Nuestras propuestas:

En Europa, la crisis económica y financiera, además de derivar en una crisis social, se ha convertido también en una crisis política. Y especialmente lo ha hecho en los países del sur, en los que el impacto de la recesión está primando las medidas de recortes, abandonando las políticas de impulso del crecimiento. Esta estrategia económica está produciendo grandes tensiones políticas y sociales.

En un contexto en el que las decisiones emanan de autoridades transnacionales poco representativas y en las que la racionalidad económica se antepone a cualquier tipo de consideración social, se cuestiona cada vez más la capacidad que tienen los actuales sistemas políticos a la hora de defender el bien común.

En poco tiempo las reglas del juego político parecen haber cambiado. El voto parece haber perdido fuerza como principal instrumento de la ciudadanía para influir en las decisiones políticas. Y la soberanía popular parece haber quedado diluida.

España no escapa del descontento de la ciudadanía, cuya confianza en las instituciones y en los políticos ha disminuido. Por ello, es necesario plantearse cuál es el alcance de la desafección política, cuáles son sus causas y efectos y, sobre todo, qué propuestas puede hacer el PSOE para afrontar este problema.

La situación se agrava con los casos de corrupción. En una situación de enorme dificultad, la ciudadanía está viendo cómo algunas personas llegan a la actividad política para anteponer sus intereses particulares y su lucro personal al bien común. Estos casos de corrupción están sumiendo a la población española en una profunda desesperanza y en desconfianza hacia casi todas las instituciones democráticas, donde los partidos políticos ocupan un lugar especial.

El principal objetivo de las propuestas de este programa electoral es lograr que la política sea el instrumento fundamental para cambiar la realidad y que la ciudadanía vuelva a creer en ella. Para ello, debemos realizar un diagnóstico de la situación actual, analizando de forma rigurosa cómo hemos llegado a este escenario. Sólo así podremos concluir las propuestas necesarias para fortalecer a la política.

Además de poner de manifiesto los motivos de la desconfianza ciudadana en las instituciones políticas y de proponer medidas concretas para desactivarlos, es preciso propiciar un cambio que incorpore a la actividad política una “mentalidad institucional”, un sentido de la imparcialidad y una voluntad de honradez que en demasiadas ocasiones se echan de menos. La regeneración democrática solo se conseguirá desde la autoexigencia de la representación política para cumplir con sus obligaciones, incluidas aquellas que no tienen por qué estar plasmadas en leyes ni reglamentos. Una democracia más cercana a la ciudadanía tiene que promover formas de participación ágiles y efectivas, hacerse más transparente, no renunciar a la autocrítica cuando ésta tiene fundamento e introducir de una vez por todas el hábito de rendir cuentas del nivel de cumplimiento del programa político, sin dejar de dar razones que justifiquen los incumplimientos cuando éstos son inevitables.

Ante este escenario, nuestro sistema político tiene por delante 10 importantes desafíos:

  1. Democratizar las instituciones europeas. Una parte de la crisis política solo se entiende por el papel que han jugado las instituciones europeas durante la crisis económica actual. Hay que aumentar el control y la transparencia también en Europa.
  2. Mejorar la representación política, la participación ciudadana y la transparencia. Nuestra democracia ha mostrado algunos déficits, todos propios de sociedades tan avanzadas y tan exigentes como la nuestra, que hay que resolver. Entre otros, y para ser coherentes con el proceso de secularización de la sociedad española, se debe avanzar hacia el establecimiento coherente de la laicidad del Estado.
  3. Igualdad de las mujeres y hombres. En nuestras sociedades, las mujeres son el 50% de la población pero siguen sin disfrutar de plenos derechos de ciudadanía. Garantizar los derechos de las mujeres es el desafío más importante que tenemos. Garantizar una sociedad libre de violencia de género es un reto inexcusable.
  4. El combate y la prevención de la corrupción para recobrar la confianza. Una de las razones por las que la ciudadanía ha perdido la confianza en los partidos y en sus representantes es la aparición de numerosos escándalos de corrupción. Combatir esta lacra va a exigir de cambios que los y las socialistas queremos liderar.
  5. La igualdad en la diversidad. En toda sociedad existen numerosas minorías étnicas o religiosas, y poblaciones de distintas orientaciones sexuales o identidades de género que no han visto reconocidos sus derechos en igualdad de condiciones con el resto. A pesar de los avances durante gobiernos socialistas, debemos seguir caminando en cuestiones como la memoria histórica o la igualdad de trato y la no discriminación.
  1. Partidos Políticos renovados para un tiempo nuevo. La democratización interna de los partidos y el aumento de su transparencia son objetivos necesarios si queremos alcanzar un mayor control sobre el actor más importante en una democracia representativa.
  2. Un gobierno abierto que garantice una mayor participación y transparencia. La revolución tecnológica no solo permite abrir nuevos canales de participación ciudadana, sino que además nos va a exigir una mayor transparencia de las instituciones.
  3. Una administración pública más moderna. Tras el impulso que realizamos los y las socialistas a nuestra administración pública consideramos que es necesaria una nueva etapa de reformas. Para ello necesitamos recuperar el prestigio de la función pública y liderar los cambios para establecer una administración púbica moderna, transparente, eficiente, eficaz y al servicio de la gente.
  4. Un nuevo poder local como garantía de cercanía a la ciudadanía. Los ayuntamientos son la administración más próxima a los ciudadanos y ciudadanas. Por ello, un poder local más democrático y mejor financiado son condiciones necesarias para prestar servicios públicos de calidad.
  5. Una sociedad más justa y más segura. Para el partido socialista la seguridad es la garantía de la libertad. Una justicia eficiente y de calidad es fundamental para la defensa de los derechos y las libertades.