gasto

  • Reorientar el modelo de atención en salud, no sólo hacia la cronicidad y el envejecimiento, sino además hacia la promoción de la salud bajo el paradigma de la salud positiva, hacia una medicina predictiva y preventiva adaptada a los avances biotecnológicos y de la genómica, además de reforzar el abordaje psicológico y emocional de la atención sanitaria que se presta.
  • La población infantil tiene que ser objeto de absoluta prioridad para asegurar un presente y un futuro saludable a la sociedad. Ellos y sus familias han de ser objeto de especial protección y de atención en las políticas que instauremos los socialistas. Para ello, desarrollaremos un Plan Integral de Atención a la Infancia y la adolescencia hasta los 14 años de edad. Asimismo, daremos un abordaje prioritario a aquellos niños y niñas que presenten un trastorno del desarrollo o riesgo de tenerlo, contemplando una Atención Temprana Universal como elemento de la cartera básica de salud, con criterios de equidad, proximidad y gratuidad en el acceso.
  • El PSOE se compromete a desarrollar la normativa de salud laboral y crear los dispositivos necesarios en todos los niveles del Sistema Nacional de Salud, contribuyendo así a fortalecer las intervenciones preventivas de detección de riesgos laborales y de promoción de la salud en el lugar de trabajo. y ofertar a los trabajadores los servicios y prestaciones sanitarias que se requieran. Elaborar un Plan con medidas concretas para la integración real de la prevención, fomentando un clima psicosocial beneficioso y luchando contra cualquier tipo de acoso, laboral o sexual.
  • Promover de acuerdo con las CCAA un proyecto de impulso de las investigaciones y las innovaciones. Promover la investigación científica y la innovación conectándola con los servicios reales que necesitan los pacientes tanto en tratamientos como en las mejoras de calidad, asegurando la eliminación de aquellas barreras de acceso que perjudiquen a los pacientes. Potenciar el trabajo cooperativo en investigación entre Comunidades Autónomas. Potenciar la investigación pública y privada biomédica a escala europea y nacional desarrollando planes estratégicos de investigación de forma integrada.
  • Invertir en los profesionales de la Sanidad: reforzando la formación continuada; reconociendo la calidad asistencial; fomentando la autonomía de gestión; implantando la evaluación y acreditación periódica.
  • Crear un marco de las políticas de investigación y formación de los profesionales sanitarios que garantice su permanencia en el sistema público a través de la creación de estructuras que retengan el talento y éste revierta sobre la mejora del SNS. El esfuerzo inversor se hará desde la perspectiva del retorno a la sociedad, con un doble objetivo:

    • a) Transferencia a la práctica clínica.
    • b) Transferencia al sector biotecnológico e industrial.

  • Potenciar la Carrera Investigadora tanto de los profesionales, en general, como de los profesionales especialistas internos residentes en particular, estableciendo unos criterios básicos para el reconocimiento de las carreras profesionales que permitan la movilidad de los trabajadores; elaborando un plan de recursos humanos con el objetivo de reducir la precariedad y la temporalidad.
  • Potenciar el triple perfil de los profesionales: asistencial, docente e investigador. Para ello, se realizará un esfuerzo inversor que se plasmará en líneas presupuestarias finalistas y específicas en base capitativa a destinar a todas las Comunidades Autónomas, incorporando más profesionales de enfermería, trabajo social, técnicos y especialistas.
  • Vamos a trabajar para definir la planificación de necesidades de profesionales y apostamos por desarrollar y potenciar nuevos roles para los profesionales de enfermería en el sistema público de salud para la asunción de mayores competencias clínicas, de atención a la cronicidad y de gestión para la mejora de la eficiencia del sistema. Desarrollaremos un proceso basado en el consenso profesional e institucional para reparar los errores del Gobierno de Rajoy con una nueva regulación de la prescripción enfermera, acorde con los pronunciamientos de todos los grupos políticos en las Cortes Generales.
  • Reconocer las competencias, generar posibilidades de promoción profesional e incrementar la participación en la gestión del sistema a colectivos profesionales como técnicos, auxiliares, etc.
  • Promover el liderazgo de los profesionales de la salud en los cambios de modelo.
  • Promoveremos medidas que fomenten la autonomía de gestión, el desarrollo de medidas que potencien y reconozcan la aportación a la calidad asistencial, el refuerzo en la formación sobre la gestión, la evaluación y acreditación profesional periódica, los planes de formación y desarrollo profesional, reforzando especialmente la perspectiva de género y la especificidad en violencia contra las mujeres.

Desarrollar organizaciones asistenciales con la persona en el centro

  • Promover una Estrategia de Buen Gobierno y Gestión de las organizaciones del SNS que contribuya a mejorar la calidad y la eficiencia de los centros, la rendición de cuentas y la transparencia, la participación democrática, la autonomía y profesionalización de la gestión.
  • Concebir la Atención Primaria de Salud como la puerta ordinaria de entrada al sistema sanitario, promoviendo medidas que mejoren el uso de los servicios de urgencia y reforzando también los servicios en la comunidad y domicilio.Impulsar la investigación en la atención primaria con perspectiva de género, especialmente en materias de promoción de la salud, prevención de la enfermedad y discapacidad.
  • Garantizar la libertad de movimientos de los pacientes dentro del SNS, de modo que puedan recibir atención sanitaria en cualquier Comunidad Autónoma, sea por razones médicas, por desplazamientos temporales, o por libre elección, creándose para ello un mecanismo de compensación de costes entre las CCAA.
  • Crear redes asistenciales que ofrezcan continuidad de cuidados socio-sanitarios.
  • Establecer, conjuntamente con las CCAA, un Plan de Atención Integrada para ofrecer una coordinación socio sanitaria. EI impulso de  una estrategia de coordinación de los servicios sociales y sanitarios permitirá obtener sinergias entre los dos sistemas, el sanitario y el social, para lograr los mejores resultados en salud, autonomía personal e inclusión social.
  • Conferir seguridad a la mujer maltratada y sus hijos para que sientan confianza con los profesionales del sector y hagan visibles sus problemas. Asegurar, en coordinación con las administraciones implicadas, la formación continua y la sensibilización de los profesionales sanitarios en la atención integral y la aplicación y mejora de los protocolos en la atención integral a las mujeres víctimas de violencia de género.
  • Garantizar una atención de calidad a la salud sexual en el Sistema Nacional de Salud. Abordar un Plan Integral de promoción de la salud sexual que garantice los derechos sexuales.
  • Garantizar la igualdad en el acceso a las técnicas de reproducción asistida a todas las mujeres. Implantar programas destinados a la reducción de las Infecciones de transmisión sexual, especialmente entre la población juvenil.
  • Los socialistas defendemos el derecho a la identidad de género, a que ninguna persona pueda ser objeto de discriminación con motivo de su identidad de género. Nos proponemos para ello trabajar por la despatologización de la transexualidad y por facilitar el acceso a la atención sanitaria a estas personas para adecuar el sexo morfológico a la propia identidad de género.
  • Adaptar el sistema sanitario al estado de salud de la sociedad española, teniendo en cuenta, en especial, el envejecimiento y la dispersión de la población, y  la cronicidad de las enfermedades. Ello, a su vez, debe ser conjugado con las nuevas tecnologías y la eficiencia y eficacia en la prestación del servicio. Capacitar a las personas con enfermedades crónicas de instrumentos y de formación suficiente para autogestionar su enfermedad y reforzar su autonomía personal. Reforzar el Plan Nacional sobre Cronicidad, impulsado desde la atención primaria, con el fin, no sólo de mejorar su salud, sino también la percepción de sí mismos, así como su autoestima y confianza. Promover nuevas formas de apoyo y de colaboración con los enfermos crónicos que son uno de cada cuatro españoles; diseñando un modelo de intervención de “Pacientes Expertos”. Es necesario dar voz a las personas con enfermedades crónicas y fortalecer su empoderamiento para fomentar su implicación en la toma de decisiones compartida.
  • Aumentar los programas de detección temprana de cáncer cervical, de colon y de mama. Reforzar las Estrategias en cáncer y cuidados paliativos del Sistema Nacional de Salud. Impulsar la atención multidisciplinar e integrada a estos pacientes. Articular sistemas de información, en especial un Registro de Cáncer. Impulsar la investigación sobre el cáncer.
  • Desarrollar una Estrategia Nacional que incluya la  respuesta al VIH, las hepatitis víricas y las Infecciones de Transmisión Sexual  que contemple al menos líneas estratégicas tales como la prevención de la transmisión, diagnóstico precoz, integración social y laboral de las personas afectadas, lucha contra el estigma y la discriminación, mejora de la calidad de vida de las personas afectadas, refuerzo del capital social (ONG y otros actores en la respuesta a estas enfermedades), y teniendo como prioridad la situación de los colectivos más vulnerables a la infección. Promover un amplio consenso político en torno a las políticas de VIH, el sida, hepatitis vírica y otras ITS que promueva un marco estable y continuado de intervención como política de estado. Avanzar en la lucha contra la discriminación de estos colectivos. Recuperar la Secretaría del Plan Nacional sobre el Sida para poder asumir el liderazgo y la coordinación de las políticas de prevención, asistencia, cooperación internacional e investigación relacionadas con el VIH, el sida y otras ITS, consignando en los Presupuestos Generales los recursos económicos destinados para su funcionamiento y actividad. Impulsar la investigación tanto en el ámbito clínico, como epidemiológico, preventivo y psicosocial.  Este impulso debe llevarse desde varias perspectivas: dotación de recursos, mejora en los déficits de gestión que impiden el aprovechamiento óptimo de recursos, así como la recuperación de iniciativas público-privadas claves en la respuesta investigadora en el ámbito social y sanitario en España, tales como la fundación FIPSE.
  • Crear un sistema específico de detección, atención e investigación para las enfermedades raras y las personas con grandes discapacidades. Considerar las peticiones de las entidades y asociaciones de enfermedades raras en cuanto al tratamiento, prevención, intervención e integración de las personas con este tipo de enfermedad.
  • Avanzar en el conocimiento y visibilización social de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) mediante la actualización de datos disponibles y la investigación pública de esta enfermedad. Mejorar la atención a estos pacientes para ofrecer una cobertura suficiente. Revisar y ampliar el protocolo de ayudas técnicas. Incluir para estos pacientes terapia no farmacológica: fisioterapia, logopedia y psicología.
  • Garantizar la detección precoz de los Trastornos del Espectro Autista (TEA) y el acceso a un diagnóstico temprano. Promover la investigación y propiciar la transferencia de conocimiento sobre los TEA. Favorecer el acceso a una intervención especializada en las distintas etapas de la vida, incluyendo atención temprana. Proporcionar una atención especializada e integral a la salud (incluyendo a la salud mental), garantizando la coordinación entre los diferentes niveles asistenciales y administraciones implicadas.
  • Avanzar en prevención, investigación y conocimiento de la diabetes. Asegurar, desde el SNS prestación de calidad a las personas con diabetes, que incluya las últimas innovaciones tecnológicas. Avanzar en la información a los enfermos para impulsar su autonomía, especialmente en edad infantil.
  • Impulsar el conocimiento y la investigación del Alzheimer. Avanzar hacia el diagnóstico a tiempo. Intervenir en prevención del avance/deterioro cognitivo.
  • Reforzar la atención integral, multiprofesional y especializada a los pacientes trasplantados.
  • En relación a las personas con algún tipo de intolerancia alimenticia, reforzaremos el control del etiquetaje y potenciaremos los acuerdos con la industria alimentaria para incrementar la oferta y reducir los precios de dichos alimentos, especialmente para los niños y las niñas.
  • Crear un espacio de trabajo conjunto y continuado con los afectados por la Talidomida, en el que abordar las medidas de reparación que den respuesta a la situación actual y a las necesidades urgentes de estas personas en España, junto con la exigencia a la compañía farmacéutica responsable la compensación justa a las personas afectadas.

Migrar de un modelo paternalista a uno basado en la confianza mutua y la corresponsabilidad

  • Impulsar que los centros de salud sean la base para una mayor autoconciencia de la ciudadanía en la toma de medidas que mantengan y cuiden su salud. Se establecerán medidas de educación para salud y capacitación, dirigidas a la ciudadanía, para mejorar el conocimiento en materia de medicamentos y productos sanitarios, evitando su consumo innecesario.
  • Apoyar activamente el desarrollo de escuelas y procesos para educar a los pacientes en el autocuidado de sus enfermedades.
  • Dotar de una tarjeta sanitaria común para todo el territorio nacional que permita el acceso a la historia sanitaria y la receta electrónica.
  • Activar mecanismos para dar más voz a la ciudadanía convirtiendo el Sistema Nacional de Salud en un sistema conectado con los pacientes.
  • Facilitar el acceso a e-health y m-health para la ciudadanía y los/as pacientes.
  • Promulgar una ley de muerte digna y de cuidados paliativos. Si en la próxima legislatura hay un consenso al respecto, abriremos el debate sobre la eutanasia.

 

Ser responsable y eficiente en la inversión sanitaria

  • Invertir en sanidad con el fin de asegurar la suficiencia financiera y un crecimiento presupuestario acorde con su desarrollo demográfico, la morbilidad de la población y tecnológico. El Sistema Nacional de Salud tiene una insuficiente financiación. Por ello, en el contexto de la reforma fiscal que promueve el PSOE, la sanidad pública tendrá la necesaria suficiencia financiera. Nuestro objetivo es invertir más en sanidad pública, procurando que la participación en el PIB alcance el 7% del PIB al final de la segunda legislatura.
  • Ejercer una gestión activa del gasto mejorando los procesos y la calidad del sector.
  • Para ello, vamos a situar en las Cortes Generales el sitio donde definir y monitorizar este paquete de reformas y este proyecto estratégico común para los próximos años. En ese espacio, el gobierno de España propondrá a los grupos parlamentarios, las Comunidades Autónomas y los agentes sociales las medidas necesarias para asegurar la calidad, la equidad y la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud como bien esencial para la sociedad española.
  • Identificar mejoras en las rutas asistenciales para los pacientes así como mecanismos de gestión participativa por los profesionales de la salud.
  • Promover mecanismos de financiación que se vinculen a la reducción de listas de espera y la mejor calidad del servicio para los pacientes. Impulsar un proceso de evaluación independiente para el seguimiento de la calidad a nivel estatal.
  • Desarrollar una política de eficiencia en el gasto farmacéutico incorporando diferentes procedimientos, entre ellos, el sistema de selección pública para medicamentos y productos sanitarios sin patente; la actualización continua del precio de referencia; y el impulso de los medicamentos genéricos.
  • Incrementar la compra centralizada de medicamentos y productos sanitarios en todos aquellos casos en los que las CCAA de forma voluntaria consideren que pueden mantener un ahorro significativo por agregar sus necesidades de compra con otras Administraciones.

 

Acelerar la revolución digital y tecnológica en la Sanidad

  • Desarrollar un Plan estratégico para la renovación tecnológica del Sistema Nacional de Salud con criterios de eficiencia, mediante acuerdos con la industria y las CCAA, para la aplicación de un proceso de compra planificada que permita una inversión que asegure la mejor calidad asistencial.
  • Reorientar la inversión digital hacia el apoyo de los clínicos con el fin de mejorar la calidad de cuidados.
  • Facilitar el acceso a sistemas de apoyo a la decisión clínica a los profesionales.
  • Promover la utilización a escala de avances tecnológicos como los tele-cuidados y la tele-monitorización.
  • Extender la prescripción electrónica interoperable en todo el territorio nacional.

 

Promover la responsabilidad con el medio ambiente en la Sanidad

  • Impulsar en el SNS un Plan de Salud y Medio Ambiente, con especial atención en el ahorro del agua, la gestión de residuos y la eficiencia energética en los centros sanitarios. Cooperar en el control medioambiental y en la evaluación de Impacto en Salud de las actuaciones medioambientales.
  • Desarrollar el proyecto “El hospital verde”, para disminuir la emisión de CO2, y mejorar la gestión de los residuos.

 

Promover que las empresas privadas sean socialmente responsables participando en proyectos sociales

  • Establecer procedimientos que regulen las relaciones de partenariado de la industria con las instituciones sanitarias, sus centros, servicios y profesionales, así como la publicidad de los medicamentos y productos sanitarios y la actividad promocional en los centros y las aportaciones que dicha industria realice, para avanzar en un sistema de responsabilidad social corporativa real y efectivo.
  • Ampliar la posibilidad de que las farmacias participen en programas preventivos. Desde el apoyo al actual modelo de farmacia que permite el acceso de la población a los medicamentos, trabajaremos para ampliar la posibilidad de que las farmacias participen en programas preventivos y de salud pública potenciando la actual colaboración del sector con él SNS.
  • Desarrollar la normativa de salud laboral y crear los dispositivos necesarios en todos los niveles del Sistema Nacional de Salud, contribuyendo así a fortalecer las intervenciones preventivas de detección de riesgos laborales y de promoción de la salud en el lugar de trabajo. Fortalecer el derecho a la seguridad y salud en el trabajo, para lo cual:

    • Se adoptará una nueva regulación de las enfermedades profesionales a fin de considerar como tales las que se ocasionen o agraven en el centro de trabajo y se tenga en cuenta el criterio epidemiológico para declarar su existencia.
    • Se potenciará la integración de la prevención en la empresa y se facilitará la existencia de servicios de prevención propios. Nuestro objetivo será que, en el plazo de una legislatura, todas las empresas de más de 100 trabajadores tengan integrada la prevención.
    • Se aprobará un protocolo para situaciones de protección de los profesionales frente a las agresiones.
    • Se impulsará la detección, declaración, registro y evaluación de enfermedades relacionadas con el trabajo desde el Sistema Nacional de Salud.

 

Luchar contra la desigualdad e inequidad en salud

  • De común todas las sociedades tienden a relegar las necesidades e intereses de las personas más vulnerables, y este fenómeno se agudiza en los períodos de crisis e inestabilidad económica o política. Para salvaguardar la pérdida de calidad de vida de las personas, en especial la de los más vulnerables, las políticas públicas de salud que propondremos irán encaminadas a promover la igualdad de oportunidades, y a medidas dirigidas a mitigar las desigualdades e inequidad, preservando las necesidades básicas y evitando las situaciones de riesgo y desprotección.