Lo llaman recuperación, pero la desigualdad, la precariedad y la pobreza no dejan de crecer. Desde que el Partido Popular está en el Gobierno, la desigualdad salarial se ha disparado. Incluso en los años de la recuperación. Desde que Rajoy está en la Moncloa, los salarios del 40% de las personas con sueldos más bajos, han disminuido.

¿Y a quién afecta principalmente? A las personas con trabajo temporal, que ven como su salario va a la baja. A los jóvenes, cuyo salario ha caído un 5,5% en estos años. A los millones de trabajadores en riesgo de pobreza porque bajo la gestión del PP, España se sitúa a la cabeza de los países con trabajadores en riesgo de pobreza. De hecho, las personas que entran hoy en el mercado laboral, su salario será un 25% más bajo que el del resto de los trabajadores y trabajadoras.

Esta situación pone en riesgo la recuperación económica. Si la recuperación económica no llega a los trabajadores y trabajadoras, no habrá recuperación económica posible. Y hasta aquí hemos llegado.

Por eso, hemos presentado nuestra propuesta para que España tenga un nuevo modelo salarial. Ofreceremos a los agentes sociales y al Gobierno un nuevo pacto de rentas porque no aceptamos el falso dilema entre empleo precario o desempleo.

  • Ha llegado la hora de subir los salarios. Sin invadir la autonomía en la negociación colectiva entre sindicatos y patronal, queremos enfatizar la importancia de que los acuerdos anuales sobre incrementos salariales se dirijan, ante todo, a lograr que los salarios recuperen el peso que tenían en el reparto de la renta nacional en el periodo previo a la crisis. Una posible senda para conseguirlo es que se fijen los incrementos salariales en los acuerdos anuales en un 2-3% para 2018, y en un 2,5-3,5% en los años sucesivos, 2019, 2020 y 2021.

  • Subir el Salario Mínimo Interprofesional. Consensuar con los interlocutores sociales un incremento gradual del SMI hasta 1.000 euros mensuales en 2020. Una hoja de ruta razonable sería avanzar desde los 707 euros en la actualidad, a razón de 98 euros en cada uno de los tres próximos ejercicios.

  • Subida salarial de los empleados públicos. Respecto a los empleados públicos, somos partidarios de que, como mínimo, la subida salarial para 2018 se equipare con el aumento de la inflación real, incorporando un porcentaje complementario que permita ir recuperando el poder adquisitivo perdido durante los últimos años. En el sector público también es un elemento decisivo la mejora de las condiciones laborales por lo que somos partidarios de contemplar medidas alternativas a las puramente salariales, entre otras la generalización de la implantación de las 35 horas semanales sin disminución de las retribuciones económicas, recuperando en primer lugar el cómputo de jornada máxima existente antes de los recortes de 2012.

  • Derogar la reforma laboral: Para invertir la injusta y desigual dinámica salarial en España es obligado que se lleve a cabo la derogación de la reforma laboral con el fin de recuperar el poder de negociación de los trabajadores. Así mismo hay que lograr que de forma urgente se elimine el artículo 84.2 del Estatuto de los Trabajadores (ET) para que no primen los convenios de empresa por encima de los de sector y anular los desequilibrios existentes a favor del poder empresarial que le permite modificar las condiciones de trabajo (artículo 41 del ET) o inaplicar los convenios colectivos (artículo 82. 3 del ET).

  • Negociación colectiva sectorial.- Consideramos muy importante que las negociaciones por sectores en función de la productividad que se ha generado desde 2008 hasta la actualidad eleve el resultado final de los incrementos salariales a un promedio de subida salarial del 2,5% en 2018 y del 3% para años sucesivos. Los ajustes salariales, aunque dentro del marco de un acuerdo salarial general, deben de ser ajustados sectorialmente en el contexto de la negociación colectiva. Defendemos la necesidad de garantizar el poder adquisitivo de los salarios ante las desviaciones de los precios mediante cláusulas de revisión salarial. También enfatizamos que el conjunto de los componentes de la estructura salarial, -partes fijas y variables,- sean reguladas a través de la negociación colectiva y la posibilidad de establecer en los convenios colectivos salarios mínimos garantizados como medida de protección para las nuevas contrataciones.

  • Nuevas políticas que promuevan la productividad Necesitamos que la productividad sea el primer objetivo de índole económica para España y desarrollar políticas que favorezcan la emergencia de mecanismos genuinos de generación de productividad. Para ello necesitamos políticas como nuevas políticas activas de empleo, que aumenten el nivel de cualificación de los trabajadores y profesionales, promocionar el uso de tecnologías avanzadas, inversión público-privada en innovación o una nueva política industrial activa y eficaz.

  • Transparencia para acabar con la brecha salarial de género Respecto a la brecha salarial de género, defendemos y apostamos dentro de este marco de un nuevo modelo salarial hacia un nuevo pacto de rentas, la redacción de una Ley de Igualdad Laboral que tenga en cuenta desde la incorporación, las condiciones laborales y de remuneración y en consecuencia de las pensiones, la mejora de la cualificación, hasta la reincorporación de las mujeres al mundo laboral, entre otras medidas. Asimismo, proponemos mayor transparencia estableciendo a nivel de empresa la obligatoriedad de que los sueldos y salarios de todos los empleados, junto a la modalidad de contratos a los que se corresponden, sean materia de público conocimiento. La transparencia es la mejor arma para detectar las pautas de desigualdad salarial entre hombre y mujeres que aún existen y que hoy se disfrazan por la diversidad de contratos (tiempo parcial/tiempo completo, etc...)/p>

  • Un plan de choque para los jóvenes que incluya la revisión y promoción el contrato de relevo, del contrato en prácticas, la nueva regulación de las prácticas no laborales y los programas de becarios, el Estatuto del Becario y la eliminación de las prácticas extracurriculares.

Y también debemos acabar con el problema de los falsos autónomos y su precariedad. Estos falsos autónomos (trabajadores cuyos vínculos son, en la práctica, los propios de un asalariado, pero que se ven forzados a prestar sus servicios por cuenta propia), una práctica generalizada y que se está extendiendo ahora a la nueva economía colaborativa. Como un fenómeno relacionado en parte con el anterior, es necesario poner remedio a la brecha que se está dando en relación a los nuevos entrantes en el mercado de trabajo, que lo están haciendo con un descuento en sus salarios del 25% con respecto al resto de trabajadores.

Si los trabajadores y las trabajadoras fueron los primeros en sufrir las consecuencias de la crisis, deben ser también los primeros en percibir los beneficios de esa recuperación económica.

Por ello, vamos a trabajar con todas nuestras fuerzas para que este Pacto de Rentas que propones cambie la vida de millones de personas.

Y sabemos que lo hacemos con tu ayuda.