Doble vocación europea e iberoamericana de España

Adecuar y reforzar nuestra articulación con la Unión Europea y colocar a España a la vanguardia de una Europa social. Reforzar nuestros lazos con los países hermanos de Iberoamérica

Proponemos:

  • Reafirmar en el Preámbulo de la Constitución nuestro compromiso con el objetivo de hacer realidad una Europa unida en su diversidad.
  • Reconocer el carácter vinculante del derecho europeo y su primacía respecto del derecho interno en armonía con los principios, valores y derechos constitucionalmente establecidos.
  • Garantizar la participación de las CCAA en los procesos de formación de la voluntad del Estado en todas las materias que sean de su competencia o sus intereses pudieran verse sustancialmente comprometidos.
  • Incluir una referencia expresa al Convenio Europeo de Derechos Humanos y a la Carta de Derechos Fundamentales de la UE y a la necesidad de adecuar la interpretación del Título I a la jurisprudencia del TEDH y del TJUE.
  • Reflejar en el Preámbulo de la Constitución la especial vinculación de España con los países hermanos de Iberoamérica, entre otros aspectos en los ámbitos cultural, económico, político, educativo, científico y diplomático.

Por qué:

Somos Europa, y la Unión Europea es nuestro sistema político. Queremos que España se sitúe a la vanguardia del proceso de integración de una Europa social y solidaria, fuerte y unida, con un modelo social y de bienestar que se corresponda con una sociedad democrática cohesionada y justa.

España necesita reafirmar en la Constitución su compromiso con el proceso de integración de la UE, especialmente cuando está siendo cuestionado por eurófobos, euroescépticos y por quienes apuestan por nuevos localismos y nuevas fronteras.

Ese compromiso debe plasmarse con la introducción de una cláusula europea que haga posible una mejor articulación jurídica y política con Europa y que asegure que nuestro sistema de derechos y libertades fundamentales, así como su interpretación y aplicación, responde al nivel de multiprotección propio de nuestra condición de Estado miembro del Consejo de Europa y de la Unión Europea.

Del mismo modo, en la Constitución debe tener reflejo el hondo sentimiento de vinculación de España con los países hermanos de Iberoamérica. Nuestra vinculación histórica, lingüística, cultural y sentimental con Iberoamérica, que alcanza al mismo ser y sentido de España, merece también que aparezca reconocida solemnemente en el Preámbulo constitucional como manifestación de una voluntad permanente del pueblo español para hacer cada vez más sólido ese lazo fraternal, construido a lo largo de siglos, mediante unas relaciones más intensas y solidarias, basadas en el mutuo reconocimiento, la colaboración y la cooperación.